Conrad Blásquiz: “El salto tan importante que ha dado Aragón en estos 30 años no lo hubiera dado en un Estado centralista”

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Los 30 años de Autonomía aragonesa han quedado reflejados en el primer libro del periodista Conrad Blásquiz. Tras un año entrevistando a representantes con relevancia en Aragón y aplicando sus propios conocimientos de años trabajando en la sección de política de El Periódico de Aragón, ha elaborado ‘Aragón, de la ilusión a la decepción, ¿la Autonomía en crisis?’. Se trata de un manual que recuerda acontecimientos de la Historia más próxima de la Comunidad, uniéndola con otros sucesos que se prolongan hasta la actualidad. De forma amena, periodística y concisa, Blásquiz pretende aunar, explicar y contextualizar todo lo que sucedió desde las primeras elecciones.

Los 30 años de Autonomía dan para mucho, ¿por dónde se empieza?

Se empieza por mayo de 1983, cuando se celebraron las primeras elecciones autonómicas. Corresponde a esa etapa en la que los aragoneses estaban ilusionados con el modelo autonómico. Muy pocas personas sabían qué era el modelo autonómico. Se venía de un centralismo acérrimo, como el de la Dictadura, que impuso Franco, y se pasaba a un modelo democrático, a la España de las Autonomías. Participaron más de 600.000 personas en las elecciones. Creo que los que no participaron también estaban ilusionados, a lo mejor no participaron porque tenían miedo, no sabían de qué iba este tema. Pero la sociedad en general estaba ilusionada. Hasta nuestros días ha habido un poco de todo, ha habido para llorar y ha habido para reír hasta crear el sentimiento generalizado, del que hablo en el libro, de desilusión. No es algo que me invente, es algo que se masca en la calle cada día.

¿Por qué ha decidido remover los pasajes de la Historia ahora?

En estos momentos no hay ningún libro que hable de esto. Hacía falta en Aragón que se plasme nuestra Historia más inmediata. En estos momentos si queremos, como periodistas, echar un vistazo a lo que ha sucedido en los últimos 30 años no está en ningún sitio. A ese material solo se puede acceder a través de las hemerotecas y de los medios de comunicación. Este libro pretende llenar un vacío, que además hace falta llenar. Los periodistas necesitamos escribir sobre lo que nos pasa, pero no solamente en medios de comunicación sino también en los libros. Es un libro para todo tipo de personas. Debería ser un libro de consulta para el periodista que llega a la Comunidad Autónoma y no sabe qué ha sucedido en estos últimos 30 años, para ponerse al día rápidamente.

 

Conrad Blásquiz 2Y al lector no profesional, ¿qué le puede atraer del libro?

La intrahistoria que intento explicar. No escribo el libro en primera persona, he querido alejarme, aunque he vivido la mayoría de los hechos que han sucedido ahí, salvo algunos de la época primera de Marraco (Santiago). Además los he vivido trabajando en El Periódico de Aragón, desde las manifestaciones autonomistas del 92-93, la moción de censura, el asesinato de Manuel Giménez Abad, con el que hablé minutos antes de que lo asesinaran; la Expo, las promesas incumplidas… Son cosas que al ciudadano le pueden interesar. He utilizado un lenguaje muy sencillo, narrativo, periodístico, nada literato. He intentado ponerme en la piel del ciudadano y crear una escena en cada capítulo, de tal forma que tiene un principio y un final. Y lo he hecho ahora porque el año pasado, cuando empecé a escribir el libro, se cumplieron 30 años.

 

¿Cómo ha conseguido alejarse de añadir su opinión?.

Los periodistas tenemos que hacerlo, equivale a un esfuerzo. Muchos de los sucesos que explico, como ya te he comentado, los he vivido en primera persona y lo más fácil es expresar una opinión. Pero creo que, como autor de un libro, tengo explicar lo que he visto. Para eso soy periodista. Cuando vas a retransmitir un partido de fútbol en el que eres forofo de uno de los equipos, te gustaría animarlo, pero tu profesión te lo impide porque entonces serías un forofo con bolígrafo, y eso es lo que no quiero ser.

