Chema López: “La prensa local llega donde no llega nadie”

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Víctor J. Rodríguez

El director de ‘Diario de Teruel’, Chema López Juderías, habla sobre la situación de la prensa escrita.  Hace autocrítica sobre la crisis de identidad del periodismo. Reivindica la importancia de los medios de comunicación locales. Expresa su agrado hacia los nuevos medios online como ‘eldiario.es’ o ‘Jot Down’.

¿Cómo está su medio hoy y qué sentimiento tiene de cara al futuro, teniendo en cuenta el contexto económico y social que vivimos?

Todos los medios de comunicación, sin excepción, vivimos momentos duros e inciertos por culpa de la crisis y por un descenso significativo del consumo. Durante los últimos cincos años, especialmente la prensa escrita, hemos pagado un fuerte descenso de la inversión publicitaria -nuestro sustento principal- y de la venta de ejemplares. Si finalmente 2014 es el año de la recuperación, que todavía no lo sabemos, deberemos empezar a reconstruir un sector que ha dejado demasiados cadáveres en el camino. En cualquier caso, es difícil aventurar hacia dónde iremos.

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¿Cree que la causa principal del descenso de ventas en el sector se debe a la crisis económica o al auge de las nuevas tecnologías?

Sin duda, a la crisis económica. En España sigue habiendo un amplio sector de la sociedad que demanda la información en papel, que prefiere el soporte tradicional, pero que se ha ido alejando por culpa de la crisis. Los recortes de gastos en las familias han provocado que lectores diarios de prensa escrita se hayan marchado a Internet, pero no por convencimiento, simplemente por la necesidad de ahorrar. Aquel lector que compraba un par de periódicos los domingos y todos los días un ejemplar ha desaparecido. En cualquier caso, negar que las nuevas tecnologías han ayudado a ese descenso sería cerrar los ojos a la realidad.

¿Hasta qué punto piensa que influye el nivel adquisitivo del lector a la hora de seguir comprando el periódico diariamente?

Totalmente. Probablemente hay pocos productos que ofrezcan tanto contenido por solo 1,30 euros, pero la necesidad de recortar gastos en las familias hace que algunas cosas pasen a ser prescindibles.

 ¿Considera que la prensa local puede mantener mejor su público que la de tirada nacional?

 Sin duda, y se está demostrando diariamente. La competencia es menor y la cercanía con el lector resulta clave. Hoy, gracias a las redes sociales o los grandes medios, es más fácil saber lo que ocurre al minuto en un barrio de Nueva York que saber lo que pasa en Puertomingalvo o Bronchales. La prensa local llega donde no llega nadie y ese es un valor añadido que el lector siempre ha sabido valorar.

¿Le parece que el papel está condenado a ir desapareciendo?

Ni lo se ni creo que deba preocuparnos en exceso. El papel, como la radio o la televisión, es simplemente un soporte. Mientras pasen cosas y haya gente que quiera saber lo que está pasando habrá medios de comunicación y será el propio consumidor el que elija el soporte. Sigue habiendo un sector que prefiere el papel frente a internet u otros medios y hacia allí tenemos que ir. Si mañana ese consumidor pide otro soporte, habrá que dárselo. El problema es que los medios escritos todavía no hemos sabido rentabilizar nuestra presencia en internet. Los anunciantes no terminan de confiar en la red y así es difícil de rentabilidad un producto. Además, la política del todo gratis en internet ha hecho mucho daño, aunque hay experiencias que están empezando a concienciar a la gente de la necesidad de pagar por tener un buen producto.

En cualquier caso, yo estoy convencido de que veremos un resurgimiento del papel. Sería bueno que dejáramos de lamentarnos por el futuro del papel y trabajáramos precisamente en ese futuro.

La publicidad, ¿hasta dónde es responsable de la crisis de la prensa?

Es el principal sustento, se ha quebrado uno de los pilares fundamentales. En cualquier caso, yo estoy convencido de que si llega la recuperación económica, una de las cosas que primero se recuperará será la inversión publicitaria. Las marcas tienen necesidad de dar a conocer su producto y la prensa escrita sigue siendo un buen soporte, especialmente la prensa local.

