Eva Magaña: “El actor y el periodista son un poco parecidos, tienen que estar ahí como transmisores y para interpretar la realidad”

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LETICIA CELMA

Eva Magaña se define a sí misma como una comunicadora. Su voz acompañó a los zaragozanos desde las ondas de la recién nacida Cadena DIAL. En la radio fue donde le surgió la curiosidad por la interpretación, así que aprendió y se especializó en las diferentes modalidades, doblaje, teatro y audiovisual de la mano de grandes directores. Más tarde se adentró en el mundo de la producción y la comunicación en el gabinete del recién instalado FNAC en la capital aragonesa. Nunca ha abandonado ninguna de estas profesiones, que mantiene e incluso sigue formándose en los distintos ámbitos. De todas sus experiencias la zaragozana recuerda divertidas anécdotas. En la actualidad se encarga de la comunicación aragonesa del Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, sigue actuando y también produciendo contenidos. “Soy de hacer lo que me apetezca o por lo menos intentarlo, y todo me ha aportado mucho”.

Periodista y actriz, ¿qué profesión le ha marcado más?

Las dos profesiones me parecen muy interesantes. Dentro de los medios de comunicación, me ha interesado principalmente la radio. También me ha encantado escribir, aunque como periodista he ejercido más esta labor en gabinetes de comunicación. La interpretación es algo que me había interesado y que, de alguna manera, está ligada a la locución de radio. Cuando llevaba un par de años trabajando en Cadena SER, comencé a estudiar en una escuela de doblaje en Zaragoza con Juan Antonio Fernández Abajo, un actor de doblaje maravilloso. Quería meterme en la parte más gestual, no solamente en el trabajo de voz, era una espina que tenía clavada. En 2008 empecé a formarme en cursos que se ofrecían en el Centro Dramático de Aragón, en la Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza y en cursos muy concretos de Madrid realizados por directores de cine como Jaime Chávarri, Fernando Colomo y Vicente Aranda y por directores de casting. En interpretación cambian los registros y la metodología del actor según el medio.

 

¿Cuántos años lleva ya dedicándose tanto al periodismo como al teatro?

En radio empecé en el año 1991 y estuve hasta 1997. Mi labor periodística continuó en el gabinete de comunicación de FNAC. Allí, aparte de realizar la programación del Forum, junto con sus notas de prensa, ruedas de prensa y todo lo que es la información a los medios, había una labor muy importante de producción. He trabajado también en la película de Paula Ortiz, ‘De tu ventana a la mía’, tanto en labores de prensa como de producción. La producción me parece muy interesante, es una labor menos protagonista, pero que es fundamental para cualquier trabajo. Todo pasa por producción. Hay tanto hilos que tienes que mover para que todo se consiga, que me fascina. Es una labor muy poco reconocida, muy invisible.

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La aragonesa compartió los micrófonos con profesionales como Sardá.

¿Cómo recuerda los primeros años en la radio?

Era muy joven cuando empecé en la radio. Pude disfrutar de los últimos coletazos de la radio a la antigua usanza con los cartucheros, los elepés, los singles a 33 revoluciones, todavía no se trabajaba con ordenadores, era más analógico. Ahora suena a que estás en la prehistoria. Cuando me marché ya trabajábamos con todo más sistematizado. Me gustó mucho, aunque no te permitía trabajar como ahora, que tienes los podcast y puedes recoger la información al golpe de clic. He vivido algo que no se va a volver a repetir y tiene ese punto nostálgico de la radio. Y aprendí muchísimo.

En concreto, ¿qué programa hacía?

Estaba en musicales en Cadena DIAL, en lo que se llamaba “radio fórmula”. Tuve suerte de que, como Cadena DIAL estaba empezando, se nos permitía ser mucho más creativos. Entonces no entraba en el trabajo encorsetado. Se permitía hacer entrevistas de otra manera, apenas había publicidad porque no había audiencia. Era una emisora de nueva creación, pese a pertenecer a una emisora potente, la Cadena SER. Partías de cero y eso te permitía hacerlo todo más a tu manera. Cuando ya hay audiencia, tienes a tus jefes a los que también les gusta tu estilo y te dejan jugar a tu manera. Además no solo estaba en la parte de musicales, sino que también estaba en el departamento de creatividad, redactando notas de prensa, reportajes, cuñas, grabando…

Ahora apenas hay musicales en Zaragoza, es todo conexión nacional. Es una pena perder las desconexiones locales porque no es la misma información, no comunicas igual al oyente y es importante dar voz a las emisoras provinciales, locales y comarcales. Que la gente se sienta reflejada con lo que estás transmitiendo. Ahí hemos pinchado. No se puede hacer todo tan globalizado. Al final, ¿qué vamos a hacer? ¿una conexión desde Estados Unidos o Japón? No, la información tiene que ser próxima a ti y sentirte identificado.

 

¿Recuerda algún momento con más cariño?

