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La Asociación Nacional de Informadores de la Salud presenta el I Informe ANIS 2026: Desinformación en Salud en España

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La lucha contra la desinformación en salud es uno de los grandes desafíos a los que se enfrentan los periodistas especializados en salud. Un problema que está aumentando por el avance de la digitalización y la disminución del consumo de los medios de comunicación tradicionales, en favor de los nuevos canales de información. Así se desprende del primer Informe ANIS 2026: Desinformación en Salud en España presentado en rueda de prensa Susana Fernández Olleros y Javier Granda Revilla, vicepresidentes de ANIS y autores del Informe.

El Informe parte de la premisa del ‘Manifiesto de Desinformación’ firmado en abril de 2024 en Granada por las asociaciones de periodistas sanitarios y científicos, que pide concienciar a las autoridades sanitarias para que reconozcan la desinformación como un problema de salud pública y lleven a cabo acciones para hacerle frente.

Metodología 

El informe da respuesta a tres objetivos. El primero, explorar las iniciativas en España para combatir la desinformación en salud. El segundo, describir la evidencia científica sobre la desinformación en salud única como un problema de salud pública. Y, el tercero, obtener la percepción de la opinión de los informadores de salud y agentes del sistema de salud español acerca de la desinformación en salud.

Respecto al primer y segundo objetivo, cabe señalar el rastreo realizado para obtener las 12 acciones que está realizando el Gobierno de España y las 64 acciones que se están desarrollando en las Comunidades Autónomas para combatir la desinformación todas ellas sin tener relación las unas con las otras.

“Es evidente la falta de coordinación y la heterogeneidad de las acciones, lo que reafirma la necesidad de una estrategia nacional, con competencias claras repartidas entre las diferentes administraciones, con una evaluación periódica de los logros y las necesidades a cubrir”, asegura la periodista, Susana Fernández Olleros.

El otro objetivo del informe son las respuestas al cuestionario planteado a los informadores de salud y agentes del sistema de salud español. Se recibieron 32 cuestionarios: 4 corresponden a los profesionales del sector salud; 3 a patronales del sector farmacéutico, 6 a las asociaciones de pacientes; 9 a periodistas de gabinetes de comunicación y 10 a periodistas de los medios de comunicación en salud.

Riesgos identificados

El documento recoge los riesgos identificados sobre desinformación en salud en España, por los expertos entrevistados, destacando el daño físico y mental por recomendación de tratamientos peligrosos o por abandonar tratamientos basados en la evidencia científica. El descrédito profesional, con un uso de la desinformación como herramienta política para atacar tanto a científicos y profesionales sanitario como a periodistas. Y, la erosión de la confianza debido a multitud de factores que están agravando la vulnerabilidad de los ciudadanos.

Respecto a los hallazgos del ecosistema informativo, los periodistas sanitarios reiteran en el Informe que la salud es una de las áreas que más preocupa a la sociedad, siendo el escenario propicio para el desarrollo de contenidos que buscan clics o manipulación emocional.

Por este motivo, se subraya la necesidad de un periodismo especializado que actúe como filtro de rigor, neutralidad y objetividad.

El Informe ANIS: Desinformación en Salud en España propone una respuesta coordinada basada en un Plan Nacional contra la Desinformación, que tenga como ejes la veracidad frente a ruido, siendo la información honesta y de servicio público la única herramienta eficaz para que prevalezca la verdad; la vigilancia activa, donde los periodistas de salud deben auditar la calidad de la información difundida para evitar la “epidemia” de noticias falsas; la transparencia institucional como necesidad de que los organismos públicos y empresas tecnológicas monitoricen la propagación de contenidos dañinos y realicen acciones para su posible impacto en la sociedad. Además, de la importancia de la alfabetización mediática y de salud para la población.

El periodista Javier Granda Revilla destaca que “las medidas para combatir la desinformación pasan por un enfoque multifactorial, refuerzo de la comunicación institucional siendo clara y transparente, regulación cuidadosa de las plataformas digitales y planes de formación sobre salud para la ciudadanía”. En este sentido, los pacientes agentes son activos en materia de salud. Además, los medios de comunicación deben ser los garantes de la información contrastada y veraz. “Deben recuperar su función como referentes informativos para el ciudadano del siglo XXI”, apunta.

Ambos autores del informe argumentan que la lucha contra la desinformación en salud es una corresponsabilidad entre profesionales sanitarios, instituciones, científicos, asociaciones de pacientes, plataformas tecnológicas, empresas sanitarias, periodistas de salud y ciudadanos. Como dice este informe la confianza, la transparencia y la educación son los pilares fundamentales para abordar una información de salud para todos.