Presentado un estudio sobre cómo tratan los medios las informaciones sobre salud mental

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La Fundación Vila Casas, dedicada a analizar cómo tratan los medios de comunicación la información sanitaria o médica para desarrollar conclusiones y recomendaciones, ha dedicado su último estudio a “La comunicación pública sobre salud mental”. Tras analizar una serie de artículos en diarios generalistas y especializados, los autores concluyen que, aunque los medios están haciendo un esfuerzo por mejorar el tratamiento periodístico que se da a las personas que padecen alguna enfermedad mental, aún reproducen elementos de estigmatización, debido a la dificultad y responsabilidad que supone.

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El informe resalta en su introducción que los trastornos mentales “abarcan el 12,5% de todas las patologías a nivel global, por encima del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Por ello, es necesario normalizar y contribuir de forma integral a favorecer la situación del colectivo”. Así señala las siguientes conclusiones y recomendaciones:

Buena parte de la producción de noticias sobre salud mental en 2016 estuvo motivada por la intervención de algún agente o factor externo al medio de comunicación, como las declaraciones de un personaje público, las publicaciones de estudios científicos o los comunicados de índole institucional. Tales artículos contribuyen a dar visibilidad a la salud mental, tanto más en los casos en los que los periodistas deciden ofrecer información sobre la enfermedad o el trastorno mental en cuestión complementaria al acontecimiento que ha suscitado la comunicación.

Dado que los medios de comunicación tienen una responsabilidad en la información general que dispone la sociedad respecto a cualquier tema, y más aún en salud, consideramos que es una buena práctica la información con carácter regular sobre este tema y no solo cuando se producen acontecimientos de estricta actualidad. La salud mental debe ser considerada como un aspecto de interés continuo. En este sentido, se valoran positivamente los esfuerzos de los medios de comunicación por dedicar una parte de su espacio a informar periódicamente sobre salud mental de acuerdo a sus propias ideas, recursos y fuentes, con independencia de las oleadas de noticias que se generan puntualmente cuando interviene algún agente o factor externo.

En cuanto al enfoque de las noticias sobre salud mental que generan los medios de comunicación, son notables las publicaciones cuyo discurso está encaminado a lograr la supresión de estigmas y la integración de las personas afectadas por algún problema de salud mental; sin embargo, aún se detectan algunas contradicciones en la manera en que se construye el discurso informativo, sobre todo, en lo relativo a expresiones utilizadas, como el uso generalizado del verbo “confesar” para referirse normalmente a algún personaje notorio que ha decidido dar a conocer públicamente que padece un trastorno o enfermedad mental.

No se justifica en ningún caso el uso de imágenes o titulares sensacionalistas. Por el contrario, existen numerosos ejemplos de noticias de éxito comunicativo basadas en mostrar la mejor versión de las personas con trastorno mental. Un buen artículo que narre una historia veraz y positiva es capaz de cautivar al público al tiempo que coopera con una labor social. Obviamente, tampoco se trata de dar una visión edulcorada de los problemas. El medio debe saber ofrecer una visión realista de la salud mental, sin fomentar con sus imágenes ni el sensacionalismo ni las falsas expectativas.

Los medios de comunicación modelan, en mayor o menor grado, la percepción que tiene la sociedad acerca del mundo que les rodea. Este aspecto conlleva una responsabilidad añadida cuando se trata de comunicar acerca de temas sanitarios. La evaluación continua de las metodologías y técnicas periodísticas es necesaria para analizar, corregir y mejorar en la medida de lo posible la calidad de las comunicaciones públicas sobre trastornos mentales, hasta conseguir hacer de los medios de comunicación uno de los apoyos fundamentales en los que se sustente el bienestar de las personas involucradas en Salud Mental.

Errores y soluciones

Por otra parte se señalan los errores más frecuentes que cometen los medios de comunicación que incluyen los titulares sensacionalistas y sin contexto, asignar etiquetas a los enfermos, ilustrar los artículos con imágenes oscuras y de lástima, no valorar a las personas con trastorno mental como fuente de información, tratarlas con lástima o paternalismo, vincular estas enfermedades con peligro y generalizar los casos concretos.

Los autores advierten que estas malas prácticas favorecen la aparición de ideas falsas, que contagian a la sociedad de una percepción distorsionada sobre los trastornos mentales; en ocasiones, los medios presentan estos trastornos “como enfermedades irreversibles, intratables o contagiosas, se acusa al propio afectado o a su familia como causante del trastorno, o se muestran como trastornos no compatibles con el desarrollo de una vida normal”.

Como solución, en este informe se sugiere a los medios dar más visibilidad a los logros obtenidos por el colectivo de pacientes o por algunas personas afectadas por trastornos mentales (como hechos relacionados con su inserción laboral, con proyectos personales o con su mejoría luego del tratamiento, etc.); utilizar material gráfico adecuado que refleje aspectos positivos, en lugar de imágenes que transmitan aislamiento y oscuridad; contar con la opinión y los testimonios de los afectados; señalar la falta de recursos; no emitir información sesgada que favorezca la creación de vínculos con estereotipos falsos, y evitar el uso de términos de diagnóstico clínico (como esquizofrénico o paranoico) en contextos externos al ámbito médico. En este informe también se enfatiza la necesidad de ofrecer información sobre salud mental de forma regular, no solo cuando se producen acontecimientos de estricta actualidad, como nuevos hallazgos científicos o declaraciones de personajes públicos.

El informe completo, así como las ediciones de años anteriores, pueden ser descargadas en formato PDF desde los sitios web de las entidades responsables del Proyecto Quiral: el Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad de la Universidad Pompeu Fabra y la Fundación Vila Casas.

 

Fuentes: Asociación de la Prensa de Alicante y  Asociación Española de Comunicación Científica