“Queremos seguir viviendo de esta profesión, de la mejor manera que se pueda”

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Leticia Celma

Livia Álvarez y Viriato Monterde forman, junto a un equipo más técnico de profesionales, la empresa 960 Pixels Comunicación. Estos jóvenes periodistas inquietos son unos autodidactas, expertos en materias como el coaching y las nuevas tecnologías. Ya llevan cinco ediciones del curso de Periodismo Digital, en el que también realizan el encuentro de periodistas aragoneses en Prensa D. No es el único proyecto del que se encargan, crearon la publicación digital Finikito.com con el objetivo de enseñar a los compañeros los contenidos que imparten tanto presencial como online. Definen 960 Pixels como “una empresa viva, que va cambiando y creciendo”.

¿Por qué se adentraron en nuevas tecnologías hace más de cinco años?

Viriato Monterde: En 2007, trabajando en Aragón Radio conocí a un técnico, que de hecho colaboró en la empresa, que fue bastante influyente en mi desarrollo. Le gustaban los blogs, que en aquel momento no eran algo tan extendido. Empecé a colaborar con la plataforma Hipertextual, la primera red de blogs en castellano. Creamos un blog de deportes, y ahí hice mis primeros pinitos. Vi que era donde había más futuro. En aquel entonces casi nadie hacia cosas en soporte digital, no había tanto producto periodístico. Era como adentrarme en territorio desconocido.

V curso periodismo digital
Livia Álvarez (dcha), junto a los alumnos de la quinta edición del curso de Periodismo Digital./960P

¿Cómo surgió la idea de crear 960 Pixels?

V.M: A finales de 2008, una vez que ya había probado agencia, radio y de todo un poco, pensé que era el momento de intentarlo por mi cuenta. Veía que había empresas de comunicación, las de toda la vida, y empresas informáticas, que hacían cosas relacionadas con la tecnología, pero no había empresas en general que mezclasen las dos cosas. Ésta fue la línea de inspiración al inicio. La idea era mezclar comunicación y nuevas tecnologías, además de dar servicios a clientes y apoyarlos en proyectos. En aquel momento sacamos El Mundo de Wayne, un proyecto que tuvimos dos o tres años en marcha. Entonces en Aragón no era tan típico una página web comunicativa de personas que lo intentasen por su cuenta. En la empresa siempre apoyamos lo que decimos con proyectos.

 

¿Cuándo decidieron unirse?

Livia Álvarez: Conocí a Viri en el primer Congreso de Huesca. Él venía con Aragón Radio y le eché la bronca porque no habían avisado de que venían a montar. Cuando terminó mi contrato en el Gobierno de Aragón, un grupo de personas que estábamos ahí decidimos juntarnos para ver cómo estaba la situación. Decidimos llamar a alguien que fuera consciente de qué se mueve, y llamamos a Viri. Esas reuniones fueron el germen de lo que es Finikito, y también de nuestra colaboración conjunta. Una cosa que me gustó de Viri es su capacidad de análisis de la situación y de aprender. De hecho la empresa ha evolucionado y se ha ido adaptando a lo que los clientes nos iban pidiendo. Que hoy por hoy una empresa sea flexible y sea capaz de adaptarse, es fundamental. Eso con Viri me supuso una gran garantía. Aparte me hizo la oferta cuando estaba metiéndome en el mundo del coaching, y pensé que podía ser un camino bonito.

 

V.M.: Hasta entonces 960 Pixels se identificaba conmigo y yo no quería que eso fuese así porque había más personas, con un perfil más técnico. Hoy en día 960 Pixels somos Livia, Ricardo y yo. Por otra parte, la empresa no podía ser siempre lo mismo, y no lo va a ser en el futuro. Por mucho que nos guste hacer unas cosas u otras, te tienes que adaptar al mercado y a otra serie de tendencias. La entrada de Livia suponía un cambio muy importante en la empresa. Hemos cambiado la imagen porque queríamos, y queremos que se haga más veces. 960 Pixels nunca será lo mismo.

Livia Álvarez y Viriato Monterde
Livia Álvarez y Viriato Monterde forman 960 Pixels./LC

Se han diversificado incluso hacia el coaching. ¿Por qué eligieron una materia tan diferente?

