El Roscón de San Valero de El Periódico de Aragón cumple 25 años

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Harina, azúcar, leche, huevos, mantequilla, aceite, levadura, y por supuesto, frutas confitadas, son algunos de los ingredientes típicos del Roscón de San Valero. El toque personal de la pastelería Lires es añadir almendra tostada y avellanas. Este pequeño negocio zaragozano, ubicado en pleno centro de la ciudad, será el encargado de hacer el postre en tamaño gigante, que desde hace 25 años reparte gratuitamente El Periódico de Aragón en la plaza del Pilar cada 29 de enero, día del patrón de Zaragoza. Y como no puede ser de otra manera, vendrá acompañado de chocolate caliente. El reparto comenzará a las 10.00 horas.roscon

La única novedad será su tamaño: un poco más pequeño que otros años. En la plaza del Pilar los zaragozanos podrán disfrutar 450 metros de Roscón (unas 750 barras para unas 7.000 personas). Para prepararlo a la forma tradicional, necesitarán unas seis personas trabajando durante dos o tres días antes de servirlo.

“Haremos la receta típica pero con nuestro propio toque, que siempre gusta mucho, y por supuesto, con las materias primas de nuestra tierra”, señaló el dueño de la pastelería Lires, Enrique Reinao. Y es que aunque no haya una sorpresa en su interior como es habitual en los pequeños roscones que muchos zaragozanos comparten en sus casas, la estupefacción se vive cada año cuando se contempla un postre de esa envergadura en la plaza.

En 1992, El Periódico de Aragón quiso participar activamente en la festividad del patrón de Zaragoza y decidió repartir Roscón de San Valero en la plaza del Pilar. Al evento acudieron alrededor de 3.000 personas, que lo hicieron desaparecer en menos de una hora y media. Constaba de 110 metros de perímetro y unos 445 kilogramos de peso, y lo elaboró la Asociación de Pasteleros de Zaragoza, incluída entre ellos la pastelería Lires, la misma que lo cocinará para este 2016.

Además, el roscón de San Valero de la plaza del Pilar, nació con vocación de entrar en el libro Guinness de los récords. Y aunque pesó 408 kilos, y tuvo un diámetro de 109 metros, los encargados no concedieron el galardón porque el dulce estaba fabricado por secciones. El récord no fue posible, pero su acogida fue inconmensurable. A día de hoy sigue habiendo filas de gente esperando desde bien temprano para disfrutar de la gran creación y continuar con una celebración que se ha convertido en un referente en el calendario.

 

Noticia publicada en El Periódico de Aragón