“El futuro de los medios pasa por ir de la mano de los historiadores”

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Víctor J. Rodríguez

El periodista Ramón J. Campo, redactor del Heraldo de Aragón desde hace 23 años, premiado en dos ocasiones por la APA, entre otros reconocimientos, por su labor, habla sobre la profesión.

“El periodista necesita tiempo, en los periódicos debería haber más análisis y reflexión, más profundidad, el día a día nos devora”.

Ramón J. Campo es, desde hace casi 23 años, redactor del Heraldo de Aragón. Estudió Derecho en Zaragoza y realizó un Máster de El País en 1990. Es uno de los mayores expertos en periodismo especializado en asuntos judiciales y periodismo de investigación, ha ganado dos premios de la APA. En 2001, gracias a sus reportajes sobre el oro nazi de Canfranc y en 2010, por su participación en los documentales que realizó con Factoría Plural ‘Adiós a la vida’, sobre los aragoneses que estuvieron presos en el campo de concentración de Mauthausen y ‘El último paseo’, sobre el asesinato de Giménez Abad.

Hoy en día continúa con su trabajo en la sección de local de Heraldo. Es uno de esos periodistas de investigación de raza, de los que cuentan con un gran número de grandes historias a sus espaldas. Ahora, inevitablemente, está viviendo la crisis del periodismo. “El futuro no está claro, ni el presente”, afirma. “Internet es una manera de tapar un agujero, pero no genera fondos, ni inversión publicitaria, por lo menos no lo que se esperaba. En su día, los medios dijeron: <<todos a la red>> y darlo todo en Internet gratis ha sido una manera de matar a la gallina de los huevos de oro. En septiembre empieza a cobrar El Mundo en su web por sus contenidos, a El País le pasó que la gente dejó de entrar y volvieron a abrirla. En Heraldo no se mete el periódico entero en la web, solo algunas noticias, las más destacadas”.

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Su labor diaria se ha visto impregnada por nuevas rutinas tras el estallido de las nuevas tecnologías. “Internet tiene su mundo, cuando hacíamos los blogs tenían un mundo”. Ramón gestionó un blog en la Heraldo.es llamado ‘La madriguera’, en donde realizaba historias con más longitud que las que tenía que hacer en papel. “Recibía visitas de varios países. Recuerdo el día de la Lotería de Navidad, en el que recordé el año en que había caído el gordo en Calatayud. Buscó una historia que se sacó en su día en el diario, que era maravillosa, la publiqué en el blog y coincidió que tocó otra vez en Calatayud. La historia se convirtió en actualidad. Había miles de visitas, pero es que Internet es una locura, lo que pasó con Ecce Homo es una locura”.

La historia del Ecce Homo y su polémica restauración fue lanzada por Elena Pérez Beriain, una compañera suya de Heraldo y es un ejemplo de un fenómeno surgido en las redes sociales. “Es una noticia graciosa, refrescante, veraniega, la gente necesita tomar cierto alivio de la actualidad y convertir a Cecilia (la restauradora) en una especie de tótem. No es la maldad de ella, es una historia muy heterodoxa. Nosotros la sacamos solo en papel y por la tarde ya era un éxito en las redes”.

En su opinión “Internet es devoradora, bastante incontrolable a mi me pasó con el Yak”. Ramón ha trabajado en el accidente del Yak-42 desde el principio. “Desde las nueve de la mañana (del día en que salió a la luz esta parte de la historia) ya sabía que Bárcenas había hablado y que le había dado el dinero de la caja b a Trillo. Yo callo, voy al periódico, lo escribo, no se publicaría hasta el día siguiente y a  las dos de la tarde ya se sabía. Dirijo twitter como una referencia, lo uso para adelantar lo que voy a contar porque sé que la exclusiva está muriéndose”.

“Las exclusivas se mueren, en papel, se están muriendo. Internet se nos está escapando como el agua en las manos. En el seguimiento del Yak  me he considerado un francotirador, los que levantamos la historia desde el primer momento, hasta el final, fuimos nosotros, es algo que  llevo muy a gala. En su día hicimos un documental que tuvo un 30% de share en Telecinco. Crónicas Marcianas, que se emitía inmediatamente después, hizo un debate sobre el tema durante los primeros diez minutos de su programa”.