¿Cree que el periodismo debe modificar su modelo de negocio?

Sí, pero el problema es que llevamos diez años discutiendo hacia dónde ir y no hemos encontrado el camino. No hay una reunión de periodistas que se precie en la que no se aborde este debate. Discutimos mucho, pero encontramos pocas soluciones. Debemos concienciar a la gente de que el ‘todo gratis’ en Internet acabará matando a la cultura, a los medios y a la información.

En los últimos años han surgido diarios online, que funcionan por suscripciones, publicidad y/o cooperativas. ¿Qué le parecen?

Una excelente idea. Hay ejemplos muy positivos como ‘eldiario.es‘ o modelos mixtos como Jot Down que ofrecen contenidos gratuitos, pero luego venden revistas de papel con otros contenidos más ambiciosos. También hay experiencias particulares como la de Jordi Pérez Colomé, con un blog (Obama World) muy interesante sobre política internacional que pide financiación a sus lectores y la consigue. Entre todas estas iniciativas, estoy seguro de que saldrán cosas positivas.

Hay quienes hablan de que el periodismo vive una crisis de identidad. ¿Está de acuerdo?

Sí y por culpa exclusivamente nuestra. El periodismo de bufanda que en su día se instaló en cierta prensa deportiva se ha trasladado a algunos medios, tomando lo peor de esa práctica. Las trincheras no son buenas, pero hay medios que han optado por ellas. Una pena y un hecho que acabaremos pagando, porque eso supone un descrédito para la profesión.

Si las nuevas tecnologías hubieran aparecido hace diez años, antes que la crisis económica. ¿Cree que el periodismo se hubiera resentido de la misma manera?

En realidad aparecieron. En los 90 se popularizó Internet. Lo que ocurre es que entonces todavía la gente se resistía a dejar el papel y los medios tradicionales no estábamos del todo volcados en la red. Hubo un momento en el que hubo que elegir entre dar contenidos gratis o de pago y se optó por la primera opción. El País, por ejemplo, apostó por el contenido cerrado y le llevó a la cola en visitas a la web. Se vio claramente superado por El Mundo, por ejemplo, que daba todo gratis. El problema, como ya he dicho antes, es de modelo. Cambiar la mentalidad de la gente, que cree que en la red todo debe ser gratis, es complicado.

En el pasado Congreso de Huesca hubo una ponencia (sobre periodismo postindustrial) en la que se habló de que el futuro del periodismo pasaba por una segmentación temática y demográfica. Por ejemplo, periódicos especializados o de información mucho más localizada. ¿Qué opina de ello?

Que está claro. Cada vez el lector es más selectivo. He puesto el ejemplo del blog de Jordi Pérez. Si te interesa la política americana o la situación en Oriente Próximo, acabarás yendo a buscarle porque da una información especializada y de mucha calidad. Lo mismo ocurre con la información local. Si estás en Teruel, recurrir a DIARIO DE TERUEL para conocer lo que ocurre en la provincia es la opción más lógica.

Dé su opinión sobre la situación actual que vive la profesión y el futuro.

Vivimos malos momentos, pero no vivimos el fin del periodismo, eso nunca ocurrirá. Especialización, calidad, cercanía y un producto atractivo nos permiten seguir cerca del lector. Hagamos eso y trabajemos para que la gente sea consciente de que una redacción no vive del aire. Si queremos información de calidad, hay que pagarla.

En verano, cuando ocurrió el accidente de tren de Santiago de Compostela, algunos tuiteros se dedicaron aquella tarde a decir que las redes sociales le estaban dando una lección a los medios tradicionales. En realidad, aquella tarde los tuiteros se dedicaban a retuitear o copiar noticias y enlaces de los medios tradicionales, que eran los únicos que daban información veraz de lo que estaba ocurriendo. El periodista es periodista y, por lo tanto, es el que tiene una mayor capacidad para rastrear y confirmar y dar informaciones veraces. Ese es el camino.