Víctor M. Pérez: “Es necesaria una sociedad más crítica, que se movilice y que defienda a sus periodistas”

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Leticia Celma

El periodista venezolano Víctor Manuel Pérez comenzó su andadura profesional en España en 2004, en concreto en la Universidad de La Laguna (Tenerife) para realizar un doctorado. Cinco años después recayó en Zaragoza, en la Universidad San Jorge para ejercer de profesor de Ética y Deontología. En la actualidad es el Vicedecano de Formación Online de la Facultad de Comunicación. A través de su experiencia tanto en España como en los años que ejerció de periodista en Venezuela analiza la situación de la profesión, la cobertura mediática que se hace de América Latina y las oportunidades y retos a los que se enfrenta el periodismo.

¿Qué diferencias hay entre el periodismo venezolano y el español?

Más que diferencias hay una tendencia. En el caso de Venezuela, consiste en hacer trabajos de reporterismo y de investigación como género más cotidiano en las salas de redacción. En España también se hace. Dadas las características de la situación social y política de Venezuela, existe una mayor sensación de que cualquier información, que tenga que ver con el ámbito político o social, tiene que pasar por una fase de investigación y de seguimiento. El contexto político de Venezuela en las últimas décadas ha sido de mayor interés en la opinión pública. Por lo que conlleva que el columnismo esté más desarrollado desde el punto de vista de tratar de generar una participación más activa de la opinión pública. En unos casos es evidente que puede haber sesgos por las diferentes tendencias ideológicas, pero también podemos encontrar medios que tratan de buscar un pluralismo en sus páginas.

 

La situación política es muy diferente a la de aquí.

El componente que hay en Venezuela no existe en España. Por ejemplo, quizá hay un criterio más de solidaridad entre los propios compañeros, en el sentido de que, independientemente del medio en el cual estés ejerciendo tus funciones, afecta lo que ocurra en cualquier medio, porque cuando tienes que cubrir una marcha oficialista o de la oposición te puedes jugar la vida. También hay una gran influencia del modelo de periodismo americano. Esa presencia del concepto de que el periodismo hace de guardián de lo que está ocurriendo en la sociedad está muy marcado desde hace años.

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 Víctor M. Pérez, tras la entrevista en la APA./LCR

¿Las columnas que ha escrito han sido libres?

He tenido la suerte de que en todos los espacios en los que yo he tenido que escribir he tenido la libertad de poder escribir sin ningún tipo de censura ni autocensura. En Venezuela trabajé más en el ámbito de la radio, en un programa semanal durante casi 10 años, un programa informativo que tenía sus cortes de actualidad. Ya estaba Hugo Chávez en el poder. Al menos en la época en la que me ha tocado, ningún medio me ha marcado pautas. También creo que uno sabe plantear las cosas desde qué es lo que tiene que decir en el momento que lo tiene que decir. Eso es parte de lo que te da la experiencia. Muchas veces es más un proceso de autocensura que asumimos los periodistas que realmente exista por parte de los medios una censura. Y por otra parte, también hay que tener claro el objetivo que tienes cuando estás escribiendo un artículo. En definitiva, el derecho a la información es del ciudadano. Si estás pensando en tu lector no deberías tener ningún problema. No digo que no existan situaciones difíciles. Son ejemplos de allí.

 

¿Cómo cuáles?

Cuando Hugo Chávez manifiesta su renuncia y después Carmona asume el poder, realmente en ese momento allí se podía hablar de golpe de Estado porque se suponía que si renuncia el Presidente, el que tiene que ser presidente del país es el presidente de la Asamblea Nacional. Pero asumió el poder y varios líderes de la sociedad civil firmaron esa aprobación del nuevo gobierno, cuando las primeras palabras eran prácticamente derogar algunos aspectos básicos de la Constitución. Entre esos líderes estaba el Cardenal Arzobispo de Caracas. Entonces yo era corresponsal de Radio Vaticano y no hubo ningún problema para informar. Fue un momento de crítica y difícil, pero había que incluirlo en ese medio, independientemente de la opinión. La directriz fue muy clara, esto es un medio de comunicación que informa y se informó.

 

¿Qué le parece el tratamiento informativo de América Latina que se realiza en los medios españoles?

Creo que existe un gran desconocimiento de lo que ocurre realmente en los países de Latinoamérica cuando se analizan ciertos temas. Con la distancia tú te quedas con algunos datos que tú asumes que son datos veraces, que no tienen por qué no serlo, pero fuera de su contexto tienen unas interpretaciones que son muy diferentes a las que pueden estar ocurriendo a la realidad. Si son corresponsales que no han tenido una vivencia en ese país, hay hechos que pueden ser interpretados de una manera muy sesgada. Y, claro, la otra parte de esa realidad, ¿dónde está?. Con el gobierno de Hugo Chávez eso ocurrió, había informaciones a favor o en contra que estaban ajenas a lo que estaba ocurriendo. Para eso hace falta más trabajo de investigación y estar allí involucrado porque la realidad de Latinoamérica, y la de cualquier país, es muy compleja. La inmediatez te impide que puedas tener un tiempo para hacer una buena cobertura y preparar bien un tema.

