José María Albalad: “Internet es un aliado para el periodismo de largo aliento, no un enemigo”

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LETICIA CELMA

Más de 400 proyectos periodísticos han surgido en España desde 2008, según la Asociación de la Prensa de Madrid. Ese número se amplía a nivel mundial. Pero, más allá de las cifras, ¿cómo sobreviven? ¿qué les caracteriza? ¿cómo es su día a día? El periodista José María Albalad se ha dispuesto a responder estas preguntas en su tesis doctoral, que financia el programa de Formación de Profesorado Universitario del Ministerio de Educación español. La imposibilidad de abordar todos los nuevos proyectos hizo que el periodista aragonés se centrara en aquellos que apuestan por el periodismo narrativo y literario. En concreto, estudia los casos de FronteraD (España), Anfibia (Argentina) y Narratively (Estados Unidos). Tras sumergirse en Buenos Aires y Nueva York en las redacciones de estos medios internacionales, regresa a España lleno de creatividad, con muchas ideas y una visión innovadora del periodismo.

¿Por qué se decantó por este tema?

En los últimos cinco años, hemos asistido al nacimiento de nuevos modelos editoriales que, en papel y en pantalla, tratan de hacer frente a la crisis que atraviesa el sector. Como periodista, siento atracción por contar historias que van más allá de la última hora. Sumergirme en los temas, reportear tanto como exijan los hechos, evocar escenas, reconstruir personajes… Por ello, dentro del amplio espectro que conforman los proyectos emergentes, me identifico con aquellos que desafían el mercado apostando por textos de largo aliento en internet, donde todavía reina la inmediatez.

Se trata de una tendencia global que llama especialmente la atención en nuestro país, donde el periodismo de opinión, por influencia del articulismo, ha sido algo así como la crónica en Latinoamérica. Proyectos como FronteraD, en España, Anfibia, en Argentina, y Narratively, en Estados Unidos, por citar tres ejemplos representativos, son un reflejo de cómo el periodismo narrativo –de gran factura estética– se abre camino en el ciberespacio. Pienso que resulta necesario conocer y sistematizar las rutinas de trabajo de estos medios nativos digitales, que han transformado de raíz las cuatro variables clásicas del Marketing Mix (precio, producto, distribución y promoción).

Estar al lado del profesor Jorge Miguel Rodríguez, quien conoce de primera mano la tradición del periodismo narrativo latinoamericano, hace todo mucho más fácil. Si fue luz a la hora de configurar el objeto de estudio, su guía está siendo decisiva para que la investigación salga adelante.

Albalad entrevista
José María Albalad, en la sede de Retro Report (Nueva York), conversando con su directora, Kyara Darnton

¿Podría darnos los motivos por los que estudia ‘Frontera D’?

FronteraD, puesta en marcha en 2009, supuso un punto de inflexión dentro de estos nuevos medios. Fue pionera, como la primera ficha del dominó que arrastra todas las demás. El reportaje, entendido en su más amplia variedad, es el género estrella de la publicación, que “intenta explicarse el mundo y explicárselo a quien se haga preguntas: una inmensa minoría, tal vez”. Dirigida por el incombustible Alfonso Armada, trata de contar buenas historias, con rigor y profundidad, cuando ya no son noticia y están fuera de la agenda de los medios.

 

¿Y la revista ‘Anfibia’, de Argentina?

Es un proyecto académico-periodístico que aporta una arista diferente. La revista, que cuenta con una redacción en el centro de Buenos Aires, está impulsada por la Universidad Nacional de San Martín. Como su propio nombre indica, apuesta por la anfibiedad: une periodismo y academia, dos mundos aparentemente incompatibles. Aunque no todo lo que publica son textos anfibios, hay crónicas escritas a cuatro manos (un periodista trabaja con un biólogo, un antropólogo, etc.). Mientras el académico aporta la solvencia de los datos y evita la distorsión de los conceptos clave, el periodista se centra en construir un relato divulgativo y atractivo para el lector. Estamos ante un forma de trabajo enriquecedora que exige tiempo, mucho tiempo. Desde que se propone un tema hasta que se publica, contando la fase de reporterismo, escritura y edición, pueden pasar fácilmente tres meses.

 

De Nueva York escogió ‘Narratively’…

Llegué a ella a través del ranquin que todos los años elabora la revista ‘Time’ con las mejores webs del mundo. En el de 2013, se encontraba ‘Narratively’, que había nacido en 2012 tras reunir 50.000 dólares en una campaña de financiación colectiva. Su apuesta es innovadora: establece un tema diferente cada semana y publica una historia por día, de lunes a viernes, en relación a la temática escogida. Aprovecha la multimedialidad de internet para adaptar el formato a las exigencias de cada historia.

 

De las fórmulas de financiación que ha observado, ¿hay alguna que podamos traer a España?

Hay fórmulas muy interesantes. Yo animo a los periodistas que estén pensando en innovar a que busquen qué están haciendo los nuevos medios de todo el mundo. Ya no solo en cuanto a las fuentes de financiación, sino en la naturaleza de las iniciativas. Seguro que encuentran ideas provechosas para nutrir y enriquecer las suyas propias. En Estados Unidos, por ejemplo, la revista ‘Retro Report’ publica un vídeo a la semana, de diez minutos de duración, en el que rescata una historia del pasado y la reconstruye con la perspectiva que da el paso del tiempo. Esta publicación, que surgió en 2013 de la mano de un filántropo, se ha asociado con ‘The New York Times’, que inserta cada pieza en la sección multimedia de su web. Ello le da la notoriedad y proyección que cualquier joven proyecto necesita. Hay que encontrar nichos desatendidos y satisfacer sus necesidades informativas. Socios, donaciones… Internet permite probar y experimentar con gran facilidad. Debemos aprovechar esta ventaja que no tuvieron nuestros antepasados.