L.A: Empecé en el mundo del coaching, por casualidad o por causalidad, como a mí me gusta decir. Me metí a una charla y me gustó. Para mí tenía todo el sentido porque el coaching es comunicación con uno mismo y con los demás. Me parece una forma diferente de entender la comunicación a la tradicional del periodismo, pero que es complementaria. Te da una dimensión de acompañamiento a las personas en su desarrollo profesional, de ayudar a que reconecten consigo mismas. Ahora me parece que tiene más sentido que nunca. El coaching es una forma de entender la comunicación como conexión. La empresa ha incorporado el coaching como una rama más y con esa rama formamos a personas en el desarrollo personal y profesional. Al mismo tiempo hacemos procesos grupales e individuales, para que las personas se desbloqueen.

 

¿Cómo han logrado no desligarse de su profesión de periodistas?

L.Álvarez: Es complicado. El concepto que nosotros tenemos de comunicación y periodismo no es el habitual. Creemos que el mundo ha cambiado tanto que no podemos pretender mantener los viejos patrones, porque no tienen sentido. O somos capaces de concebir la comunicación de un modo diferente e incluso nuevo, en según qué aspectos, o realmente es que no sé hasta qué punto sería viable. Trabajamos con esa máxima: intentamos no definir ni qué es el periodismo ni qué es la comunicación. Nosotros somos periodistas, sabemos trabajar los contenidos, nos hemos formado con herramientas muy válidas y, a partir de ahí, trabajamos. Hemos dejado de hacer cosas que hacíamos antes, pero eso no quiere decir que no podamos realizar algo nuevo que no sea comunicación. ¿Dónde están los límites? Queremos seguir viviendo de esta profesión, de la mejor manera posible.

V. Monterde: A veces es difícil no sentir que te estás desligando del periodismo por los conceptos. Nosotros escuchamos los debates de periodismo y nos resultan lejanos. Siempre hemos tenido proyectos que nos mantienen en contacto con la faceta más periodística, como El Mundo de Wayne, el libro ‘El mundo girado’ y ahora ‘Finikito.com’. De esos proyectos, ninguno nos ha rentabilizado económicamente. O sacas tu rentabilidad en otro sentido o no tiene. Esto, para el mercado y la parte más periodística, es preocupante.

 

¿Qué les parece los encuentros como el Congreso Digital de Huesca?

L.A.: Es importante formar foros de encuentro y de debate, y sobre todo en momentos en los que la profesión está tan convulsa. Hace falta que hablemos, y que hablemos mucho. Sobre todo que conozcamos nuevas experiencias, gente que esté encontrando caminos, porque es inspirador.

 

V.M: Hay un efecto terapia en el Congreso, para compartir todas las cosas con el de al lado a ver si le pasa lo mismo o ha encontrado soluciones, como dice Livia. Está muy bien conocer nuevas experiencias y, sobre todo, reclamar sinceridad y la utilidad.

 

En su faceta de profesores, ¿qué nivel han visto en los alumnos?

L.A.: Mucha capacidad de aprendizaje. Los periodistas somos muy versátiles. Tienes alumnos que llegan muy preocupados porque piensan que no van a poder y que no les gusta las nuevas tecnologías, y lo que descubren es que no hay torpeza, sino simplemente falta de costumbre, y no pasa nada. Se asoman a ese mundo, y te das cuenta de que luego lo utilizan. Uno de los comentarios que solemos hacer es “tal alumno ha hecho un blog”. Además los debates son interesante porque hay alumnos de todas las edades.

 

V.M.: El periodista solo tiene que aprender el canal, ya sabe hacer periodismo. En nuestros cursos viene gente que está muy puesta. Pero se da los casos de que el periodista más veterano sabe bastante de periodismo y menos de la parte digital, y el profesional más joven sabe de la parte digital y menos de periodismo porque tiene menos experiencia. El promedio es que hay miedo a quedar mal.

V curso PD
Viriato Monterde (dcha.) valora positivamente el progreso de los alumnos./960P

Hace unos meses concluyó la quinta edición del curso de Periodismo Digital.