 

No obstante, hay algunos capítulos en el que se percibe su opinión, como en la estación de Canfranc y las comarcas.

También son los hechos, así lo han demostrado. A Francia le importa bien poco la península ibérica. Evidentemente hay Gobiernos españoles que tampoco han suavizado el camino. El túnel de Somport, ¿para qué?, con lo que costó y en estos momentos no se puede circular por él.

Respecto a la comarcalización, apoyo la fórmula inicial porque es un refuerzo a los municipios que no pueden llegar a hacer según qué cosas. Los municipios son los primeros que saben cuáles son sus necesidades. Es como en las Comunidades Autónomas (CCAA), ¿quién mejor que las CCAA para decidir en materia de inversión?. El problema es cuando la comarca también ejerce un control político y se convierte en un feudo político con sueldos, con cargos, con coches oficiales y con una plantilla administrativa potente. Eso es más complicado cuando convive con Diputaciones provinciales y con su aparato burocrático, con comarcas, mancomunidades, ayuntamientos, el Gobierno de la Comunidad y el Gobierno del Estado. Los ciudadanos no entienden como todos nos hemos abrochado el cinturón y aquí no ha habido ninguna administración que haya dicho “sobramos, vamos a buscar una reordenación competencial”.

 

En el libro trata la recentralización que se alentaba desde el Gobierno, ¿cuál es opinión?

La crisis económica ha puesto en cuestión absolutamente todo, y también el Estado Autonómico. Se están acusando a las Comarcas de despilfarradoras, de desgobierno, de no saber gestionar, de convertirse en reinos de taifas y de haberlo hecho fatal. Yo pienso que no es así. El salto tan importante que ha dado Aragón en estos 30 años no lo hubiera dado en un Estado centralista. Ahora hay competencias que son muy difíciles de gestionar y que, desde algunos sectores centralistas, se está planteando la posibilidad de que sean gestionadas por el Gobierno central. Y me pregunto, ¿por qué?. ¿O es que el Gobierno central no ha demostrado que tampoco sabe gestionar? Las CCAA son adultas para gestionar estas competencias. Otro punto es que han cometido fallos y creo que nuestros dirigentes deberían plantear una reflexión profunda, apostar por el diálogo entre CCAA y ver qué es lo que no ha funcionado y enmendarlo. No se puede decir, como apuntan algunos centralistas: “Como aquí gobierna Sanidad como quiere, lo mejor es devolverlo al Estado”. Entonces puedo decir lo siguiente, ¿por qué existe el Ministerio de Sanidad si todas las competencias están transferidas a las CCAA? Tenía que desaparecer el Ministerio de Sanidad y lo mismo con el de Agricultura, que ha mantenido su aparato administrativo a pesar de haber cedido todas sus competencias, salvo las estrategias del conjunto del Estado. En este momento tenemos que reivindicar la Autonomía.

 

¿Por qué en estos asuntos ha dejado que el lector sepa su opinión?

Porque en estos momentos todos tenemos que luchar por la Autonomía. Hay muchos sectores de la población, también por los aires que llegan de Cataluña, que identifican la Autonomía con el independentismo. Si eres autonomista, eres independentista. Lo correcto es ser centralista. Pues no. Yo soy catalán o aragonés, soy autonomista, pero no soy independentista. Todos tenemos que reivindicar nuestra Autonomía, ser conscientes de que en este momento la Autonomía peligra porque hay muchos sectores que la están cuestionando. Nosotros, como periodistas, estamos obligados a posicionarnos de alguna manera.

 

De los entrevistados, cuyas declaraciones recoge en el libro, ¿alguno puso impedimentos?

Me ha llamado la atención que la mayoría de las respuestas han sido de políticos que ya no viven de la política. Muchos de los que viven de la política no me han respondido. Desconozco cuáles son las razones.

 

¿Eran preguntas incómodas?

