La periodista Carmen Marta Lazo, ahora vicerrectora de Comunicación e Identidad Institucional de la Universidad de Zaragoza, ha reconocido que “la información requiere un cincel y hacerla a fuego lento, con esa cocción de profundidad, análisis y buen hacer para evitar la desinformación”.
Del mismo modo, ha señalado que “se trata de controlar la inteligencia artificial para que no nos llegue a controlar a nosotros” y de crear mecenazgos entre los profesionales con más experiencia y aquellos que están terminando de estudiar el Grado en Periodismo.
A estos últimos, la también primera catedrática de Periodismo ha querido decirles que “todos hemos tenido puertas cerradas, pero se trata de no reblar hasta encontrar el camino que quieres seguir”.
PREGUNTA: ¿Cómo han sido sus primeros pasos al frente del Vicerrectorado de Comunicación e Identidad Institucional?
RESPUESTA: En el cuarto día de mandato fue el apagón y nos encontramos con que no existía un plan de comunicación de crisis. Tuvimos que buscar diferentes alternativas para informar a través de comunicados dirigidos a la radio o la televisión. Volvimos a los medios tradicionales en un momento en el que vimos que no estaban disponibles los canales sociales y las redes sociales, que son los habituales hoy en día.
P: ¿Qué modelo de comunicación institucional va a implementar la Universidad de Zaragoza?
R: Entre mis competencias están la comunicación interna, las relaciones con medios, los canales de comunicación externa y la parte alumni, con la que se quiere generar un sello de identidad y pertenencia. Me gustaría fomentar esa idea de que Unizar es una gran universidad. En Aragón, tendemos a quedarnos de puertas para dentro y no visibilizamos nuestras potencialidades. Así que, como modelo comunicativo, vamos a trabajar el factor relacional entre centros y promover sinergias entre disciplinas. Queremos que todos los públicos y agentes de la universidad se sientan representados.
Además, pretendemos impulsar nuevos programas en Radio Unizar, que pasará a depender del Vicerrectorado, con espacios dedicados a las cátedras y a la divulgación del trabajo de los eméritos. Nuestro objetivo es hacer de la universidad una institución moderna y sólida en comunicación, con los protocolos necesarios para proteger su imagen.

P: ¿Por qué es necesario cuidar ese sello de pertenencia?
R: Se trata de generar comunidad y arraigo. Que una persona, independientemente de su relación actual con la universidad, diga con orgullo: “Yo estudié en la Universidad de Zaragoza”. En otros países, cada estancia universitaria tiene su propia tienda con productos institucionales; ese logotipo y sello impregna toda la filosofía. Aquí no existe aún esa manera de decir: “Yo soy Unizar”. Queremos fomentar ese orgullo de pertenencia y mostrar que quienes han estudiado o trabajado aquí están bien preparados. Además, se ha creado un Vicerrectorado de Comunidad para cuidar a las personas que formamos la universidad desde todos los ángulos.
P: Desde su mirada investigadora, ¿cuáles son los principales retos del ecosistema mediático y comunicativo en Aragón?
R: Uno de los retos más preocupantes es la desigualdad. Desde el grupo GICID la investigamos, también en el ámbito de la comunicación universitaria. Debemos ser especialmente cuidadosos con la desinformación. Ya Orson Welles mostró el impacto que puede tener un bulo.
La inteligencia artificial también supone un riesgo: puede desvirtuar mensajes, generar cámaras de eco o fomentar la polarización. Por eso trabajamos desde la alfabetización mediática. Aragón fue una de las primeras comunidades en incluir guías para Primaria y Secundaria y, hoy en día, los niños y niñas ya están aprendiendo a detectar bulos, contrastar fuentes o entender el papel de los influencers.
P: ¿Cómo se va a integrar la inteligencia artificial en la Universidad de Zaragoza?
R: Desde el programa de la rectora hasta la creación del Vicerrectorado de Digitalización, toda la Universidad está avanzando hacia una integración tecnológica global. Queremos una digitalización total, tanto en la gestión como en los contenidos formativos. En una asignatura que imparto, Documental Audiovisual, el alumnado ha utilizado IA para documentarse, pero también para aprender a filtrar y desarrollar competencias críticas. Se trata de controlarla para que no nos llegue a controlar a nosotros. Y qué mejor que no quedarse atrás y ser una universidad puntera también en este ámbito.
