No nos callarán

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En un artículo publicado por El Mundo, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, reinvindica el papel de la prensa y señala que el atentado contra Charlie Hebdo no puede quedar mediática y socialmente impune.

El brutal atentado a la revista satírica francesa Charlie Hebdo constituye una agresión a todos nosotros. No sólo a los periodistas sino a la ciudadanía. La libertad de prensa es el guardián de la democracia. El eje de la libertad de expresión. Cada vez que asesinan, secuestran o atacan a un periodista o a un medio de comunicación están golpeando directamente nuestro sistema de libertades. Quieren amedrentarnos para imponer la autocensura. Quieren imponer el terror para apagar la información. Quieren sembrar el miedo para dominar voluntades. Pero, ni el terror ni la sinrazón conseguirán silenciar la voz de la Prensa. Los periodistas seguiremos empuñando la palabra como arma de libertad frente a la intransigencia, que, en el caso del semanario francés, iba enfundada de humor y sátira.

La FAPE ha mostrado su solidaridad con las víctimas del atentado, sus familias y los periodistas franceses. Desde aquí les envío mi aliento. No es difícil aventurar que seguirán trabajando con el mismo entusiasmo por la libertad de información.

El ataque en París se produce tras los recientes asesinatos de varios periodistas en condiciones de especial crudeza y visibilidad, con el objetivo de multiplicar su efecto a través de los medios de comunicación. Sin olvidar los continuos secuestros de periodistas. Afortunadamente, nuestros tres compañeros y compatriotas, Marc Marginedas, Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, se hallan en libertad, no sin un largo medio año de penalidades. La respuesta tiene que ser unánime para salvaguardar la libertad y la democracia. La sociedad en pleno, con sus representantes políticos debe amparar y respaldar a los profesionales de la información. La libertad de información se construye a diario. Y en las sociedades democráticas tenemos luces y sombras. Pero este atentado criminal, sin precedentes en nuestra historia reciente, no puede quedar mediática ni socialmente impune. La reacción ha de ser rotunda. Ningún periodista debe permanecer en silencio ante un crimen como el que han perpetrado en París.

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos indica que «todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión». No hay nada que justifique la eliminación parcial o total de este derecho.

Charb, el director de Charlie Hebdo, que murió en el atentado de este miércoles, había declarado, de forma casi premonitoria: «Puede ser presuntuoso lo que voy a decir, pero prefiero morir de pie que vivir de rodillas». Charb presidía una reunión editorial con el editor jefe y varios caricaturistas cuando fueron asesinados por unos enmascarados fuertemente armados. Los periodistas no podemos permanecer pasivos. La prensa lleva dos siglos controlando al poder, informando, elogiando o criticando lo que sucede y a sus protagonistas. La Sociedad de la Información ha evolucionado, la esencia del periodismo es la misma, pero, las posibilidades de informar, ahora, son infinitas.

No nos callarán.

Elsa González

Presidenta de la FAPE