José Antonio Guardiola se ha alzado con el Premio de Periodismo Cirilo Rodríguez, que se entrega desde hace más de 40 años a corresponsales o enviados especiales de medios españoles en el extranjero. El corresponsal de Televisión Española en México y Centroamérica se ha impuesto a los otros dos finalistas, la corresponsal de Televisión Española en Washington, Cristina Olea, y el corresponsal y experto en Oriente Medio Mikel Ayestaran.
El premio está dotado con 8.000 euros para el ganador y 2.000 euros para cada uno de los otros dos finalistas, además de una pieza de la Real Fábrica de Cristales de La Granja representativa del galardón, ‘La Lente de la Tierra’.
En la gala de entrega del galardón, celebrada en la tarde del viernes en el Parador de Segovia, el presidente de la Asociación de Periodistas de Segovia, Miguel Ángel López, ha defendido que el periodismo es más necesario que nunca. “Resulta imprescindible reivindicar un periodismo honesto comprometido en la veracidad de los hechos para ayudar a construir una sociedad crítica y bien informada”, ha remarcado.
Antes de dar a conocer el nombre del ganador, los periodistas Rosa María Calaf y Fran Sevilla han recordado la figura del recientemente fallecido Diego Carcedo, ganador de la segunda edición del Premio Cirilo Rodríguez. La gala también ha dedicado unas emotivas palabras a la periodista Soledad Gallego-Díaz, que murió el pasado 5 de mayo, y al corresponsal Julio Fuentes cuando se está a punto de cumplir el 25 aniversario de su muerte asesinado en la guerra de Afganistán.
En su discurso, el ganador del XLI Premio Cirilo Rodríguez, José Antonio Guardiola, ha pedido acabar con la precariedad y el intrusismo. “Ha llegado un punto en el que hay que plantarse. Ya está bien de que alguien, por muy poderoso que sea, que insulte cuando un periodista hace una pregunta. Y no podemos permitir que haya supuestos periodistas que utilicen este oficio para algo que no se ha creado. Es la última frontera. Se fabrica muy fácilmente el discurso de odio y se desactiva muy difícilmente. y el odio lleva a la violencia y a la guerra. Está en Libia, en Sudán, en Gaza, en Irán, en Afganistán…”, ha subrayado.











