La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) ha aprobado la resolución “Los medios de servicio público en el contexto de la desinformación y propaganda”, en el que se pide a los 47 estados miembros, una financiación “suficiente y estable”, para garantizar “la independencia editorial” y “un periodismo de calidad” que merezca la confianza ciudadana en los medios de comunicación públicos y garantice los recursos suficientes para que los medios públicos sean actor principal en la lucha contra la desinformación.
El texto, aprobado por 90 votos contra 4, recomienda evitar el término “fake news”, por considerarlo “excesivamente politizado” y que atribuye una etiqueta negativa a los periodistas. A los medios de comunicación públicos, la resolución les pide “luchar contra la desinformación y la propaganda como una de sus misiones prioritarias” y desarrollar la calidad, innovación, información y creación. Además, anima a los intermediarios de internet a participar en proyectos de verificación de hechos y felicita a RTVE por la difusión del documental “Guerra a la mentira”, sobre la utilización de la tecnología para luchar contra la propaganda de guerra.
La APCE también aprobó el informe “La libertad de los medios como condición para las elecciones democráticas”, que promueve la comunicación independiente y pluralista, y que los poderes públicos “se abstengan de influir o censurar los contenidos mediáticos”.
El ponente Petri Honkonen, puso como ejemplo a la BBC y lamentó que la desinformación “afecte al resultado de las elecciones”, mientras el parlamentario turco Hisyar Ozsoy, criticó que Turquía sea “la mayor prisión del mundo para los periodistas”. La senadora del Partido Popular Ester Muñoz aseguró que las noticias falsas suponen “uno de los mayores ataques a nuestras democracias” y pidió que los medios públicos no se conviertan en “cortijos para enchufados”. Por su parte, el parlamentario del PNV Jokin Bildarratz habló de dos claves: la financiación y la independencia y añadió que la desaparición de la publicidad en la televisión pública ha provocado a una caída de los ingresos que ha llevado a prescindir de algunos periodistas de primera línea.