P: Ha sido la primera Catedrática de Periodismo de la Universidad de Zaragoza. ¿Qué ha supuesto abrir ese camino?
R: Coincido con la rectora, que ha sido la primera mujer en asumir ese cargo en 550 años. Ella siempre habla desde una perspectiva colectiva. Cuando rompes un techo de cristal, no lo haces solo por ti, sino por muchas mujeres que han luchado por la igualdad. En Aragón somos pioneras. No solo me enorgullece por ser mujer, sino también por representar una disciplina joven en nuestra universidad. El periodismo es una herramienta para el progreso social y democrático.
Siempre digo que la primera mujer que hubo en España cronista de política internacional en Europa fue Pilar Nervión, nacida en Alcañiz. Y yo también soy turolense. Esas cosas te enorgullecen. Para mí significa una gran alegría y me emociona. Es la primera vez que el color gris entra en Paraninfo formando parte del equipo de gobierno. Eso es bonito para la profesión.
P: El Grado en Periodismo nació en 2008. ¿Cómo han cambiado los estudiantes desde entonces?
R: Sigue habiendo un fuerte componente vocacional. Quienes estudiamos periodismo solemos ser inconformistas, con pensamiento crítico y voluntad de cambiar las cosas. Sin embargo, la pandemia supuso una ruptura. Hemos detectado problemas de salud mental, abandonos, ansiedad… personas que no se encuentran. Pese a todo, se mantiene esa ilusión del primer día, las ganas de mejorar el periodismo y luchar por condiciones laborales dignas. Esta profesión debe ser un pilar democrático y necesitamos que las nuevas generaciones la sigan cuidando.
P: ¿Qué les diría a quienes están pensando estudiar esta carrera?
R: Les diría que tengan paciencia. Las cosas se consiguen. Hay más opciones que nunca: comunicación corporativa, redes, muchas salidas profesionales. Tenemos un Colegio y una Asociación que nos representan y protegen.
Si nos unimos como colectivo, llegaremos más lejos. Todos hemos tenido puertas cerradas, pero se trata de no reblar para llegar al camino que cada uno se plantea. En Aragón tenemos un Clúster Audiovisual y el Máster de Reporterismo 360º, que ha sido una gran vía de empleabilidad. Aun así, existe precariedad, y hay que seguir trabajando para dignificar la profesión.
La información es una materia sensible y somos los periodistas los que tenemos que tomar el testigo del buen hacer periodístico. Siempre se plantea en las primeras clases que igual que tú no te dejarías operar por un cirujano que no estuviera colegiado, la información requiere un cincel y hacerla a fuego lento con esa cocción de profundidad, análisis y buen hacer para evitar la desinformación. Nuestra profesión es tan bonita que, para quien es vocacional, la vivimos cada día independientemente de donde estés. Si ahora pasa algo en la calle, no dudamos en coger el micrófono y ver qué ha ocurrido. Yo si volviera a nacer, volvería a ser periodista.
P: ¿Qué primeros pasos se están dando desde Unizar y qué tipo de colaboración ve posible con Periodistas de Aragón?
R: Es fundamental generar alianzas con instituciones, asociaciones y entidades de otras disciplinas. Solo así llegamos a proyectos europeos de gran envergadura. Debemos abrirnos a otros colegios profesionales y trabajar en temas innovadores.
El mecenazgo también es clave. Quienes tienen más trayectoria pueden aportar muchísimo a quienes acaban de comenzar. La mentoría genera valor y lo intergeneracional enriquece, por lo que se podrían hacer talleres donde jóvenes y veteranos aprendan mutuamente.
También es importante buscar financiación externa para proyectos de investigación, ya que los recursos son escasos. Europa puede ser una vía. En definitiva, todas y todos formamos parte de un mismo puzle llamado Periodistas de Aragón. Y ese puzle debe protegernos a todos.