No, eran preguntas sobre cómo valoran estos 30 años. Salvo excepciones, que se nombran en los agradecimientos, la mayoría de políticos que han respondido mis 10 o 12 preguntas sobre qué valoraban de estos 30 años y cómo veían el futuro ya no se dedicaban a la política.

 

¿Qué han añadido estas respuestas a la experiencia previa que ya tenía?

La opinión de las personas también te ayuda a reflexionar y a pensar un poco. A veces los periodistas estamos metidos en un círculo, pensamos que una realidad es de una determinada manera, y cuando preguntamos a personas que no están en nuestro mismo círculo aportan otro tipo de perspectiva y es lo que pretendía, o reafirmarme en lo que pensaba. Tenía claro que el libro no iba a ser un análisis cronológico ni histórico porque no soy un historiador y creo que iba a ser muy aburrido. Quería ver qué capítulos consideraban importantes de estos 30 años y la mayoría ha coincidido con mis planteamientos iniciales.

 

¿En qué puntos le han aportado otra perspectiva?

En el tema europeo había algunos entrevistados que han destacado las relaciones con Europa. No he dedicado un capítulo entero a Europa, pero para mí ha sido muy importante en las relaciones con Francia, el Fondo de Compensación Interterritorial (FCI), que Aragón no lo recibe y tiene derecho por su densidad. Aragón está considerada como una Comunidad rica a nivel europeo y no tiene derecho a ese tipo de fondos. El tema europeo no lo he abordado solo en un capítulo sino que lo he ido nombrando. Después a los que pregunté también les planteé quiénes habían sido los personajes más importantes durante estos 30 años y la mayoría ha coincidido con los que pensaba, pero han contribuido a crear esa lista. Aparte, en el libro, hablo de muchos más. Quería reflejar cierto homenaje a estos personajes, que no son solo políticos, desde Amaral a Amado Franco, Carlos Carnicer, Bunbury… Es un listado bastante variopinto y distinto.

 

El capítulo más intenso y personal describe la última conversación que mantuvo con el político Manuel Giménez Abad, ¿qué sintió al enterarse de que, minutos después, había sido asesinado?

Primero, incredulidad. No me lo creía, cuando entró Fran Osambela, compañero de El Periódico de Aragón a avisarme. Ocurrió un domingo por la tarde justo al lado del periódico, donde acaba Hernán Cortés y empieza Cortes de Aragón. Yo había hablado con Manuel Giménez hace unos minutos, incluso recuerdo que me dijo: “Te dejo que me tengo que ir al fútbol, que me está esperando Borja”. Casualidades del destino que, en Cortes de Aragón, Manuel Giménez, que era diputado y había sido letrado mayor de las Cortes, apareciera allí muerto. Fue una imagen muy fuerte. Al principio no te lo creías. Llegamos al lugar al poco tiempo, había una ambulancia de Cruz Roja y muy poca gente porque tardamos 30 segundos. Se precipitaron todos los acontecimientos: el dolor, la indignación, la consternación, la manifestación, el entierro, el funeral tan fuerte, la capilla ardiente en las Cortes… Fue una semana horrible.

 

¿Cómo reaccionó para elaborar esa información?

Reaccioné como cualquier persona hubiera reaccionado porque, en definitiva, los periodistas somos personas. En estos casos es complicado olvidarse de que uno es persona. Pasé toda la tarde muy afectado, como si estuviera aquejado por una parálisis. Creo que, como yo, estuvieron todos los compañeros. Habíamos vivido una situación que no habíamos vivido nunca. Estuve también presente en la sede del Partido Popular en Aragón durante el fin de semana que se produjo el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Fueron momentos brutales. Pero no fue lo mismo porque a Manuel Giménez Abad lo conocimos, era un hombre magnífico y con mucha proyección dentro del PP.

 

Respecto a las elecciones autonómicas, trata el juego de partidos uniéndose unos a otros por mantenerse en el poder, como es el caso del PAR. ¿Cómo fueron posibles estas relaciones?