 

Tal vez eso ocurrió en la fotografía de un supuesto Chávez moribundo que se publicó en la portada de El País.

Eso ya es un elemento básico del periodismo. Esos errores son imperdonables en cualquier medio con cualquier periodista al frente. No es un tema de inmediatez, es un tema de que una noticia se verifica, se contrasta y, después de que está contrastada y verificada, se publica. Más aún si los responsables de esos medios saben lo que implica para una sociedad ese tipo de información. Porque implica conflictos entre grupos, a nivel de instituciones y en la misma sociedad. Sabes qué puede ocurrir cuando colocas una imagen de ese tipo, si no lo sabes es un problema de ignorancia. No sé qué es peor.

 

En algunas coberturas sobre Latinoamérica parece que se va al titular y solo se aporta una visión negativa

Ése es el problema, que vamos al titular y solamente nos quedamos con elementos negativos. Tampoco estoy de acuerdo cuando dicen que solo hay cosas positivas. En una sociedad con un sistema político hay aspectos que son negativos y aspectos que son positivos. Un periodista no está para apoyar o ir en contra de un gobierno, un periodista está para informar aquello que tiene que informar sobre lo que está ocurriendo en un determinado gobierno.

En el proceso de la revolución bolivariana, que ocurrió en Venezuela, hay aspectos y estrategias que pueden estar apoyando a la sociedad en un momento concreto, pero también hay estrategias que la están debilitando. Tenemos las dos tendencias, aquellos que son pro a un determinado gobierno y los que están en contra de un determinado gobierno. Todo no es ni blanco ni negro, hay una escala de grises. Lo que me preocupa de estos asuntos es que o estás en un bando o estás en el otro, y no es ni en uno ni en otro. La opinión la va a tener que construir el ciudadano cuando lea. Si en un reportaje tiene los diferentes puntos de vista y ha consultado las diferentes fuentes y las ha contrastado, el ciudadano tomará la decisión que tenga que tomar.

Es verdad que nos quedamos en el titular, porque vende y parece que nos olvidamos de que somos periodistas y nos transformamos en publirreporteros.

Sobre que existe una imagen negativa de la política que se hace en Latinoamérica, y Venezuela, en general es verdad, pero también es cierto que no todo es lo contrario. Ahí está el famoso debate de los periodistas que están en pro o en contra. Hay una realidad que es muy compleja en Venezuela. Hay cosas que matizar, incluso en los aspectos positivos.

 

Cuando se informaba de Chávez, se titulaba con las declaraciones contundentes.

A la hora de la verdad te quedas en el discurso. ¿Cuántas veces no hemos escuchado las acusaciones contra Estados Unidos? Cantidad de veces. ¿Pero alguien se ha molestado en buscar cómo son las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos?. A lo mejor es todo un montaje de hablar en ‘contra de’ o ‘a favor de’ cuando realmente a nivel de otras áreas se funciona de otra manera. Y más cuando sabemos que hay un líder que maneja muy bien el discurso. También es verdad que su estilo generaba intolerancia. ¿Cómo pasar de ese estilo y hacer un análisis más profundo? Hacerlo desde fuera es muy complejo. Ya es complejo hacerlo allí bajo su mandato. Pero hay hechos reales, que a la hora de la verdad aquí no se reflejan o no se reflejan con la profundidad y con los detalles de lo que realmente está ocurriendo. Entonces coges una información y puedes transformarla en positiva, y si eres de otra tendencia coges la misma información y la transformas en negativa. Pero ni es tan buena ni tan negativa en algunos casos.

 

Entonces para informar hay que estar allí.

Yo creo que sí. Tienes que caminar la calle, si estamos hablando de un tema que afecta al ciudadano. Yo te puedo hablar de las bondades de los médicos cubanos en Venezuela, pero también las dificultades y lo ilógico que es tener médicos cubanos y lo que significa de coste para Venezuela. Como los dueños de los medios tienen una determinada tendencia, el que quiera coger lo positivo, cogerá lo positivo, y el que quiera impulsar lo negativo, impulsará lo negativo. ¿Quién tiene la razón? En el fondo, como la verdad es múltiple, porque no hay una verdad absoluta, posiblemente tengamos dos partes de una verdad. Con eso no puedes tomar una decisión, pero la gente hace decisiones, se hace una idea de cómo es Venezuela. Y esto es válido para cualquier tema.

