Eduardo Bayona: “Hay muchos refugios para los periodistas fuera de las redacciones”

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El premio de periodismo Asociación de Periodistas de Aragón-Ciudad de Zaragoza ha reconocido este año, según el acta del jurado, “la evolución del periodismo” al distinguir a Eduardo Bayona por sus trabajos como colaborador freelance para distintos medios digitales. Bayona (Esplús, 1969), como muchos profesionales, ha pasado de una gran empresa informativa a los nuevos medios en internet; aunque destaca que su trabajo sigue siendo el mismo: contar historias.

Cuenta un poco tu trayectoria profesional hasta el momento que ha reconocido este premio

Llevo ya 25 años de profesión. Comencé colaborando en Radio Iruña, una radio libre de Pamplona, donde estudié la carrera, y tras alguna labor en Radio Binéfar o el Festival de Cine de Huesca, entré en 1991 en el diario La Mañana de Lérida; primero cubriendo información de comarcas, algo de política… y en el año 1995, justo cuando se estrenaban cambios como el Código Penal de la democracia o la ley del jurado pasé a la sección de Tribunales. Era un momento de cambio en el que también empezamos a hacer esta información varios nuevos profesionales.

Luego seguí haciendo información de Tribunales en Segre, también en Lérida, aunque lógicamente apoyando otras secciones, entre 2001 y 2004, cuando entré en El Periódico de Aragón, donde estuve hasta julio de 2014. Primero más asignado a Política y luego en 2009, con la salida de José Miguel Pérez Bernad, precisamente otro galardonado de la APA este año, volví de nuevo a Tribunales; al principio, más con temas penales y en los últimos años más liado con los temas de corrupción, como el de La Muela.

En 2014, decido irme y tras un tiempo en stand-by, de repensar y reubicarme, comienzo primero en Radio Ebro y luego ya, en 2015, primero con eldiario.es y un poco más adelante con Público y CTXT. Ya este año he empezado a colaborar en las tertulias de “Aragón en abierto” y ahora he empezado con El Salto, el proyecto nuevo de colaboración de medios, que es una idea muy novedosa tanto informativa como empresarialmente.

Llama la atención que en 2014, en un momento de fuerte crisis en la profesión, de reducción de plantillas, decidas dejar tu trabajo en El Periódico de Aragón

Es una decisión personal, meditada y reflexionada con mi familia, porque la redacción se me hace muy difícil de vivir con horarios largos, dificultad de conciliar la vida personal o social… Decido que esa etapa ha terminado y simplemente me voy. Me habían dicho que afuera hacía frío y llovía, pero no; hay muchos refugios y siempre hay posibilidad de reinventarse y alternativas para poner en marcha nuevos medios, como de hecho demuestra el interés del público.

El jurado del premio destacaba precisamente tu “reinvención personal y profesional”

Es algo que agradezco, cuando han salido miles de profesionales, mejor dicho que de los medios tradicionales, de los grandes grupos. Es cierto que una vez que sales de tu zona de confort te toca reinventarte, que no deja de ser el buscarse la vida de siempre y buscar tu sitio en un nuevo ecosistema; pero al final si se es periodista, se trata de contar historias, en los medios y soportes donde te ofrecen una alternativa.

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¿Qué diferencias destacas entre trabajar en una redacción y tu situación actual como autónomo?

La principal es esa, que no hay redacción y la relación y comunicación con tus compañeros y jefes se hace por otros sistemas en red, como a través de WhatsApp. En cuanto a la información en sí, no ha habido un cambio: sigo contando historias. Se puede pasar de tratar una temática más concreta, como yo que estaba más encasillado en Tribunales, a tratar temas más amplios, pero la labor sigue consistiendo, como decía Sénder, en hacer verosímil la realidad.

¿Y de pasar de un medio impreso a otro digital, que es otro de los aspectos que ha destacado el jurado?

Hay diferencias formales, comenzando por lo que antes llamábamos la dictadura del maquetariado. En el papel estás constreñido a un espacio, puedes tener más información que espacio o al revés y eso condiciona la forma de contar, mientras que en la prensa digital puedes hacer informaciones de la longitud que te parezca adecuada para cada caso.

Se dice que en digital tienes que presentar todo más corto y liviano pero luego te llevas sorpresas, y en CTXT vemos que la gente lee textos de once minutos, record en toda la prensa europea. Como todas las generalizaciones, diferenciar entre prensa de papel y digital es reduccionista y no se pueden comparar las informaciones de medios digitales como 20 minutos con las entrevistas de JotDown o las crónicas que aquí mismo publica Zero Grados; es una forma injusta de reducir a dos categorías algo en lo que hay una variedad enorme.

Como decía antes, lo que se hace siempre es contar historias y el debate entre digital e impreso tiene un punto delirante porque además vemos que en todas las empresas el papel tiene digital y, por ejemplo, medios tradicionales, como Radio Huesca o Heraldo tienen sus webs. Son productos distintos y compatibles, en los que en cada caso hay que valorar qué noticia se puede aguantar para el papel o hay que lanzar primero en digital; pero se trata de estrategias empresariales, no de contenidos distintos.

