Ismael Arana: “Las personas están muy bien cualificadas y aun así no consiguen el trabajo que se merecen”

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L.CELMA

Siria, Jordania y ahora Hong Kong, el periodista Ismael Arana no ha dudado en continuar formándose a lo largo del mundo. En la actualidad Arana ejerce la docencia en el territorio chino, pero sin abandonar su vocación periodística. Por ello no duda en coger su cámara de fotos y su cuaderno para plasmar las realidades que ocurren a su alrededor. Desde Hong Kong ha respondido a las preguntas de la Asociación de Periodistas de Aragón sobre su trayectoria y ofrece un análisis de la actualidad informativa de su nuevo lugar de residencia.

Traductor, profesor, redactor… ¿son tiempos para que los periodistas tiendan a diversificarse?

Al menos en mi caso así ha tenido que ser. Existe un grupo de profesionales que pueden dedicarse al periodismo a tiempo completo. Pocos ganan mucho, algunos lo suficiente, pero por lo menos no necesitan recurrir a nada más. Mientras, existe una gran masa de licenciados que, como yo, trabajamos en medios o gabinetes durante unos años pero que ahora nos estamos dedicando a otras cosas por necesidad.

 

Estudió Derecho y después también Periodismo, ¿qué ocurrió para que volviera a estudiar y que la carrera elegida fuera una rama de Ciencias de la Información?

En realidad yo quería estudiar Periodismo, pero con 18 años no pude hacerlo en Pamplona y no me planteé el irme de casa a estudiar a otro lugar, algo de lo que más tarde me arrepentí. Es por eso que empecé a estudiar Derecho, más por hacer algo que otra cosa. Aunque acabé la carrera, nunca me sedujo, por lo que en cuanto terminé me fui a Madrid a estudiar Periodismo, que era lo que de verdad quería hacer.

 

¿Qué le ha aportado tener los conocimientos de ambas titulaciones?

Hay ciertas áreas, como política comunitaria, tribunales o política parlamentaria en las que yo notaba que tenía mayor conocimiento que mis compañeros. Pero la verdad es que si no te especializas, no deja de ser algo que con el tiempo se olvida.

 

Ismael Arana estudió Derecho y Periodismo.
Ismael Arana estudió Derecho y Periodismo.

Desde el punto de vista laboral, ¿le ha abierto alguna puerta más?

Creo que cuando la gente ve mi currículum le llama un poco la atención, y quizás me ha ayudado a conseguir alguna entrevista más que si no lo hubiera tenido. Pero de todas maneras, ahora mismo la gente está muy bien cualificada y aun así no consigue el trabajo que se merece. Hay periodistas que saben de foto, vídeo, maquetación, retoque, redes sociales, hablan dos o tres idiomas, tienen carrera, máster y cursos de formación, pero con todo eso y más no encuentran un trabajo en el sector de la comunicación, o si lo encuentran es bastante precario.

 

 ¿A qué se dedica y por qué decidió irse a Hong Kong?

Me dedico a enseñar español en una escuela de la ciudad. Vine aquí porque mi situación laboral en España no era buena. Tenía dos trabajos con los que subsistía en Zaragoza y, aunque uno de ellos me encantaba, surgió esta oportunidad y no me lo pensé dos veces.

 

En cuanto al movimiento de #OccupyCenter, ¿cómo están realizando la cobertura desde los medios de China?

Hong Kong es una región administrativa especial que, aunque pertenece a China, es independiente y tiene sus propias leyes. Aquí existe libertad de prensa, y eso es algo que se nota. Los medios locales están siguiendo los hechos muy de cerca, no en vano es uno de los acontecimientos más importantes que han sucedido aquí en mucho tiempo. Están realizando una cobertura bastante completa de lo que sucede y, aunque algunos acusan a ciertos medios de defender determinados intereses políticos, yo creo que la cobertura en general es buena.

El caso de los medios chinos es diferente. China ejerce un control total sobre todo lo que se publica respecto a este tema. Los medios oficiales presentan a los manifestantes como unos pocos alborotadores que quieren crear caos y que no respetan a China. Además, las redes sociales están bajo su control y ya ha habido detenciones de gente que ha mostrado su apoyo a los manifestantes en Facebook o Twitter. Tengo un par de amigos en China y, por lo que me han contado, las noticias que allí llegan distan bastante de la realidad que aquí se vive. China quiere evitar a toda costa que el ejemplo cunda y las manifestaciones pro democracia se repitan en su territorio.