 

Y, como profesor, ¿qué valores intenta inculcar a los alumnos?

Primero, qué es el periodismo, y luego para qué quieren ser periodistas. A partir de ahí, no hace falta aprenderse muchos valores, tan solo con poner en práctica lo que se dice que es el periodismo ya es más que suficiente para comenzar a trabajar. Solucionando esos temas, ya lo que viene es sumar. El periodismo implica búsqueda de la verdad, teniendo en cuenta que el concepto de la verdad es algo complejo y difícil de asumir. Tienes que contrastar la información, verificarla, ha de ser plural. El derecho a la información es del ciudadano y no del periodista. Son unos valores que se vinculan con otros, ya son suficientes para comenzar a trabajar con mis alumnos. Y, de hecho, pueden pasarse seis meses o más, y lo primero que hay que definir realmente es qué es el periodismo y, segundo, por qué quieres ser periodista. Si esas dos preguntas todavía no las respondes, es que lo demás no tiene sentido, podemos estar en otra carrera. Yo creo que ese es el gran reto de las Facultades de Comunicación y del periodismo, redefinir o plantearse qué es para mí periodismo y ponerlo en práctica.

 

Respecto a la profesión, ¿qué aspecto hay que pulir en la educación universitaria?

Habría que pulir lo que he dicho anteriormente, somos periodistas o no somos periodistas. Esto no es un problema solo de las universidades, es un problema también de los que están en los medios, de los que tenemos una responsabilidad y de los dueños de los medios que tienen que entender cuál es la función del periodista.

Estoy en contra de la visión negativa que se está haciendo del periodismo porque hay en nuestras páginas muy buenos artículos y compañeros que están haciendo un gran esfuerzo por hacer un buen periodismo. Pero solamente promocionamos, analizamos, estudiamos todos los casos negativos que aparecen en los medios de comunicación, cosa que me parece un error. El periodista es el que tiene la pluma, antes, y ahora el que tiene el ordenador. No hay más gente. Las facultades tienen que retomar e insistir que, en definitiva, somos periodistas y estos son los valores por los que decides hacerte periodista.

 

¿En qué estado ve la profesión?

Estamos pasando por una etapa donde creo que nosotros somos los propios responsables de desprestigiar a nuestra profesión. La reflexión parte de primero reconocer que al igual que existen trabajos periodísticos que no están bien planteados, también hay buenos trabajos periodísticos. Dos, que hay profesionales que están haciendo bien su trabajo, que tenemos profesionales que están en el paro que pueden hacer bien su trabajo. Y a partir de ahí volver al principio de qué es el periodismo. Todo lo que se aleje de esa definición no es periodismo. Hacer esa separación es sano y te sentirás más orgulloso de ser periodista. Nos hemos creado nosotros mismos una imagen negativa, ya sea por callar, por omitir o por permitir ciertas cosas que están ocurriendo.

Otro tema de revisión es el papel que están desempeñando los becarios en los medios. Mi experiencia es que el becario entre en un medio porque quiera aprender una profesión con los que más saben. En mi experiencia entrabas en un proceso de prácticas para que el que llevaba tiempo en una columna te enseñara esos detalles que había detrás de un medio. Ahora podemos encontrar chicos y chicas en prácticas haciendo el trabajo de un periodista. Yo creo que eso no es lo adecuado. Creo que hay temas delicados que requieren de un profesional que conozca el manejo de la fuente.

 

Dada su experiencia en la materia, ¿qué importancia tiene la Ética en el periodismo?

Cuando hablamos de Ética hablamos también de un tema personal. A la hora de la verdad, la Ética es valorar esos actos que, como seres humanos, hacemos. Usted, que tiene el título de periodista, tiene una formación y de usted se espera que informe, que busque la verdad, que investigue, que contraste la información y me plantee los diferentes puntos de vista, entre otros aspectos.

La Ética es personal, la Deontología se basa en la Ética, pero es una decisión: “Tú, como periodista, ¿qué esperan de ti que hagas?”. Entonces, ¿es importante? Sí, por eso existe un Consejo General de Ética que valora la actuación de un periodista ante un hecho, un acto, una información que ha difundido. Pero se diluye cuando se habla en general. Y ahí es donde creo que damos esa sensación de que el periodismo va mal. Hay que centrar la ética en la persona que firma. El periodista tiene una firma y, detrás de esa firma, hay un prestigio. Hay que revalorizar que yo, como periodista, firmo aquellos trabajos y reportajes de los cuales me siento seguro o de que he hecho un buen trabajo. Quien firma el texto es responsable de lo que escriba. Nadie ha dicho que ser periodista es fácil.

 

¿No se está frivolizando demasiado con los sucesos?

