Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha iniciado una campaña de recogida de firmas para oponerse a la propuesta del Gobierno alemán, actualmente en estudio en el Parlamento, de autorizar a los servicios secretos para espiar a los periodistas extranjeros en este país. En colaboración con organizaciones de defensa de los derechos humanos, asociaciones de periodistas y medios de comunicación, RSF pide que en la ley que se tramita para reformar el servicio de información exterior alemán, el Bundesnachrichtendienst (BND), se introduzca una cláusula de protección a los periodistas de la vigilancia en masa, que se considera «como un grave atentado a la libertad de la prensa».
La propuesta de ley no permitiría realizar actividades de espionaje sobre ciudadanos alemanes y limitaría dichas actividades en el caso de ciudadanos de la UE. Sin embargo, eliminaría toda restricción al espionaje a ciudadanos de fuera de la UE si se decidiese que el resultado podría proteger a Alemania, ya que se eliminan las exenciones de protección a los periodistas sobre confidencialidad de los correos electrónicos y las telecomunicaciones. Por ejemplo, se permitiría someter al New York Times a vigilancia si el periódico recibiese información confidencial que las autoridades alemanas considerasen sensible.
Hace un año se levantó un revuelo internacional cuando salió a la luz que la Agencia de Seguridad Nacional de los EEUU había estado espiando a la revista alemana Der Spiegel. Con su redacción actual, esta propuesta de ley permitiría al BND operar del mismo modo. Es más, permitiría al BND compartir la información que hubiese obtenido con otras agencias de inteligencia extranjera.
Por otra parte, RSF recalca que la ley actual solo protege a periodistas profesionales que reciben remuneración por su trabajo, y no casos como los blogueros que arriesgan incluso su vida informando sobre dictaduras, lo que afecta al trabajo de la ONG con sus colaboradores en países como Uzbekistán, Azerbaiyán y China. Reporteros Sin Fronteras ya ha acusado al BND de espiar sus correos electrónicos con periodistas y socios extranjeros, poniendo en peligro así parte de su trabajo,el caso se someterá a juicio el 14 de diciembre de 2016.
Para la plataforma en contra de este texto legal, “el espionaje de los periodistas –en todo el mundo– constituye un atentado a la libertad de la prensa. En las sociedades democráticas y pluralistas, los periodistas tienen una responsabilidad profesional y aseguran el control sobre los asuntos públicos a través de la crítica y la investigación. Sirven así los intereses de la sociedad en su conjunto y desvelan las prácticas fraudulentas. El secreto de las comunicaciones –esencial para la protección de las fuentes– es, pues, crucial”.
La petición será presentada a mediados de septiembre a los grupos parlamentarios cristianodemócrata (CDU-CSU) y socialdemócrata (SPD). La iniciativa tiene el apoyo, entre otras, de las siguientes organizaciones: Amnistía Internacional, la Federación Europea de Periodistas (FEP), el Centro Europeo para la Libertad de Prensa y de los Medios de comunicación (ECPMF), Federación de Periodistas Alemanes (DJV), y Unión Alemana de Periodistas (DJU).





