‘Huellas que no callan’ da voz a las mujeres de Colombia

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Cuatro testimonios de mujeres que han sufrido la violencia de distintas formas: han perdido a sus hijos, han sido agredidas sexualmente y han sido amenazadas por defender un futuro sin armas. Pero las cuatro mujeres colombianas coincidían en haberse convertido en testigos activos contra el silencio y la impunidad de estas tragedias que están sucediendo en su país. Sus palabras con rostro, a veces empañado por las lágrimas, se han reunido en el documental “Huellas que no callan”, realizado por los periodistas Pablo Tosco y Ander Izagirre y producido por Oxfam Intermón. El estreno tuvo lugar este lunes en el Centro cultural de Ibercaja de Huesca como actividad previa del Congreso de Periodismo Digital.

El realizador del documental, Pablo Tosco, abrió la mesa de debate tras la proyección confirmando que aquellos testimonios le habían conmovido por su rastreo de huellas del por qué y para qué. En la ponencia le acompañaron la periodista colombiana Jineth Bedoya; la vicedirectora del Grupo 20 minutos, Virginia Pérez, la cantante Soledad Giménez y la vicepresidenta de la Asociación de Periodistas de Aragón, Lola Ester, que dieron voz a las mujeres colombianas y a los conflictos que suceden en ese país latinoamericano.

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La mujer retratada perdió a su hijo./Oxfam

Las declaraciones de Bedoya situaron al público oscense en la mirada de una mujer que ha vivido las agresiones en sus carnes, ya que la periodista de ‘El tiempo’ fue raptada en dos ocasiones. Su caso, como el de tantas colombianas heridas y silenciadas, se ve estancado por la inoperancia de la justicia, según la subdirectora de ‘El tiempo‘. En datos, hay 150.000 denuncias y solo dos condenas. “Es muy doloroso levantarse sabiendo que para uno la batalla ya se ha perdido”, opinó sobre su propia experiencia. Sin embargo, continuó diciendo que solo tiene miedo a fallar a todas las mujeres con las que se ha comprometido por un futuro mejor.

Por su parte, Virgina Pérez aportó detalles de la realización del documental cuyo viaje le cambió la perspectiva global por la fortaleza y por las asociaciones que sirven de apoyo a las causas. “Conocimos a un montón de mujeres cuyos testimonios nos provocaron un quedarnos sin palabras”, describió. “Los suyos no son solo los suyos, sino también los que hay más allá de las cuatro paredes de su casa”. Además hizo referencia a la importancia de intentar dar el máximo de visibilidad a estas informaciones y que los lectores sepan lo que está ocurriendo.

El narcotráfico, la guerra, el olvido, la impunidad, la sociedad patriarcal, solo son algunos de los problemas que sufre Colombia y que a través del periodismo comprometido se trata de sacar a la luz. “No es hora de callarnos”, concluyó Bedoya aferrándose a la fortaleza y a la lucha que han iniciado las mujeres colombianas para terminar con el feminicidio en las próximas generaciones.