“Si una sola persona, gracias a tus 8 horas de trabajo, es capaz de enterarse de lo que ocurre en un informativo, puede seguir un debate o conocer qué cuentan los vecinos de un pueblo en fiestas, para nosotros es suficiente”. Los programas en directo requieren de subtitulado en tiempo real para hacerlos accesibles a las personas con alguna discapacidad auditiva, una responsabilidad que en Aragón TV recae en un equipo humano compuesto por cinco personas. Los contenidos previamente grabados (tanto programas, como cine o series), no tienen la necesidad de subtitularse al instante, pero con los espacios en directo, este equipo se convierte en “los oídos de los sordos”, como ellos mismos se definen.
El año pasado, Aragón TV emitió un total de 5.855 horas de programación con subtítulos, de las cuales, alrededor de 1.500 horas fueron en directo, sobre todo de informativos y magacines.
El re-speaking o rehablado es una técnica que requiere siempre de dos personas y varios programas informáticos. Trabajan con un software llamado Dragon al que le hablan y que él mismo transforma la voz en texto escrito. “Para hacer bien este trabajo se necesita tener mucha capacidad de concentración y saber escribir bien”, ya que “repetimos todo lo que se habla en la tele en directo, puntuando las frases y mientras tú estás repitiendo, siguen hablando y no puedes perderte en la conversación. Es algo parecido a la traducción simultánea, pero en el mismo idioma”, añaden. En el caso de programas grabados, películas, series o documentales, su trabajo consiste en sincronizar el texto con la imagen.
Sin embargo, Dragon no es un programa informático perfecto por lo que mientras un componente de la pareja habla, “el otro compañero está atento para corregir los fallos que pueda haber; cambiar los colores según los personajes (porque cada persona en un programa va subtitulada de un color, para que se pueda entender quién habla en cada momento); organiza cada frase para que tenga sentido gramaticalmente y los lanza al aire”, comentan. Todo ello se realiza con otro programa llamado Fingertext.
A Dragon no basta solo con repetirle las palabras para que las entienda, también es necesario añadirle los signos de puntuación de forma oral. Por ejemplo, para rehablar “¡Hola! ¿Qué tal? Muy bien, gracias.”, tienen que decir: “Abrir admiración hola cerrar admiración abrir interrogación qué tal cerrar interrogación muy bien coma gracias punto”.
Un trabajo lleno de dificultades
Además de marcar los signos de puntuación para que sean reconocidos, existen otraspalabras y expresiones que el programa no incluye en su vocabulario, las interpreta y escribe lo que él considera, “a veces es incluso divertido”, comentan. De hecho, guardan una lista de interpretaciones curiosas que han tenido que corregir. Por ejemplo, “Web o duro” en vez de “huevo duro”, “rascacielos” el lugar de “roscaderos” o “Propano él” sustituyendo a “Papá Noel”.
También se han enfrentado a otras situaciones curiosas con los extranjerismos y palabras en otros idiomas. Así, Dragon reconoció “Huesca” en lugar de “Web Cam” o “Que va” en vez de “Kebab”, o “Ipad” por “hay paz”. Por ello, cada vez deben ir añadiendo nuevas palabras, expresiones, siglas e, incluso nombres propios. De hecho, “desde el principio introdujimos todos los pueblos de Aragón, nombres de ríos o personas famosas”, explican. Pero con las palabras en otro idioma, no solo es necesario añadir la forma escrita, sino también la pronunciación. Por ejemplo, “si queremos que nos reconozca “George Clooney”, añadimos al vocabulario “George Clooney” como forma escrita y “yorch cluni” como forma oral”, puntualizan.
En los programas en directo también se encuentran situaciones que no dependen directamente de los rehabladores. Si una persona a la que hay que replicar no vocaliza bieny no se le ha podido entender, escriben “ininteligible” y, si varias personas hablan al mismo tiempo y no se puede interpretar, añaden a los subtítulos “hablan a la vez”. Sucede lo mismo con los efectos de sonido. Así, “si una conversación telefónica se entrecorta y no se entiende, tenemos que hacerlo saber. Si está afónico o si se escucha un ruido que es relevante en la conversación, también lo explicamos, hay que tratar de que no se pierda nada”, afirman.
Pero además, del trabajo del rehablado y el subtitulado, no sólo mejora la accesibilidad de las personas sordas, sino que también facilita la compresión, por ejemplo, en lugares muy ruidosos, como los bares, e “incluso, hay personas que los utilizan para aprender mejor el idioma así que, para nosotros es un orgullo que se vea nuestro trabajo”.





