La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción presenta propuestas de acción para los medios frente al consumo de alcohol en menores

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La Movilización Alcohol y Menores, iniciativa impulsada por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) para crear un frente común de la sociedad civil que aborde esta problemática, ha presentado en una jornada nueve documentos con recomendaciones de actuación concretas dirigidas a diferentes colectivos; entre ellos un documento de propuestas para los medios de comunicación, en los que se les pide “Actitud responsable y promoción de hábitos saludables”.

alcoholymenore

La Movilización Alcohol y Menores nació en enero de 2017, ante la persistencia del consumo de alcohol por adolescentes, con característicos episodios de ingesta desmesurada que suponen un grave riesgo, y desde entonces las diferentes entidades implicadas han trabajado para crear posturas comunes respecto a la prevención del consumo de alcohol en menores. El pasado julio se presentó un Manifiesto Común, que ahora se ha completado con nueve documentos con recomendaciones de actuación concretas dirigidas a diferentes colectivos.

Recomendaciones para los medios

Para las empresas de comunicación y periodistas, desde la Movilización se hace hincapié en la necesidad de que adopten una “actitud responsable y activa en el fomento de la promoción de valores educativos, formativos y preventivos. No cabe la neutralidad ni la asepsia ante los riesgos del consumo de alcohol por parte de los menores”.

También se indica la conveniencia de “habilitar medios para que la ciudadanía pueda denunciar malas praxis y/o cualquier contenido que observe que incita al consumo de alcohol a los menores. Explicitar indicadores y protocolos para poder retirar cualquier contenido informativo o publicitario que reciba una cantidad considerable de reclamaciones fundadas”.

De una forma más general se pide que los medios de comunicación eviten que el paradigma del joven con éxito aparezca vinculado, ni siquiera eventualmente, con el consumo de alcohol: deportistas de élite que aparecen consumiendo alcohol en alguna celebración; estrellas musicales en estado de embriaguez; actores en cuya biografía se destaca casi como un mérito el consumo habitual de alcohol, etc. Sugieren que “Hay que primar los personajes-iconos que sean ejemplos para la juventud por su compromiso con valores positivos y prosociales”.

También se pide que los medios analicen los hechos desde todos los puntos de vista: “No es suficiente la visión exclusivamente policial o basada en casos personales. Es decir, se da una primacía casi absoluta de la vertiente jurídico-policial o de sucesos y una escasa presencia de informaciones sobre el consumo en sí, que es el verdadero problema social”. Añaden que existen instituciones especializadas, colectivos sanitarios, educadores sociales, expertos en general que en muchas ocasiones pueden aportar puntos de vista más próximos a la raíz del problema. De lo contrario, primaría un análisis inadecuado, superficial o “amarillista”, en el que no predomina la salud de los menores.

Como idea a medio plazo, se propone que los anunciantes y cadenas de televisión estudien la posibilidad de que en las franjas televisivas destinadas al público infantil y juvenil se inserte algún elemento gráfico (logo) que muestre el rechazo al consumo de alcohol por parte de menores.

Responsabilidad global

Junto con el documento para los medios, se han presentado propuestas de acción para otros ocho colectivos: familias; Educación Formal; Sistema Sanitario; Cuerpos de Seguridad; Producción, Distribución y Comercialización de Bebidas Alcohólicas; Administraciones Públicas; ámbito del ocio y entrenamiento; y entidades de Prevención y/o Asistencia al Consumo de Sustancias.

Para las entidades de la Movilización, la responsabilidad va más allá de los menores y sus familias: “La respuesta está en la sensibilización, información, educación y la prevención, tanto ambiental, como personal y grupal, en todos los ámbitos y desde cualquier figura con capacidad de mediación e influencia, incluyendo no sólo a adultos profesionales sino también a los y las menores, con el objetivo de crear actitudes responsables y cambios en hábitos inadecuados”. Se pide así entender que se trata de un problema social global, en el que “todos tenemos una responsabilidad compartida en su afrontamiento y abordaje”.

Para las empresas de comunicación y periodistas, desde la Movilización se hace hincapié en la necesidad de que adopten una “actitud responsable y activa en el fomento de la promoción de valores educativos, formativos y preventivos. No cabe la neutralidad ni la asepsia ante los riesgos del consumo de alcohol por parte de los menores”.

También se indica la conveniencia de “habilitar medios para que la ciudadanía pueda denunciar malas praxis y/o cualquier contenido que observe que incita al consumo de alcohol a los menores. Explicitar indicadores y protocolos para poder retirar cualquier contenido informativo o publicitario que reciba una cantidad considerable de reclamaciones fundadas”.

De una forma más general se pide que los medios de comunicación eviten que el paradigma del joven con éxito aparezca vinculado, ni siquiera eventualmente, con el consumo de alcohol: deportistas de élite que aparecen consumiendo alcohol en alguna celebración; estrellas musicales en estado de embriaguez; actores en cuya biografía se destaca casi como un mérito el consumo habitual de alcohol, etc. Sugieren que “Hay que primar los personajes-iconos que sean ejemplos para la juventud por su compromiso con valores positivos y prosociales”.

También se pide que los medios analicen los hechos desde todos los puntos de vista: “No es suficiente la visión exclusivamente policial o basada en casos personales. Es decir, se da una primacía casi absoluta de la vertiente jurídico-policial o de sucesos y una escasa presencia de informaciones sobre el consumo en sí, que es el verdadero problema social”. Añaden que existen instituciones especializadas, colectivos sanitarios, educadores sociales, expertos en general que en muchas ocasiones pueden aportar puntos de vista más próximos a la raíz del problema. De lo contrario, primaría un análisis inadecuado, superficial o “amarillista”, en el que no predomina la salud de los menores.

Como idea a medio plazo, se propone que los anunciantes y cadenas de televisión estudien la posibilidad de que en las franjas televisivas destinadas al público infantil y juvenil se inserte algún elemento gráfico (logo) que muestre el rechazo al consumo de alcohol por parte de menores.