Leticia Iserte: “No podemos seguir tolerando que se realicen convocatorias de prensa sin derecho a preguntas”

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L.Celma

La periodista Leticia Iserte escribe desde Alemania el viaje que emprendió hace más de un año. Dejó Zaragoza y se instaló en Münster, después se trasladó a Bonn, ciudad en la que reside y trabaja actualmente. A través de sus respuestas, la profesional da a conocer datos de la profesión y de la cultura alemana.

¿A qué se dedica en la actualidad?

Hace ya más de un año que comenzó mi aventura germana. En concreto, en abril de 2013 dejé Zaragoza para trasladarme a Münster, ciudad en la que he estado hasta principios de agosto. Pero, en estos momentos, estoy en Bonn. Como a mucha gente que se ha ido al extranjero, me ha tocado volver a empezar. Pese a la experiencia anterior, aquí eres principiante, especialmente, cuando no dominas el idioma. ¿Y por dónde se empieza? Por unas prácticas. Y en ello estoy. Estuve febrero y marzo en el Departamento de Marketing y Comunicación de la Feria de Muestras y el Palacio de Congresos de Münster. Y, ahora, estaré todo el mes de agosto en la Deutsche Welle (DW), que es el servicio de radiodifusión internacional de Alemania. Es un buen sitio para trabajar, ya que emite en 30 idiomas y uno de ellos es el español.

 

¿Por qué se marchó de España?

Siempre había querido vivir en el extranjero. Creo que una experiencia en el exterior te enriquece como persona y también como profesional. Y, como periodista, creo que es necesario tener esa curiosidad y esas ganas de conocer otros países, otras culturas. Especialmente, en un mundo tan global como el actual. Sin embargo, al poco de licenciarme empecé a trabajar, así que ese deseo quedó relegado. Sin embargo, “ten cuidado con lo que deseas, que, a veces, se hace realidad”. Esa es la sensación que tuve yo, a principios del año pasado. Aunque, dar el paso de irte fuera casi siempre responde a una decisión personal, también es verdad que, en este caso, fue medio obligada, motivada por mis circunstancias laborales (en este caso, no laborales, ya que estaba en desempleo). En España no había trabajo y buscar algo que no hay, es absurdo. Entonces, surgió la posibilidad de ir a Alemania. Decidí hacer las maletas y probar suerte. Total, peor que en España no me iba a ir. Como mucho, igual. De esta manera, abría una nueva posibilidad laboral de cara al futuro y mejoraba mis conocimientos de alemán.

 Leticia Iserte periodista 2

¿Qué expectativas tenía cuando empezó la carrera de Periodismo?

Me imagino que, como muchos que estudiamos esta carrera, llegas a la universidad movido por la vocación. Cuando empecé a estudiar tenía mucha ilusión y ganas de aprender, de cara a, en un futuro, poder vivir de la profesión que había elegido: el periodismo. El objetivo era ese. Pero para ello, primero tienes que superar el desencanto que te pueden provocar unos planes de estudio bastante alejados del día a día de la profesión (creo que esto sigue igual). Y, por otro, afrontar la realidad y las miserias que esconde este sector. Con todo, algún profesor ya nos advirtió de ello, del tiempo que podríamos tardar en encontrar un trabajo, de lo que nos costaría conseguir un contrato decente, de los sueldos irrisorios que cobraríamos, de los intereses que prevalecían en los medios por encima de la información,…

 

¿Se han cumplido?

Pese a todo, puedo decir que las expectativas que tenía cuando empecé a estudiar, se cumplieron, ya que llevo más de 15 años dedicándome a lo que me gusta y a lo que quería. Aunque no siempre en las condiciones que me hubiera gustado. Nada más acabar la carrera, y por medio de una beca, llegué a la redacción de El Periódico de Aragón. Y ahí es donde empieza la verdadera escuela para un periodista. Porque la profesión se aprende trabajando. Mi paso por el gabinete de comunicación del Gobierno de Aragón me permitió conocer el periodismo desde “el otro lado” y profundizar en el área de la comunicación institucional. Posteriormente, mi experiencia en una agencia de comunicación me facilitó un mayor conocimiento de la comunicación corporativa. He tenido la suerte de trabajar en lo que a mí me gustaba y para lo que me había preparado. Desgraciadamente, creo que, en estos momentos, habrá muchos jóvenes que estén estudiando o que ya se hayan titulado, que no podrán ejercer en las profesiones que habían soñado. Al menos, de momento.

 

Muchos periodistas han emigrado de España, pocos se dedican a la titulación por la que han estudiado. ¿Es su caso?