Cada vez es más difícil proteger esas exclusivas. ” Yo cuelgo información en el Facebook, en el Twitter por la mañana, me llaman de la Cadena SER para intervenir en La Ventana, tengo que hacer un minuto y además una versión más extendida en el periódico y en todas partes estoy contando lo mismo”, es una manera de demostrar. Estoy muy satisfecho con esa historia”.

A parte de la historia del Yak, uno de los grandes éxitos de la carrera de Ramón J. Campo como periodista de investigación es la del oro nazi de Canfranc. “Llevo catorce años escribiendo del Canfranc. Dice Mariano García (compañero del Heraldo) que tengo una serie de vacas y voy tirando de sus ubres de vez en cuando y todas me siguen dando que hablar”.

Sobre esa serie de reportajes, que ya ha publicado dos libros, está trabajando en un nuevo documental, que se llamará ‘Juego de espías’. “Es un homenaje a los héroes anónimos de la Segunda Guerra Mundial que nos encontramos de una manera muy naif”. Recuerda con cariño que “cuando se presentó ‘El oro de Canfranc’, el primer libro, en abril de 2002, se me acercó una señora y me dijo: <<has hablado hasta este punto, pero yo puedo hacer el punto y a parte, yo era espía, ayudaba a los aliados>>. Ahí nació el segundo libro, ‘La estación espía’, en el que está basado el documental”. El primero se agotó, se vendieron más de 7000 ejemplares, “lo reeditamos con una ampliación y mejorado, metimos más contenido. Mariano García me dice que mis libros son long sellers, que no mueren.  Lo que pasa es que Canfranc tiene un valor tremendo”.

 

Historia y periodismo

Los trabajos del Canfranc y el Yak-42 son unos trabajos que podrían ser parte de un libro de texto de Historia. “A mí me gustan mucho los historiadores”. En el año 2002 “inventamos la web del Canfranc, trasladando del papel a la red los reportajes, toda la historia, algo que entonces nadie hacía. Lo hice con Pablo Calahorra y nos dieron el Premio de Periodismo Digital  José Manuel Porquet, era una el origen de lo que debería ser Internet, pero no ha derivado en eso, ha derivado en textos cortos, cuando la información necesita trato, tiempo, mimo”.

Considera que el futuro en Internet para un periódico es contar con una versión más desarrollada, “necesita tiempo, inversión y tráfico de clientes, y la manera de tenerlos es darles calidad y eso cuesta mucho, en pensarlo y madurarlo”.

Uno de los especiales web del que más orgulloso se siente fue el que realizó sobre el archivo de Salamanca. “Recuramos muchos documentos de Aragón, el Gobierno estaba mandado a becarios allí, nosotros fuimos y al ver el material que había les dije que por qué no convertíamos todo en la web para que la gente pudiera acceder, que había una posibilidad para que los pueblos vieran lo que había ahí”.

Estuvo dos días, con su compañera Esther Casas y se encontraron con un investigador, Policarpio Sánchez, que les facilitó la búsqueda. “Había carpetas del archivo político social de Cataluña donde encontrabas papeles de Aragón. Yo fui a saco a buscar personajes aragoneses: Buñuel, Ramón Acín, Fermín Galán, Ramón J. Sénder, me traje documentación e hicimos una serie. Pedía personajes de la Guerra Civil que tuvieron que marcharse”.

Allí encontró una historia poco conocida por el gran público. “Joaquín Maurín, el fundador del POUM, oscense, de Bonansa, del partido que trajo a Orwell a España, fue salvado por la embajada americana y localizamos después en un archivo de EE.UU., gracias al historiador Joaquín Casanova, que tenía una relación estrecha con Harry Truman, entonces presidente americano. Había cartas personales entre ambos y las publicamos”.

Este tipo de historias salen a la luz gracias a un trabajo riguroso y paciente. Es una investigación pura y el periodismo está ávido de reportajes que alimenten la historia. “Que eso aparezca en un periódico tiene una vida efímera. Estás sembrando algo que después puede ser una investigación que tenga más enjundia. Si los periódicos apostaran por eso tendrían siempre este tipo de material, esa manera de unir el periodismo con la historia es, creo, el futuro para los medios de comunicación. Trabajar de la mano con historiadores e investigadores”.

