José Antonio Alaya, premio APA-Ciudad de Zaragoza 2008

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La Asociación de la Prensa de Aragón entregó el pasado 23 de enero el Premio Asociación de la Prensa-Ciudad de Zaragoza 2008, que en esta edición recayó en el programa “Crónica de los Sitios de Zaragoza”, emitido por Onda Cero Radio y realizado por el periodista José Antonio Alaya, con la colaboración de Francisco Escribano Bernal, profesor de Historia y miembro de la Asociación Cultural los Sitios de Zaragoza.

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Por unanimidad, el jurado decidió premiar este trabajo que relata, como lo haría un informativo radiofónico en 1808, los principales episodios que sucedieron en la Zaragoza sitiada. Y lo hace con rigor histórico hasta conseguir una recreación que lleva al oyente a poner cara a la historia. El trabajo premiado, además, ha logrado implicar a ciudadanos anónimos en un proyecto de compleja realización, que se emitió en 46 capítulos.

En cuanto a los premios honoríficos, la APA premió también la trayectoria profesional de la oscense Milagros Pérez Oliva, redactora del diario El País y responsable del área biomédica y del suplemento de salud, en reconocimiento de los periodistas aragoneses a su trabajo riguroso, especializado y de investigación en un área, la sanitaria, tan sensible para el ciudadano, pero a la vez tan compleja para el informador.

También a Juan Domínguez Lasierra, hasta el año pasado redactor jefe de Heraldo de Aragón en las secciones de Cultura y Opinión, por una dilatada trayectoria en la información cultural de Zaragoza, y a Alba Fité, directora de Radio Sobrarbe, por dedicarse con pasión, entrega y mucho esfuerzo a la información comarcal.

Los premios se entregaron en una fiesta celebrada en la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza, en la que tomaron parte muchos de los asociados de la APA y que contó con representación de los estamentos políticos, sociales, económicos y culturales de la sociedad aragonesa.

En la gala, presentada por los miembros de la Junta de la APA Isabel Poncela y Luis Puyuelo, la presidenta de la Asociación de la Prensa de Aragón, Camino Ibarz, hizo una encendida defensa de la tarea del periodista, enfrentado cada vez más a las urgencias de las nuevas tecnologías, al apremio de los nuevos modelos y a la necesidad de convertirse en una especie de “hombre-orquesta”. Eso sin contar la crisis que amenaza los puestos de trabajo de cientos de compañeros, con la consiguiente pérdida de calidad y, lo que es más grave, de pluralidad informativa.

Hizo un llamamiento a hacer un examen de conciencia para que los periodistas reflexionen sobre la necesidad de pensar, compartir, oír y, sobre todo, contrastar, y aseguró que deben de ser conscientes de la enorme dignidad de su trabajo y tener la autoestima que corresponde a quien desempeña una misión de relevancia dictada por mandato constitucional. La fiesta, que sirvió para reencuentros, charlas distendidas y alguna profesional, estuvo animada, hasta la madrugada, por un grupo de disc-jockeys, que contribuyeron al baile con una selección de canciones de los años 70, 80 y 90.