V.M.: Hemos tenido una vez más un grupo estupendo con ganas de aprender. Como balance de estos cinco años, hemos visto que muchas personas que han realizado el curso tienen proyectos en marcha. Este año hemos traído, por ejemplo, a Simeón Atchakpa, que cuando vino al curso no quería ni tener perfiles en redes sociales y ahora está lanzando un medio de comunicación por su cuenta. Dani de Castro también puso en marcha su blog ‘Adicto al mando’. Mario Sasot volcó sus conocimientos en el blog. Esther Aniento creó Zarafarache. Casi más de 70% de los blogs publicados en la web de la APA son de antiguos alumnos.

L.A.: La hora es terrorífica, pero es la única en la que este gremio podemos hacer algo de estas características, con gente que va muy liada y que no puede asistir a todas las clases. Ves que son alumnos implicados y motivados. En Huesca y en Teruel también hemos hecho el curso.

 

¿Qué dificultades encontraron a la hora de emprender?

L.A.: Era totalmente ajena a la parte empresarial pura y dura. Si te metes en este mundo, tienes que aprender una serie de cosas de la empresa. La comunicación de equipo hay que trabajarla todos los días. Asimismo el contexto ha cambiado tanto que lo que eran fuentes de ingresos antes, ahora ya no lo son. El tema comercial a los periodistas, por regla general, nos molesta. Es importante acudir a eventos que no sean específicos de nuestro gremio. Es muy importante hablar con otros perfiles si quieres palpar vías y crear tu propia marca profesional.

V.M: Como empecé joven, tenía pocas obligaciones. Para mí, la mayor dificultad es la inestabilidad económica. Hay momentos de muy poco dinero en los que te planteas si merece la pena. Ahora nos va bien, pero dentro de tres meses no tenemos ni idea de cómo nos va a ir. Otra gran dificultad, es la parte comercial. El perfil del periodista es muy poco comercial. Además animo a los que quieran empezar algo nuevo, que lo hagan con otros perfiles profesionales. En el emprendimiento los periodistas tendemos a juntarnos con otros periodistas. Los debates de los periodistas son muy internos. Hablamos entre varios periodistas lo que necesita la gente, pero no le preguntamos directamente. En el próximo encuentro de Prensa D el objetivo es traer a personas que no sean periodistas y abrir ese debate. Será un debate duro, pero solo hay que salir con tus amigos el fin de semana para saber que la gente no opina exactamente lo que nosotros opinamos en debate interno. Cuando una profesión necesita decirle a una sociedad que es importante es que está muy mal.

960pixels
La página web de 960 Pixels muestra todos sus servicios y proyectos.

¿Qué aconsejarían a a los jóvenes periodistas?

V. Monterde: El consejo es que abran los ojos. Si esperan entrar en el mundo en el que era el periodismo de toda la vida, creo que no va a ser posible y se van a frustrar. Tienen que ser excelentes en aquello que elijan. Ander Izaguirre, hace años, ya decía que trabajaba para una cosa que le daba dinero y luego hacía los viajes sobre los que publicaba los libros. Cuando monté la empresa tenía trabajos de media jornada que no tenían nada que ver con periodismo para sacar dinero.

L. Álvarez: Si realmente quieres optar a más oportunidades, tienes que desarrollar tu propia marca profesional y, para eso, tienes que ser coherente con lo que eres, con lo que te gusta hacer, con lo que sabes hacer y con lo que puedes aprender. Busca aquello en lo que puedas ser excelente. No intentes seguir el camino de los demás, busca el tuyo. Olvídate de trabajar en un gran medio, a lo mejor lo consigues, pero no va a ser lo más sencillo. Apuesta fuerte.

 

Su publicación digital Finikito lleva casi un año de andadura, ¿cuál es el balance?.

