El origen del Camino de Santiago se remonta a la época de Jesucristo y su discípulo Santiago, quien dedicó su vida a predicar y extender el Evangelio por todo el mundo. La tradición cuenta que llegó hasta tierras de Gallaecia, la actual Galicia. Tras un arduo trabajo regresó a Palestina en el año 44 d.C., donde el rey Herodes Agripa I ordenaría su muerte. Santiago se convierte así en el primer Apóstol en morir por la fe cristiana.
Con la muerte de Santiago el Mayor, comienza la aventura que acabaría conformando lo que hoy en día es Santiago de Compostela y el Camino de Santiago. Desobedeciendo al rey de dar sepultura a Santiago, sus discípulos Teodoro y Atanasio decidieron recoger su cuerpo y huir en una barca, hasta llegar a la costa norte de la Gallaecia y remontar el río Ulla. Desembarcaron en la Ría de Arousa, en Galicia, en el Puerto de Iria Flavia y amarraron la barca a un «pedrón», el que da origen a la Villa de Padrón situada en el Camino Portugués. El cuerpo del Apóstol Santiago se enterró en un lugar seguro, a 100 metros de la Plaza del Obradoiro.
En el año 823, un ermitaño llamado Pelayo comenzó a ver en el cielo unos destellos luminosos señalando un lugar, donde se descubrió la tumba del Apóstol. El hallazgo llegó hasta el monarca Alfonso II, asentado en la ciudad de Oviedo. El rey decidió trasladarse personalmente para verlo y se convirtió en el primer peregrino de la historia. Y el recorrido entre Oviedo y la tumba del Apóstol, en la primera Ruta Jacobea, el Camino Primitivo.
El monarca Alfonso II ordenó construir un templo para albergar los restos del Apóstol, la actual Catedral de Santiago.
A esta primera peregrinación de Oviedo a Santiago le sucederían en seguida muchas más, primero a través del denominado Camino del Norte, evitando los territorios conquistados por musulmanes, y una vez avanzada la Reconquista, el recorrido más popular pasó a ser el que comenzaba en territorio español en Roncesvalles o Jaca, el Camino de Santiago francés.
Con el paso del tiempo, surgieron otras rutas del Camino de Santiago por toda Europa y toda la Península. De esta forma, la ruta jacobea se convirtió en un destacado hito cultural y religioso del continente durante los siglos XII y XIII. Desde del siglo XIV la peregrinación a Santiago de Compostela cae en declive debido a la inestabilidad política de la región y las pestes acaecidas sobre la población.
A finales del siglo XX con la peregrinación del Papa Juan Pablo II a Santiago de Compostela, al ser nombrado el Camino de Santiago como el Primer Itinerario Cultural Europeo y siendo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la ruta vuelve a resurgir.
En la actualidad, el Camino de Santiago se ha convertido en una vía de civilización y de desarrollo cultural, artístico y social en toda Europa.