Yo ahí separaría varios aspectos: De qué espacios estamos hablando, cuáles son llevados por periodistas y que además tengan un objetivo de ser periodístico, de informar a la ciudadanía. El resto es transformar una realidad muy humana muy dramática en un aspecto de entretenimiento, lo cual no lo comparto y creo que la sociedad no lo debería compartir.

Otra cosa que creo que tenemos que hacer es no generalizar, tratar de ubicar dónde está realmente el problema. Yo creo que el problema está en general en estos programas que asumen por su propia cuenta la bandera de ser defensores de la libertad de expresión. La libertad de expresión va conjunta con el derecho a la información. Y el derecho a estar informado tiene que implicar que en esos espacios se hace una investigación de una manera seria. Desde ese punto de vista, es una llamada de atención a la sociedad de exigir más calidad a sus medios y a los medios de comunicación, que orientan esos espacios de entretenimiento, a utilizar la realidad humana como una excusa en nombre de la libertad de expresión y de opinión. No estamos de acuerdo con la forma en la cual se presenta la información. Otro argumento al que se suele acudir es que la gente lo ve. Con ese argumento todo puede ser viable.

 

¿Hay peligro de caer en un mayor sensacionalismo?

En un primer momento se capta la atención pero este tipo de programas va a un tipo de público muy concreto. Por eso, es necesaria una sociedad más crítica, que se movilice y que defienda sus periodistas y el periodismo. ¿Realmente la sociedad ahora defendería a sus periodistas? Es una de las cosas por las que hay que trabajar. El ciudadano tiene que separar, este programa no es de información, es un programa de entretenimiento. El problema es que en nombre del periodismo se están haciendo programas con estas características que están ajenas a lo que debe ser esa misión de la información. No es fácil. Pero habría que dejarlo claro para los ciudadanos y para los anunciantes. Desde el periodismo se ganaría más dignidad ante ciertos temas.

 

En la actualidad ocupa el cargo de Vicedecanato de Formación Online de la Facultad de Comunicación (USJ).

El planteamiento es que con el desarrollo de las nuevas tecnologías, la facultad se había planteado la necesidad de desarrollar un plan de acción de cómo integrar las nuevas tecnologías en el ámbito del periodismo y trabajar en programas de formación en esa línea. Se ha estado trabajando en un grado de comunicación digital el cual posiblemente comenzará en septiembre y se ha comenzado a trabajar en el Título Propio sobre Cibersociedad y Doctrina Social de la Iglesia. El Vicedecanato comenzó en septiembre y éste es uno de los primeros proyectos en los cuales ya se está trabajando. La idea es desarrollar más el campo de la comunicación digital en la facultad.

 

¿Los métodos tradicionales del periodismo son aplicables al periodismo digital?

No me gusta colocar apellidos al periodismo, periodismo es periodismo. Ahora, sí que hay desarrollar el periodismo en unas nuevas plataformas al igual que para escribir un reportaje hay una forma de escribir, en el ámbito de los cibermedios hay un código. Ése es el reto, cómo integrar esos géneros periodísticos a plataformas que son novedosas y que pueden transformarse en muy poco tiempo. Por ejemplo, también dirijo el grupo de cyberspace working group, es un grupo de investigación que está reconocido como grupo emergente por el Gobierno de Aragón. Dentro de sus líneas de investigación hay una que trata precisamente de analizar esos modelos de comunicación que están surgiendo en la red, además de que hay otra línea de reflexión ética sobre el tema.

Hay que aprender una nueva forma de redactar contenidos para los medios digitales, cómo los géneros que actualmente conocemos se pueden integrar o cómo pueden que surjan otros medios con otra forma de escribir estos géneros. Hablamos de una plataforma multimedia, multiplataforma, interactiva, móvil. Creo que es un proceso muy interesante de creatividad a la hora de contar las cosas. Es un reto, cómo contar las cosas cuando todavía las personas están aprendiendo a leer ese código. Es un reto interesante por parte de la universidad y por parte de los medios de comunicación, que tienen que garantizar el modelo de negocio.

 

Están emigrando muchos españoles a Latinoamérica, ¿la profesión está tan en auge como parece?.

En países como Colombia hay buenas condiciones, condiciones quizás interesantes para ejercer periodismo. Bajo el enfoque que hay en América Latina donde se necesita periodistas que tengan que cubrir y salir, son oportunidades que se abren porque pueden comenzar a surgir otros medios. También depende de qué es lo que esperas del país de destino en materia de periodismo. Sí, en Colombia, Ecuador, Argentina, pero es una realidad política diferente. Sí que hay pero depende de qué quieras buscar allí. Hay medios oficialistas y medios de la oposición. Si tienes muy claro lo que quieres, puedes hacer el esfuerzo y conseguir un espacio. Depende de las expectativas del periodista cuando va allí. Creo que hay oportunidades, al ser una realidad más diversa.