Barcelona-Düsseldorf

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Mi primer viaje en avión, a los 10 años, fue un vuelo Barcelona-Düsseldorf. Iba con los compañeros del Colegio Alemán a un campamento en Hinsbeck. Ayer lo recordamos en el grupo de whatsapp. Y me sentí pequeña y vulnerable. Y me quedé sin palabras. Me pasa ante estas noticias de catástrofes, accidentes, atentados. Cuando ocurren lejos, nos creemos protegidos por la distancia. Cuando pasan cerca, en este lado del mundo, a personas que conocemos o podríamos conocer o incluso podríamos ser nosotros mismos, nos sentimos muy indefensos. Nos damos cuenta de que no somos invencibles. De que un segundo cambia la vida. Hoy leo las noticias. Pienso en el dolor de las familias. En las preguntas sin respuesta. En esa madre y su bebé que viajaban en el avión. En esos estudiantes alemanes que volvían a casa después de un intercambio escolar. En ese pasajero que cambió su billete a última hora y salvó su vida. Recuerdo aquel vuelo Barcelona-Düsseldorf de 1988. Y sigo buscando las palabras.

Paula Figols, periodista

de su blog ‘Cuadernos de todo