Hay tantos… Cuando trabajé en el gabinete de comunicación de FNAC, traje varias veces a Ana María Matute. Fue una mujer que me fascinaba. Es de las pocas personas a las que admiraba intelectualmente y que luego, al conocerla a nivel personal, te enamoras, no te arrepientes de haberla conocido. Su sentido del humor, su ironía, su capacidad de conexión con el público, como se reía de ella misma, su inteligencia, una mujer tan fascinante… Una de las veces que vino a Zaragoza, la acompañé al tren al día siguiente un domingo a las nueve de la mañana. Iba con sus muletas y pedí que me dejaran subir con ella para llevarle la maleta y el tren arrancó. Me fui con ella hasta Caspe. Tuve que esperar al siguiente tren y llegué a mi casa a las dos de la tarde. Fue muy gracioso. Cada vez que venía a FNAC se enamoraba de mí al igual que yo de ella. Al principio no se acordaba de mí, obviamente conocía a tanta gente, y luego se acordaba. Era como que nos volvíamos a conocer mutuamente. Era una mujer increíble.

 

Habrá conocido a tantos artistas, escritores y músicos.

A los escritores hay que dejarles su espacio. Con los músicos también tengo alguna anécdota curiosa, cuando iban a tocar a FNAC pasaba muchas horas con ellos, tenía que estar detrás de ellos. Tengo anécdotas tremendas pero no se pueden contar (SONRÍE) Ha habido músicos que no salían al escenario si no se reunían una serie de requisitos. Se hacía la hora del concierto y de repente, con miles de personas esperando en la Plaza del Pilar, tenían un antojo de última hora y si no se cumple, ese artista no actuaba. Se tenía que movilizar el jefe de musicales, los técnicos, producción, todo el mundo por un capricho de última hora, que a veces es confesable y otras veces no lo es.

 

¿Ha cambiado la comunicación corporativa desde sus inicios?

Como todo, ha cambiado también la comunicación corporativa. Mi manera de verla ha cambiado, mides mucho lo que tienes que hacer. Por ejemplo, ahora soy una persona más reflexiva, porque soy más consciente del trabajo que estoy desempeñando. Tienes que unificar muchos trabajos de muchos departamentos, no solamente eres la voz de la empresa a la que representas sino que tienes que ser mujer orquesta.

 

De su experiencia en radio, ¿cree que se nace con esa capacidad para estar ante los micrófonos o se pueda desarrollar?

Siempre me había gustado las personas que nacen con ese don para la radio, que tienen esa empatía para traspasar una información y contactar con la otra persona. Sin embargo, creo que en todas las profesiones cualquier persona, mediante la experiencia, puede desarrollar unas dotes. También para la comunicación. Esto lo valoro mucho porque, aunque no tengas una capacidad de forma innata, tiene mucho valor que seas tenaz y que quieras cumplir un objetivo y sobrepasar ese obstáculo. Claro que se puede aprender, es más difícil, pero con esfuerzo se consigue.

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Eva Magaña con Marta Larralde, durante el rodaje de ‘Justi&Cía’.

¿Era de las que desde pequeña quería dedicarse a ser actriz y periodista?

Yo siempre me he sentido muy comunicadora. Siempre me ha gustado hacer entrevistas. Tengo empatía, una forma de conectar con la persona a la que entrevisto. Por otro lado, no me considero una periodista porque no he trabajado específicamente en informativos, me considero sobre todo una comunicadora. Creo que tengo esa capacidad de comunicar de forma innata y también porque la he trabajado y la he seguido trabajando. Hay que intentar superarse cada día. La interpretación era como una fantasía, surgió después y no lo quiero abandonar. Lo que pasa es que cada etapa tiene su momento. No puedes dedicarte a todo en todo momento. En momentos de crisis tienes que aprovechar a darle la vuelta a la tortilla, es decir, ahora tengo trabajo como periodista tengo que dejar de lado la parte interpretativa. Tienes que reorientarte en cada momento. Tengo la suerte de que tengo varias vías de trabajo.

 

¿Cuáles son sus facetas profesionales?

Comunicación, actriz y labores de producción. La labor de producción, en cine o en medios de comunicación, me gusta porque estás unificando y coordinando a todos los departamentos, posibilitando con tus gestiones que todo lo que necesitan esté en marcha y sugiriendo soluciones. También estoy doblando una serie de televisión de varias temporadas en Aragón TV, que se llama ‘Los misterios de Murdoch’, y si va bien de audiencia, doblaremos más. El doblaje en Zaragoza llevaba parado desde el inicio de la crisis. Ese tipo de proyectos me motivan mucho porque puedo seguir haciendo mi labor de comunicación con Pirineos Sur. Es más estresante porque tienes que ir moviendo muchas fichas para encajarlas, pero me parece muy enriquecedor.

 

No solo se enfoca en Zaragoza, también ha trabajado en Madrid.

Este verano estuve trabajando con un par de estudios de doblaje en Madrid. No es fácil acceder al doblaje en Madrid. Entré porque el año pasado estuve en una sala de teatro alternativo, en la obra ‘Bésame mucho’, con actores conocidos, que habían trabajado en musicales como ‘Los Miserables’ o ‘My Fair Lady’. El actor que me convocó era la voz de Placton, el compañero de Bob Esponja. Se trataba de actores con una proyección artística tan completa que solamente estar con ellos ya me empapaba de todo y aprendía.