Está claro que para trabajar en el sector de la comunicación es, prácticamente obligatorio, tener un nivel casi perfecto del idioma del país donde estés. Alemania ofrece muchas oportunidades para los trabajadores cualificados de determinados sectores, como ingenieros, informáticos, médicos, enfermeros,… pero, obviamente, no necesitan periodistas españoles. Lo mismo ocurre con la mayoría de profesiones de letras. Pero es cuestión de buscar esas posibilidades. Con todo, mi aterrizaje fue suave, ya que al principio me dediqué a estudiar alemán. Cuando me encontré más segura con el idioma, fue cuando empecé a buscar algo relacionado con el periodismo. Y, como os he comentado, he empezado con prácticas, porque es el medio más factible (para mí) de entrar en contacto con el sector y adquirir la experiencia que te requieren.

 

Hoy a los jóvenes emigrados se os ha calificado de todas formas desde la política, pero una de las más oídas ha sido generación perdida. ¿Qué opina?

Creo que, más que entre los jóvenes que emigran, la generación perdida puede darse entre los que se quedan en España. Y si no perdida, va a ser una generación muy marcada por las consecuencias de la crisis que vive el país. Muchos no encuentran trabajo o el que encuentran es muy precario. Entre aquellos con alta formación, algunos optan por emigrar. Y sí, igual hay que hablar también de generación perdida, pero porque muchos ya no volverán y eso también tendrá consecuencias para el país. Es incomprensible que se deje escapar toda esa materia gris y que sean otros países los que saquen provecho a la inversión en educación que se ha hecho en España. Salir fuera del país y vivir esa experiencia está muy bien. El problema es cuando los jóvenes se ven forzados a optar por esa alternativa porque es la única que tienen ante la falta de oportunidades en su país.

 

¿Cómo es el periodismo allí?

Yo no encuentro grandes diferencias con el que se hace en España. En las redacciones se trabaja de forma similar y también en los gabinetes de comunicación. Por lo menos, en las que he conocido. El sector en España no pasa por su mejor momento, pero aquí la situación tampoco es mucho mejor. Con algún periodista que he hablado, me ha comentado el tema de las largas jornadas laborales, de los salarios relativamente bajos en comparación con otros titulados,…

Alemania no ha sido ajena al cambio mundial que han vivido los medios de comunicación y los grupos editoriales también han hecho frente a la crisis económica con “medidas estratégicas” que han dejado huella en las redacciones. La externalización, las fusiones (con la correspondiente reubicación de profesionales) y las colaboraciones han sido las principales medidas. En este sentido, el otro día leí una estadística que había hecho pública la Asociación de Periodistas de Alemania y me llamó la atención que, igual que ocurre en España, el número de personas que ejercen de periodistas bajo la figura del “freelance” registra un crecimiento constante. Algunos lo eligen libremente, sin embargo, otros se han visto obligados a dar ese paso. En algunas áreas, hay un exceso de oferta de los periodistas y eso ha permitido a clientes y editores a presionar sobre los salarios.

 Leticia Iserte periodista

¿De qué forma hay que adaptarse, aparte del idioma?

Lo primero que puede chocar es el tema de los horarios. En general, la hora de comida es a partir de las 12 y la cena, desde las 18.30. Hay que tener cuidado, porque te puedes llevar la sorpresa de que cuando te decidas a entrar a algún sitio a comer esté cerrada la cocina.

La puntualidad es otra cosa que valoran muchísimo. Quien se decida a venir aquí, que sepa que es fundamental.

Además, los alemanes son cordiales a su manera. Y, a veces, lo que a nosotros nos puede parecer poco amigable, para ellos es algo cotidiano y no buscan ofenderte. Son así. Lo que nosotros vemos como frialdad, es, en muchas ocasiones, su forma de mostrar respeto.

En cuanto al clima, pues ya sabéis lo que hay. Pero es una cosa que no se puede cambiar.

En todo caso, se trata de no comparar, que es la tendencia natural y lo que solemos hacer cuando salimos fuera (esto en España no es así, esto allí es diferente,…). Esto complica la adaptación. Hay que dejar de tamizar todo con nuestros filtros culturales y disfrutar de la experiencia.

 

¿Qué pautas recomendaría a un periodista antes de marcharse a otro país?

Puede sonar obvio, pero, si lo que quieren es trabajar como periodistas, es necesario saber el idioma del país que se ha elegido. Es fundamental para comunicarte y esencial para comunicar (labor principal de nuestro trabajo). Con todo, los hispanohablantes tenemos una suerte y es que hay un continente entero que habla el mismo idioma. Otra opción es apostar por un país sudamericano.