Otro aspecto del periodismo actualmente es su relación con las redes sociales, ¿tú cómo las usas?

Utilizo Twitter y Facebook para difundir mis informaciones y a veces entro en algunos debates; pero es cierto que rara vez polemizo y que sí hago llamamientos a la calma. Veo que hay usuarios que hacen afirmaciones disparadas y despectivas de mis informaciones o de las de otros compañeros y lo que suelo hacer es pedir que se las lean.

Dentro del alboroto de las redes, detecto que la gente escucha. Desbarra, sí, como ocurre en la vida cotidiana, pero también cambia conversando, lo que da idea de que en las redes también hay escucha y son un buen canal de acercamiento y además un buen lugar para ver por dónde van los intereses del lector; porque los periodistas a veces nos ponemos en plan pontifical y las redes son un buen yacimiento para ver por dónde van los intereses de la gente.

Cómo colaborador en medios nacionales, ¿qué interés ves por los temas de Aragón fuera de la comunidad?

Yo digo que Aragón no es Ohio, pero es la leche. Además de la interpretación sociológica de que representamos a la media de España, hay un montón de temas exportables, porque muestran los conflictos de todo el país. Tenemos uno de los Ayuntamientos del cambio, un gobierno con las nuevas izquierdas, iniciativas contra los desahucios o por la remunicipalización, pleitos por los bienes eclesiásticos, temas relacionados con el cambio climático, unos investigadores sociales muy potentes en la Universidad de Zaragoza… De hecho en los medios que colaboro veo que hay un interés creciente por las ciudades.

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Volviendo al acta del jurado, destacaba de tu trabajo la visión crítica, la originalidad y la preocupación social.

Yo sólo puedo tener agradecimiento de que un grupo de compañeros diga semejantes cosas de mí. ¿Visión crítica? Sin ella, sin observar y preguntarse los porqués de las cosas, mal podemos escarbar y contar las cosas de interés para la gente al margen de los comunicados institucionales. Aunque con visión crítica es posible incluso en los canutazos, quedarse con los matices y abrir nuevas vías de información y focos de interés.

En cuanto a la preocupación social, hace poco lo hablaba con una persona de la judicatura, que a base de hablar con jueces y abogados siempre te dicen que lo primero es la víctima y creo que la perspectiva social me viene de allí. Cuando te pones delante de un hecho ya sabes que el punto de vista más interesante para el lector es el del afectado.

Y de la originalidad, solo puedo decir que siempre me ha gustado leer y que dar una forma agradable a la escritura y cuidar el lenguaje es una obligación de los periodistas y algo que ha intentado siempre la crónica.

¿Darías algún consejo para escribir?

El único que puedo dar es el que me han dado siempre los maestros que han ayudado a lo largo de mi trayectoria. Tú eres un mero notario, no tienes interés en la historia, y la clave es contrastar las informaciones, tener claros los datos, contar solo lo que se sabe, darle la forma más agradable posible y, sobre todo, ser fiel a uno mismo.

Hay que ser consciente de que se tienen dos jefes: el director y el público y navegar entre esos dos intereses y el del afectado.

¿No ves un foco de conflicto entre estas ideas y las de la cercanía al afectado, la visión crítica?

Yo aquí tengo un discurso que creo que afortunadamente se ha ido imponiendo y es que en el periodismo nos hemos estado engañando con las apelaciones a la objetividad. Los periodistas somos sujetos y por tanto subjetivos, con nuestro punto de vista. A veces las apelaciones a la objetividad han escondido maniqueísmo de repartir el espacio según los votos de cada partido.

Pedir objetividad no es ser asépticos, pero sí se nos tiene que reclamar y ser una de las banderas del periodismo la honestidad contigo mismo, con el lector y con el medio para el que trabajas. Veo que nos hemos quedado anclados en la apelación a la objetividad que nos hacían en la Facultad y creo que en el oficio nos vendrían muy bien foros de debate y abrir las ventanas a gente de fuera.

Al contrario que en otras ocasiones, el premio no reconoce un reportaje concreto, sino el conjunto de tus trabajos, anímate a destacar tú algunos de tus textos para quien quiera conocerlos

En Público destacaría “El cura que mandaba en la columna Durruti”, sobre la figura de Jesús Arnal, el cura que fue ayudante del líder anarquista, porque es un personaje que me fascina. En eldiario.es publiqué “Aragón se enzarza en defender el agua a la que renunció”, que creo que muestra que muchas veces hablamos de temas como el Pacto del Agua y no sabemos de qué hablamos. Y de CTXT, “El Macondo del Ebro: el otro exilio interior del franquismo” porque muestra el drama de los más de 5.000 desplazados por la construcción de pantanos, y también recuerda a Jesús Moncada, uno de los escritores aragoneses más importantes y traducidos.

JOAQUÍN MARCO