 

Ahora mismo está en la gran pantalla con ‘Justi&Cia’, ¿cómo le llegó este proyecto?

Me llegó, como le llegan a todo el mundo los trabajos, no quedándome en casa. Me gusta colaborar con instituciones y entidades, como la ACA (Academia del Cine Aragonés). Me propusieron presentar, dentro de la celebración de la ACA, los nominados a mejor actriz y mejor actor de ese año. Entre los mejores actores y actrices estaba Jaime García Machín. Le gustó mucho mi presentación en el Teatro Principal. Era una presentación que tenía que preparar muy bien, viendo sus trabajos, sus biografías… A raíz de ahí fue a verme a ‘Historias de Amor’, un montaje que hacemos con el actor y director Santiago Meléndez, en la Fábrica de Chocolate. A partir de ahí empezó una amistad. Justo antes de rodar, yo estaba en Pirineos Sur y se puso en contacto conmigo para un nuevo proyecto. En todo momento pensaba que se trataba de un cortometraje. Cuando vi que era un largometraje, sin subvenciones, con una financiación de dinero privado de 300.000 euros y con actores como Antonio Magén, Marta Larralde, Álex Angulo… me quedé muy sorprendida porque no me lo esperaba. Es un papel de reparto pero que tiene su importancia. Ha sido un regalo.

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La periodista coincidió con Álex Angulo en varias ocasiones.

La película estuvo salpicada por la muerte de Alex Ángulo.

Estaba en el Festival Pirineos Sur cuando me enteré y me impactó la noticia. Le conocí de la primera edición de Festival de Cine de Zaragoza, donde formamos parte de los miembros del jurado, y había coincidido con él en muchas otras cosas. Sin haberlo buscado, teníamos cosas en común y coincidíamos en el tiempo, siendo que no es tan fácil. Le tenía mucho cariño y él a mí. Es un mazazo. Respecto a la película, el rodaje se había terminado, habían pasado unos meses y ya estaba rodando ‘Bendita Calamidad’ con Gaizka Urresti cuando tuvo el accidente de coche. Era un señor que me lo imaginaba muriendo a los 90 años recibiendo varios Goya, y sobre todo un Goya honorífico a su trayectoria.

 

¿Por qué decidió formar parte?

Ningún actor rechaza una oferta hoy por hoy. Este proyecto me parece muy interesante porque está contando un problema social muy importante. A nadie le amarga un dulce, un proyecto tan interesante con un director que promete tanto como Ignacio Estaregui y con ese plantel de actores. Además el papel que interpreto es muy curioso, es una jefa de una cadena de televisión y muestra hasta qué punto los medios controlan lo que pasa y lo que se cuenta a la sociedad y hasta qué punto los medios están controlados. No quiero desvelar mucho más. Esta semana hemos podido conocer la nominación de ‘Justi&Cia’ a la Mejor Comedia de los II Premios Feroz, realizada por ciento setenta periodistas especializados y críticos de cine.

 

Es gracioso que interpretara a una periodista.

Puede parecer que es más fácil porque al fin y al cabo soy periodista, pero no te estás interpretando a ti mismo, tienes que borrar todo y partir de cero. Me hace gracia cuando te preguntan “¿te has leído el guión?”. Tú no puedes construir tu personaje si no sabes cómo es toda la historia y el contexto en el que está enclavado. Es curioso tener que interpretar a una periodista, que no tiene nada que ver conmigo. El actor y el periodista son un poco parecidos, tienen que estar ahí como transmisores y para interpretar la realidad, una parte desde la ficción y otra desde la información. En el caso de ‘Justi&Cia’, ya sabemos que es ficción, pero al público le está gustando ver casos muy cercanos a lo real en la pantalla. ¿A quién no le gusta ver a dos justicieros poniendo el mundo en su sitio?

 

¿Qué acogida está teniendo?

En Aragón, desde que se estrenó el 7 de septiembre, hemos estado seis semanas en Aragonia y Palafox. Muchos días han colgado el cartel de “no hay entradas”. Es de agradecer la labor de los medios que se vuelcan en los realizadores aragoneses. Hay una serie de directores como Paula Ortiz, Pablo Aragüés e Ignacio Estaregui. Está habiendo una fuerte inversión en rodajes en Aragón. Es importante que se ruede aquí porque se visibiliza la tierra.

 

Pregunta obligada para todos nuestros entrevistados, ¿en qué situación ve el periodismo?

Te doy mi visión como comunicadora. Me encantaban los programas que había antes. Respecto a los informativos no es normal que abran o cierren las noticias con temas del tipo Gran Hermano o el Pequeño Nicolás. No me parece mal que haya programas de entretenimiento, personalmente no los consumo, pero me parece bien que haya oferta. Desde los medios de comunicación públicos se debería cuidar un poco más y dar un tratamiento a la información más serio y también más sencillo para que lo entienda todo el mundo. Una cosa es la información y otra es el entretenimiento.