Si lo que se quiere es ir a trabajar, no recomendaría ir a la “aventura” o “a ver qué sale”. Hay que tener muy claro a lo que se va, cuál es tu motivación. Sólo de esa manera se evitarán sorpresas, situaciones desesperadas y el tener que marcharte unos meses más tarde de haber llegado, habiendo gastado todos tus ahorros y con el ánimo por los suelos, porque no has encontrado nada. Lo ideal: salir de España con un contrato firmado para tu nuevo destino.

En todo caso, hay que cargarse de paciencia y voluntad. Nadie dijo que emigrar fuera fácil.

 

¿Cómo ve el periodismo en España?

Está claro que no atraviesa por su mejor momento. Desde mi punto de vista, el periodismo se ha topado con una doble crisis. Por un lado, la económica que tiene una afección global, y, por otro, la del propio sector, que debe reflexionar sobre el concepto de periodismo en sí mismo. El auge de las nuevas tecnologías ha supuesto un cambio radical para la profesión. Ante esto, la única solución pasa por un cambio de mentalidad. Una nueva forma de concebir el periodismo.

Además, hay que reflexionar sobre el papel que debemos jugar los profesionales de la información en estos momentos tan delicados. No podemos seguir tolerando que se realicen convocatorias de prensa sin derecho a preguntas, el uso político de la publicidad institucional o que se pongan los medios al servicio de políticos o empresas. Se ha perdido mucha credibilidad. Si a esto se suman las dificultades derivadas de los continuos recortes de personal y de las condiciones laborales en el sector, el resultado es que cada es más difícil hacer el trabajo y, mucho menos, con calidad.

Sin embargo, creo que no deberíamos quedarnos sólo con lo negativo. Hay que ver las oportunidades. Internet está complicando la existencia de los medios impresos, pero también supone un nuevo soporte para la profesión. Tenemos que reinventarnos. De hecho, aunque en los últimos años hemos asistido al cierre de numerosos medios, también hemos podido comprobar la puesta en marcha de otros. Todavía hay gente valiente y con ganas de seguir trabajando y apostando por un sector que no lo pone nada fácil.

 

¿Qué imagen se tiene de nuestra Comunidad?

Pues nos guste o no, no es muy conocida, aunque hay gente a la que les suena. Aquí, España se asocia, sobre todo, con Mallorca, Madrid, Barcelona y con Andalucía. Pero bueno, para eso estamos nosotros, para explicar que España es más que eso. Es curioso, hay gente que conoce Zaragoza, por el fútbol y otros por la Expo. Otros ponen Borja en el mapa por el tema del Ecce Homo. Y hay también quien conoce los vinos aragoneses. Pero, en general, no se conoce. Pero bueno, lo mismo nos pasa a nosotros con algunos de los Länder alemanes.

 

¿Qué valor tiene la transparencia y los medios de comunicación?

Los alemanes dan bastante importancia a la transparencia. Por ejemplo, los partidos alemanes están sometidos a un gran control por parte del Estado, con unas reglas muy claras que obligan a los partidos a tener un comportamiento transparente. Y existen sanciones penales para los candidatos o partidos que no cumplan con ellas.

En este sentido, cuando un político considera que ha perdido la confianza del pueblo, no duda en asumir su responsabilidad y dimitir. Como ejemplos, hace unos meses dimitió el ministro de Agricultura, Hans-Peter Friedrich, por ser sospechoso de haber filtrado información confidencial. También dejó su cargo la ministra de Educación, Annette Schavan, tras ser acusada de plagio en su tesis doctoral. Y no sólo los ministros, también dimiten los Presidentes de la República. Horst Kohler renunció a la presidencia tras unas declaraciones poco afortunadas respecto al contingente militar alemán en Afganistán y Christian Wulff dejó su cargo tras ser acusado de tráfico de influencias y de corrupción.

Por otro lado, el pluralismo de opinión e informativo es un hecho. Los medios de comunicación han tenido un papel muy importante en los acontecimientos que ha vivido el país. Sin embargo, según una encuesta de Transparencia Informativa del pasado año, los habitantes de Alemania afirmaban fiarse más de la administración pública y del Parlamento que de la prensa. Más de la mitad de la población decía estar convencida de que la calidad de los medios sufría por la falta de independencia de los mismos.

 

¿Es posible su retorno?

Llevo aquí más de un año, pero mi objetivo es volver. Con todo, tal y como están las cosas, es imposible hacer planes, ni a medio ni a largo plazo. Esta situación también me ha enseñado a eso, a vivir el día a día, a disfrutar de lo que se tiene en cada momento. Este mes estoy en Bonn y, en septiembre, volveré a plantearme qué hago. No hay problema. Iré donde haya trabajo.