 

Para realizar su trabajo de campo se ha desplazado tres meses a Argentina y otros tres a Nueva York. ¿Qué le ha aportado esta experiencia?

Siento que he dado un paso de gigante en mi especialización. La oportunidad de sumergirte en culturas diferentes, con otros métodos, investigadores e idiomas, constituye una experiencia vital que te acompaña siempre. A veces, y más en el mundo del periodismo, sientes estar como en la rueda de un hámster, girando sin parar, a 200 pulsaciones. Estos viajes me han permitido salir de esa rueda y observarla desde fuera. He recibido multitud de impactos que han estimulado mi creatividad. De hecho, ahora tengo más ideas que tiempo (risas).

Pese a que el oficio no vive su mejor momento, sobre todo desde la perspectiva empresarial, miro al futuro con optimismo. Recuerdo una frase de Martin Luther King: “El mundo necesita gente que ame lo que hace”. Y yo me he encontrado con gente que ama el periodismo, que trabaja muchas horas al día y gana lo justo para sobrevivir. Pero viven apasionados, felices, construyendo despacito pero sin pausa, con buena letra. Ahí está la clave del éxito.

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El periodistas aragonés, entrevistando a Cristian Alarcón, director de la revista Anfibia, en Buenos Aires

También ha entrevistado a muchos profesionales del otro lado del Atlántico.

Ha sido una oportunidad que no olvidaré jamás. Convivir con el equipo de ‘Anfibia’, capitaneado por Cristian Alarcón, y de Narratively, dirigido por Noah Rosenberg, me ha dado otra visión del oficio. Lo mismo que las conversaciones mantenidas con profesionales de periódicos, revistas, radios y televisiones. Me viene a la cabeza una declaración de Miguel Durán, periodista argentino de ‘La voz del interior’, digna de tatuarse en el brazo de cualquier periodista: “El ABC del periodismo es estar, estar y estar, son los tres condicionantes para ser buen periodista. Si no gastas suela de zapato, si no estás en la calle, sos un oficinista, no un periodista”.

 

¿Qué lugar está ocupando el periodismo narrativo en internet?

El universo digital se ha asociado a brevedad y rapidez. Última hora. En Estados Unidos hablan del ciclo 24-7, veinticuatro horas al día, siete días a la semana. Sin embargo, el periodismo narrativo se ha erigido como una alternativa. Más allá de la inmediatez, se necesita análisis, reflexión. Y es que somos la generación con más posibilidades de estar informada, pero, en muchos casos, con menos juicio crítico o capacidad analítica. Medios como los anteriores demuestran que ese periodismo “de claves” también tiene cabida en la red.

 

¿Hay lectores interesados?

El periodismo narrativo no es un periodismo de masas, pero sí que hay un grupo reducido de lectores interesados en sumergirse en una historia, revivirla, conocerla con detalle, empatizar con los personajes, leerla con tranquilidad sin la vorágine de Twitter y otras redes sociales. Parece haber un boom de la crónica porque hay infinidad de talleres que enseñan a contar historias de no ficción, se convocan muchos premios de crónica, sobre todo en América Latina, se editan antologías, etc. Aquí lo que me planteo es si de verdad existe ese boom del periodismo narrativo o no es más que un fenómeno editorial. He encontrado muy pocos periodistas que estén viviendo del periodismo narrativo, así estén contando historias excepcionales con un alto compromiso social.

 

En el Congreso de Periodismo Digital del año pasado, algunos profesionales dijeron que el periodismo narrativo sería la salvación del papel…

No me atrevería a decir que el periodismo narrativo va a ser la salvación de nada. Sí es cierto que los periódicos van siendo cada vez más analíticos, más profundos, para no llegar caducos a los quioscos. Y ahí el periodismo narrativo tiene mucho que aportar. Sin embargo, un diario plagado de artículos de largo aliento sería infumable, siquiera cumpliría su objetivo. ¿Te imaginas informarte solo a través de textos de 5.000 palabras o más? Tiene que haber de todo.

En verdad, los medios alternativos señalados anteriormente, a los que hay que sumar otros muchos como Jot Down, ‘Panenka‘, ‘Yorokobu‘ y ‘Líbero’, demuestran que lo analógico y lo digital no están reñidos, sino que se complementan a la perfección. Vivimos una época de cambio que será estudiada en siglos venideros, aunque quizás ahora no seamos conscientes por estar sumergidos en ella. Aunque nadie sabe la fórmula mágica para triunfar, estoy convencido de que va a salir adelante quien tenga pasión, esté bien formado y luche por hacer sostenibles sus ideas.

 

¿Ha regresado con alguna anécdota?

En Argentina me tocó vivir el Mundial de Brasil. Los argentinos salían a la calle para celebrar todas las victorias, incluso las de la fase de grupos. Al quedar subcampeones, hubo incidentes en el Obelisco –punto emblemático de encuentro en la capital–: asalto a comercios, lanzamiento de piedras, confrontaciones con la policía… Lo que fue una jornada de alegría, dentro de la decepción de perder la final, acabó con graves incidentes. Al día siguiente, se reavivaron las protestas justo cuando acudía a comprar un cable para grabar a Cristian Alarcón, maestro de la FNPI y director de la revista ‘Anfibia’. Tuve que salir corriendo sin realizar la adquisición. Lo que iba a ser un problema –sin cable tendría que sostener la cámara en mis manos durante toda la entrevista, muy próximo al entrevistado para no perder el audio– terminó siendo una de las conversaciones más naturales y prolíficas que he tenido nunca. Mientras tanto, de fondo, el televisor reproducía las violentas imágenes que había presenciado apenas dos horas antes.