Los números han salido. La política es aritmética también. Ha tenido suerte de que ha sido clave en todos los comicios. Pero a cambio el PAR ha sufrido un desgaste muy potente. Cuanto más estás en el poder, mayor desgaste sufres. En el caso del PAR, algo ha tenido que ver. Con Hipólito vivió sus momentos más dulces y con Emilio Eiroa. A partir de ahí, curiosamente, la moción no sirvió para que el PAR subiera en votos en el 95. En aquel momento del 93 con la moción de censura del PSOE, se preveía que el PAR subiría en votos, pero no fue así por dos razones. En primer lugar, el PAR ya no estaba solo en el aragonesismo, en el 95 salió Chunta Aragonesista. Todo aquel voto aragonesista, joven y urbano supo atraerlo Chunta. Y, después, en 1995, José María Aznar iba lanzado hacia Moncloa. Todos los votos de derecha y centro-derecha que se habían ido al PAR se fueron al PP. La consecuencia fue que el PAR comenzó su declive. Pero, en estos momentos, tiene la llave del Gobierno.

 

En su trabajo, ¿cómo vivía las elecciones?

Si eres periodista político, las elecciones autonómicas son lo más emocionante que puede haber. Yo creo que no hay un momento más emocionante que unas elecciones. Las he vivido de una forma muy ferviente. Durante cuatro años todo el mundo se retroalimenta, las encuestas, las subidas y las bajadas, pero la encuesta verdadera es la de las elecciones. Llevas cuatro años esperando a que llegue la verdadera encuesta, para ti esa noche es mágica y emocionante. No conozco a ningún periodista político que no viva intensamente una noche de estas características.

 

¿Qué le ha aportado desahogarse en 223 páginas sobre un tema que ha tratado a lo largo de su profesión?

Es como si hubiera dejado 30 años de mi vida en papel. Me lo he pasado muy bien. En el caso de los hechos sucedidos, hay que tener las ideas muy claras, hacerse un esquema mental de cómo puede ir el libro para que, cuando lo veas escrito, digas que es lo que querías. Mi primer libro es lo que yo había pensado desde el principio y estoy muy satisfecho. Para escribir un libro hay que crearse una disciplina de escribir cada día y no es fácil. A veces no nos ponemos en el ordenador porque no nos inspiramos, si tenemos que esperar a que venga la inspiración no nos pondríamos nunca a escribir. Quizá los periodistas de prensa escrita tenemos más facilidad para eso.

 

¿Cómo valora la situación del periodismo?

Es muy complicado responder a eso porque ahora mismo todo el mundo se piensa que es periodista. Cualquier persona que publica un post se piensa que es un periodista. Hay mucho intrusismo. Ahora con la reciente crisis de ébola, ¿cuántas informaciones hemos recibido?. A mí me llegó un post con la muerte de la auxiliar de enfermería contagiada la misma tarde en que se supo la enfermedad. Un periodista no escribe eso. Un periodista tiene un código deontológico y su profesionalidad sino no es un periodista. Las redes sociales van muy bien, nos comunican entre todos, nos facilitan información sin fronteras, pero es muy peligroso para el periodismo si no se aprovecha bien. Las redes sociales también pueden ser un nicho para la profesión, pero siempre con un código de profesionalidad. Está muy complicada nuestra profesión. Aparte que me gustaría saber quién cobra más de mil euros, que levante la mano.

 L.CELMA

Aragón libroPuntos de venta.

El libro ‘Aragón, de la ilusión a la decepción. ¿La Autonomía en crisis?’ puede comprarse en la Asociación de Periodistas de Aragón y en cinco librerías de Zaragoza:

Librería Cálamo (Plaza San Francisco, 4, 50006 Zaragoza)

Librería París (Paseo de Fernando el Católico, 24, 50009 Zaragoza)

Antígona (Calle de Pedro Cerbuna, 25, 50009 Zaragoza)

La Pantera Rossa (San Vicente de Paúl, 28, Zaragoza)

Los Portadores de Sueños (Calle Jerónimo Blancas, 4, 50001 Zaragoza)