Las historias tienen un recorrido, “de todo hay que hacer una reflexión, como en el caso de Publio Cordón, llevo 18 años escribiendo sobre él y aún me he encontrado en el Mont Ventoux a gente que no sabe lo que pasó.  La historia es:  un desaparecido de la democracia sin encontrar desde 1995 y la de un arrepentido, Silva Sande, que después de estar años en la cárcel, y creo que cumplirá los 30, haya hecho una reflexión y haya dicho que tiene que ayudar. He sido testigo en el juicio de cómo una de las hijas acaba llorando rodeada de periodistas porque daban más credibilidad a los GRAPO que a la familia. El gobierno de entonces tapaba sus errores de investigación diciendo que Cordón se había escapado a Venezuela, se investigó más en Latinoamérica que a los GRAPO”.

 

Documentales 

Trabajar haciendo los documentales fueron ocho meses maravillosos, era una manera de trabajar diferente. Son mucho más de lo que parece”. Ramón llegó a Factoría Plural como una cesión, avalado por su agenda y trayectoria. Trabajó sobre  Cordón, el asesinato en Fago, Giménez Abad y los aragoneses que estuvieron detenidos en el campo de concentración de Mauthausen.

“Sobre Fago no había escrito ni una línea, me sirvió para abrir las orejeras y contar la historia de una manera diferente, no solo para ese día. Conseguí imágenes inéditas, las familias nos las facilitaron. Lo hicimos del 28 de octubre al 8 de noviembre, un tiempo récord, nos encontramos cosas que no se conocían y en competencia con medios nacionales. Dos días antes del juicio recibimos la carta de Mainar, contándonos cómo se encontraba, que ayudó para que tuviera una gran audiencia, tuvimos un 13,8% en jueves y el domingo se repitió en Telecinco y tuvo más de dos millones de espectadores“.

En todos ha vivido situaciones diferentes. Con el de Giménez Abad, visionando los testimonios de sus hijos, recuerda que “lloramos todos, fue un trabajo que, una vez terminado, da una sensación muy reconfortante”. El que trata sobre Mauthausan lo recuerda como “duro y satisfactorio, encontramos a todos, los vimos antes de que murieran, apretamos para que el gobierno de Aragón los trajera y pudieran ver sus pueblos”. Y es que para él “los medios deben servir para armar una sociedad, los periodistas tenemos que saber medir el momento en que mandas las cosas y saber cómo tratarlo”.

 

Reconocimientos

A pesar del tiempo que lleva en la redacción y de que todo el mundo conoce alguna de las cosas que ha hecho, en el día a día Ramón se pone a trabajar en donde haga falta. Trabaja con humildad, a pesar de su trayectoria y los reconocimientos recibidos. “Soy uno más de mi redacción, en esta profesión los premios no te sirven, a mí al menos, para ascender, jamás he suspirado por ser jefe, he pretendido que sirvan de estímulo y de respeto hacia mi trabajo.  Por suerte los he recibido pero no es lo normal, en esta tierra adusta y dura que tus compañeros reconozcan que lo que has hecho es lo que más me ha gustado y lo asumo con agradecimiento”.

Afirma que lo importante de recibir un premio es hacerlo con humildad. “No soy un gana premios que voy por ahí presumiendo, hay que ser humilde, porque estás muy cerca del que pierde y no del que gana, no tenemos que ser vanidosos, no hay que olvidar que somos creadores, de un artículo o documental, pero contando historias de gente que pierde y exige que no pierdas tu humildad. Ésta es una profesión que ha de ser muy ecuánime. Estás cerca del poder para mirar y auscultar”.

Los periodistas son fundamentales y la gente debe saber que una cosa es entretener y otra informarse. Los informadores debemos estar muchísimo más cerca de las víctimas, en todos los sentidos. Soy un defensor de eso, porque no son solo del terrorismo, son de la fila del paro. A veces caemos en los lugares comunes, tienes que saber contar eso, ser un contador de historias, para que la gente acuda a esa información”.

Sobre los recortes que han provocado despidos en otros medios de comunicación, dice que “es una pena que hayan caído muchos compañeros en los ERE’s y cierres de los medios, me duelen. Aunque sean competencia, porque la competencia te ayuda a esforzarte más, la sociedad no permite que te duermas, tenemos que revisarnos y reciclarnos sistemáticamente”.