 

En su blog está escribiendo artículos sobre este asunto, ¿cómo se acerca a la ciudadanía en un momento tan tenso? ¿cómo reaccionan los policías al ver que se hacen fotografías y que se graban declaraciones?

Me acerco con precaución, respeto e interés. Los manifestantes de aquí tienen muy interiorizado que su contrincante, China, es muy poderoso, por lo que necesitan de todos los aliados posibles que puedan presionar a su favor. Es por eso que están muy dispuestos a hablar con la prensa extranjera y nos repiten una y otra vez que contemos lo que pasa. Creen que de esta manera tienen más posibilidades de lograr resultados.

Por su parte, la policía, pese a los altercados del otro día, muestra un respeto muy grande hacia la prensa y apenas interfiere. La verdad es que no he visto a ningún agente reaccionando mal ante una fotografía o una cámara de vídeo. No sé si es que reciben órdenes de no hacer nada o lo hacen motu proprio, pero por ahora no ha habido ningún problema.

 

También ha estado en Siria y Jordania, ¿cómo fue su experiencia?

Fue realmente buena. Fui a estudiar árabe a Siria y tras unos meses por allí, encontré trabajo como periodista y profesor en el Instituto Cervantes de Amán, en Jordania. Estuve año y medio, tiempo en el que pude viajar por la zona, estudiar y conocer a una gente y una cultura que, pese a tener ciertas cosas muy criticables, me cautivaron. Luego me mudé a Damasco a trabajar como profesor también, y es allí donde me cogió la revolución. Al ver que las cosas se ponían muy feas, decidí volver a España en 2011.

 

¿A qué tipos de control cree que están sometidos los periodistas tanto en Siria como en Hong Kong?

En Siria, a todos. Si vas con el gobierno, tienes que plegarte a lo que ellos te ordenan. La otra opción es ir por libre y colarte por alguna frontera, algo que han hecho bastantes periodistas. Gracias a ellos hemos podido seguir el asedio de Homs o la destrucción de Alepo por ejemplo. Pero esta es una opción muy peligrosa, y a la vista están los resultados con el número de muertos, secuestrados y heridos que hay. Ahora mismo, la comunicación es un arma de guerra más.

Hong Kong no tiene nada que ver con eso. La libertad para moverse, preguntar y demás es total y se puede realizar una cobertura sin problemas. Es una situación totalmente diferente.

 

¿Ha tratado de ejercer el periodismo en estos países en los que ha vivido?

Si. En Jordania trabajé en un gabinete de comunicación y conseguí vender algún reportaje en España, aunque muchos se quedaron en el tintero porque los medios los pedían gratis y yo #gratisnotrabajo. En Siria también intenté hacer algo al principio de la revolución, pero sin el apoyo de ningún medio era muy complicado. No permitían prensa y todo estaba muy controlado. Recuerdo que un día fui a una manifestación pro gobierno. Saqué la cámara y empecé a hacer algunas fotos. No pasaron ni cinco minutos cuando un hombre vino y me “aconsejó” que la guardara, ya que si no un policía me la iba a quitar. Estaba solo, sin el respaldo de ningún medio, así que la guardé. Ese es uno de los problemas de los freelance.

En Hong Kong llevo poco tiempo, pero puede que este sea el momento para volver a enganchar con el periodismo. Ahora mismo la ciudad está plagada de periodistas, agencias y demás, pero creo que es una oportunidad muy buena para ello. Al tener otro trabajo no siento la necesidad de tener que vender algo sí o sí, por lo que puedo escribir y sacar fotos por el puro placer de hacerlo, para luego colgarlas en mi web (www.ismaelarana.com) o venderlas a algún medio. Tengo muchas ideas en mente y espero poder llevarlas a cabo en los próximos meses.

 

Desde Hong Kong, ¿cómo se ve la situación del periodismo en España?

Lo cierto es que yo veo que hay proyectos muy interesantes, aunque el mercado laboral en el sector sigue estando fatal. Hay que reciclarse, no centrarse únicamente en los medios tradicionales y apostar por nuevas ideas y modelos que están surgiendo. Antes uno salía de la carrera esperando poder trabajar algún día en El País o Televisión Española, algo que ahora mismo es impensable. Creo que los medios deben de ser más valientes, buscar historias interesantes y dejar de seguir tanto la agenda que desde instituciones y partidos políticos se marca. Durante años la prensa ha sido muy complaciente con los poderes políticos y económicos y, aunque es algo que creo que está cambiando últimamente –sobre todo debido a los casos de corrupción y al hartazgo social-, aún queda mucho por hacer y mejorar.