V. Monterde: Cuando nos juntamos, empezamos varios proyectos que han terminado en uno en concreto, en Finikito. No ha sido fácil, pero al final ha salido un producto con lo mejor de nosotros. Hacemos una publicación que nos gustaría leer. Pretendemos que sirva de utilidad a otros profesionales. El feedback es muy bueno. No lo estamos midiendo en números, lo estamos midiendo en que la publicación les gusta a las personas que entrevistamos. Para nosotros eso es importante, y que además sea espejo de lo que hacemos en la empresa. El balance es bueno

 

L. Álvarez: Ahora tenemos un medio de comunicación, dirigido a la mejora del profesional, en el que hablamos de los ámbitos que conocemos y en los que trabajamos. Si contáramos las horas invertidas y lo que era en un inicio Finkito, no tiene nada que ver. Es un ejemplo de marca profesional. Finikito es 960 Pixels y su filosofía. Hablamos de tecnología, de herramientas, de coaching, de publicaciones, de consejos para emprender, de espacios de Zaragoza y de proyectos ejemplarizantes.

 

En los cinco años desde que se creó 960 Pixels, ¿qué proyectos destacarían?

V.M.: El mundo de Wayne, el libro ‘El Mundo Girado’, que publicamos el verano pasado, y Finikito han sido las tres escalas. También tenemos el evento de Prensa D. Ahora estamos a punto de lanzar un proyecto de formación online, que será uno de nuestros proyectos estrella. En la rama del coaching también se están haciendo bastante iniciativas.

L.A.: Hemos empezado a hacer talleres de familiarización con estas herramientas, para que en cuatro horas la gente se lleve una serie de ideas básicas y ejercicios que puede hacer a su ritmo y notar sus efectos. En la escuela de Barbastro también hice con Marta Balet un proyecto de comunicación y coaching con el equipo docente y el alumnado. También un programa de coaching para emprendedores en la Comarca del Bajo Aragón Caspe para personas que tienen bloqueos.

 

¿En qué va a consistir la iniciativa de formación online?

V.M.: El concepto viene del verbo “to play” en inglés y “forma” de “formación”. Es una apuesta muy importante porque supone una culminación a nuestra experiencia formativa, sobre todo en el apartado online. Se trata de una oferta formativa enfocada al profesional, pero fuera de su trabajo. Vamos a tener varias áreas, desde coaching, comunicación y marketing, a otras que impartirán otros profesionales, como salud en el trabajo. Siempre insistiendo en la filosofía de Finikito, nosotros intentamos ayudarte y a que estés en disposición de trabajar mejor. Para nosotros, también es importante que este proyecto servirá de plataforma para otros profesionales.

 

L.A.: La plataforma ha quedado intuitiva y es muy multimedia, con vídeos de los profesores explicando los módulos y saludando a los alumnos, ejercicios, dinámicas y mucho seguimiento. Es un curso online muy humanizado y no solo en los temas que trata.

 

De estos cinco años de andadura, ¿cuál es el balance?

L.A: Siento que me he reconvertido como profesional. Estoy ilusionada con lo que estamos haciendo porque creo que es nuevo, interesante y necesario. Creo que somos capaces de desarrollar productos de comunicación que nos apasionan y que tienen una utilidad. Muy satisfecha y en el camino.

V.M: Ha habido que sortear dificultades, pero no lo cambiaría por nada. Me siento muy bien acompañado. Uno de los pilares más fundamentales es el equipo que formamos con nuestros colaboradores. Estamos haciendo aquello en lo que creemos.

 

¿Cómo ven la situación actual de la profesión?

L.A.: En crisis interna y con la sociedad, y en búsqueda de nuevos caminos. Ahora hay que ser pioneros, buscar nuevas vías y reinventar la profesión. Hay que conectar con la gente.

V.M.: En período de una transformación brutal. La terminología de periodismo la podremos ir manteniendo, pero las características van a ser diferentes. La crisis periodística no es solo económica, pagamos consecuencias de haber estado muy cómodos porque nadie se preocupó por el modelo de negocio. Había cosas que se veían que iban a venir y nadie hizo nada. Al principio los medios impresos regalaban la publicidad en el soporte digital. Y con esto no estoy culpando a los periódicos. Creo que no tenemos ni idea de hacia dónde vamos. Deberíamos de preguntar más. Tú no decides qué quieres que sea periodismo, lo deciden las necesidades de la gente. Si queremos seguir teniendo viabilidad, habrá que trabajar sobre cosas que la ciudadanía necesite. El periodismo ciudadano causa una ofensa en nuestra profesión. Hay que saber afrontar esos debates, abrir los ojos y no esperar que las cosas vayan a mantenerse porque no va a pasar.