España pierde posiciones en la Clasificación de la Libertad de Prensa 2018 de Reporteros Sin Fronteras

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha publicado, en vísperas de la celebración del Día Internacional de la Libertad de Prensa, la edición 2018 de su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, un informe en el que destaca como dato preocupante el  incremento de los sentimientos de odio hacia los periodistas y como la hostilidad frente a los medios de comunicación, alentada por ciertos dirigentes políticos y regímenes autoritarios, amenaza a las democracias. Desde la web de RSF se puede consultar el mapa, análisis generales de los resultados y los datos de la clasificación en 180 países, en donde España ocupa el puesto 31, dos posiciones más abajo que en 2017.

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En la clasificación de RSF España se sitúa fuera del 9% de países en los que se considera Buena la situación del periodismo y el informe de la ONG destaca que  “los últimos meses de 2017 han sido especialmente oscuros para la libertad de prensa en Cataluña“. Se considera que los periodistas fueron “víctimas colaterales” del conflicto entre el gobierno central y el catalán y el clima de tensión creado: periodistas de medios no independentistas han sufrido linchamientos en las redes sociales, a veces impulsados ​​por responsables de prensa del gobierno catalán; varios periodistas fueron agredidos físicamente durante la cobertura del referéndum, otros fueron intimidados en su trabajo por la policía; y las multitudes han obstaculizado el trabajo de reporteros de todos los canales nacionales y catalanes.

Por otra parte, también resulta preocupa la detención en España por orden de Interpol de Hamza Yalçin y Dogan Akhanli, dos periodistas de origen turco ciudadanos de la Unión Europea y perseguidos por razones políticas por el régimen de Recep Tayyip Erdogan, así como el bloqueo parlamentario para reformar la Ley Mordaza “que sigue representando una fuerte amenaza para la libertad de prensa en España” RSF cita como “buena noticia” la reforma la radiotelevisión pública aprobada en el Parlamento, pese a que sigue también sin avanzar.

Clima de odio

La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa muestra que en todo el mundo existe de un clima de odio hacia los periodistas cada vez más marcado. La hostilidad de los dirigentes políticos hacia los medios de comunicación no es exclusiva de países autoritarios como Turquía (157º, -2) o Egipto (161º), que han caído en la “fobia a los medios”, hasta el punto de acusar de “terrorismo” a numerosos periodistas y de encarcelar de forma arbitraria a los que no les son leales.

Cada vez más jefes de Estado elegidos de forma democrática ven a la prensa, no ya como uno de los pilares fundamentales de la democracia, sino como un adversario frente al cual muestran abiertamente su aversión. Estados Unidos, el país de la Primera Enmienda, retrocede dos posiciones en la Clasificación y ahora ocupa el lugar 45. Su presidente, Donald Trump, adepto al media bashing, ha calificado a los reporteros de “enemigos del pueblo”, frase que empleaba Stalin.

En ciertos países, la frontera entre la violencia verbal y la física es cada vez más tenue. En Filipinas (133º, -6) el presidente, Rodrigo Duterte, acostumbrado a insultar y amenazar a los medios de comunicación, advirtió que “el que sean periodistas no los librará de ser asesinados”. En India (138º, -2), los discursos de odio contra los periodistas son ampliamente difundidos en las redes sociales por un ejército de troles a sueldo del primer ministro, Narendra Modi. En un año, en cada uno de estos países fueron asesinados cuatro periodistas.

En el continente europeo, aunque la situación de la libertad de prensa es mejor, también se han multiplicado los casos de violencia verbal de líderes políticos contra la prensa. En octubre de 2017 el presidente de la República Checa (34º, -11), Milos Zeman, apareció en una conferencia de prensa con un falso fusil de asalto kalashnikov en el que se leía: “para los periodistas”. En Eslovaquia (27º, -10) Robert Fico, que fue primer ministro hasta marzo de 2018, llegó a llamar a los periodistas “sucias prostitutas antieslovacas”, “idiotas” y “hienas”; el periodista Jan Kuciak fue asesinado en ese país de Europa central en febrero de 2018. Meses antes, la periodista Daphne Caruana Galizia fue asesinada en Malta (65º, -18) con un coche bomba.

“Estas manifestaciones de odio contra los periodistas constituyen una de las peores amenazas para las democracias”, indicó Christophe Deloire, Secretario General de RSF. “Los dirigentes políticos que propician que se deteste al periodismo son responsables de que se cuestione la existencia de un debate público basado en una apreciación plural de los hechos y favorecen el advenimiento de una sociedad de la propaganda. Cuestionar hoy la legitimidad del periodismo es jugar con fuego”, explicó.

Entre Noruega y Corea del Norte

En esta nueva edición de la Clasificación Mundial, Noruega sigue a la cabeza por segundo año consecutivo; Suecia (2º) la sigue muy de cerca, al igual que el año pasado. Los países nórdicos, tradicionalmente respetuosos de la libertad de prensa, también se ven afectados por el deterioro general de la situación. La puntuación de Finlandia (4º, -1) se vio perjudicada por un caso de amenaza al secreto de las fuentes periodísticas. Este país baja en la Clasificación y pierde el tercer puesto, que ahora ocupan los Países Bajos. En el otro extremo se encuentra Corea del Norte (180º), que sigue en último lugar.

La Clasificación también muestra la creciente influencia de los “hombres fuertes” y de los contramodelos. Tras haber asfixiado a las voces independientes al interior de sus fronteras, la Rusia (148º) de Vladimir Putin extiende su red de propaganda a través del mundo gracias a sus medios de comunicación, como RT y Sputnik. Mientras, la China (176º) de Xi Jinping exporta su modelo de control de la información a Asia. Con su implacable represión de las voces críticas, estos Estados confortan a países que ya se encontraban al final de la Clasificación, como Vietnam (175º), Turkmenistán (178º) y Azerbaiyán (163º).

Cuando no son los déspotas totalitarios, es la guerra la que contribuye a transformar países en agujero negros de la información. Es el caso de Irak (160º, -2), que este año su ubica en la parte baja de la Clasificación. En el mapa de la libertad de prensa nunca tantos países habían estado en negro.

 

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