Pablo Tosco: “Las víctimas no son agentes pasivos, sino agentes activos que exigen sus derechos”

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“Como documentalistas y como periodistas, tratamos de buscar historias humanas que mejor muestran el drama que han vivido”, comentó Pablo Tosco en referencia al documental ‘Huellas que no callan’ que realizó junto a Ander Izagirre y contó con la producción de Oxfam Intermón. La pérdida de un ser querido, las violaciones y los maltratos y los “falsos positivos” forman parte de las historias de cuatro mujeres colombianas retratadas que, lejos de hundirse en su dolor, han renacido y han alzado su voz por sus derechos.

‘Huellas que no callan’ se estrenó en exclusiva en el Congreso de Periodismo Digital de Huesca. La exhibición fue todo un éxito en la sala del Centro Cultural Ibercaja, incluso las oscenses mostraron interés en averiguar más sobre los problemas que sufren en Colombia. Al respecto Pablo Tosco se mostró satisfecho con la acogida y sobre todo teniendo en cuenta que se trata de casos desconocidos en España y en algunas partes de Latinoamérica.“Vale la pena ser testigos de lo que ha sucedido para que no se repita, y para ver lo que están haciendo estas mujeres”, añadió el realizador.

Son cuatro realidades de las innumerables realidades que hay en Colombia”, aseguró en referencia a todas las historias que habían escuchado a lo largo de la producción audiovisual. Esto se debe a que Oxfam Intermón ha trabajado con muchas mujeres y con sus situaciones a través de la campaña ‘Avanzadoras’. Los realizadores tuvieron que elegir una muestra de unos colectivos bastante generales: las mujeres afrocolombianas, las indígenas y las que viven en un entorno urbano. “Nos hemos entrevistado con un montón de personas, la mayoría eran mujeres que pertenecían a las agrupaciones que Oxfam Intermón viene apoyando desde hace mucho tiempo”, apuntó.

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Momento del documental ‘Huellas que no callan’./Oxfam Intermón

Aunque hay ciertas realidades comunes en Colombia, como el desplazamiento y el maltrato, cada persona, cada familia, cada mujer ha vivido el conflicto y le ha afectado de una manera particular. Por ello, se decidió escoger a aquellas mujeres que habían podido poner en palabras y nombrar lo que les había sucedido. En concreto, a través del documental el espectador conoce a Luz Marina Bernal, Ana Secue, María Lucely Durango y Olga Neicy Gómeze. Estas mujeres han salido de un trauma, viviendo en un entorno donde están silenciadas y han seguido adelante con sus historias y sus reivindicaciones.

El silencio, las voces quebradas, la fortaleza tras el aliento y un presente cargado de un doloroso pasado forman parte del contenido que se ilustra con los rostros de las protagonistas y el ambiente que les rodea. “El documental no pretende explicar la complejidad del conflicto colombiano sino que lo que, humildemente, quería era poder entender cómo las mujeres han puesto en palabras lo que les ha sucedido”, describió Tosco sobre la edición del documental. De esta forma se optó por no rellenar los silencios de las propias protagonistas ni acoplar imágenes del pasado para ilustrar sus problemas, se dejó que ellas mismas recobraran la fuerza necesaria para retomar sus discursos. “En su rostro vas a entender el discurso. El espectador conecta y empatiza con esos momentos en los que se les quiebra la voz o les saltan las lágrimas”.

“Las víctimas no son agentes pasivos, sino que son agentes activos, que exigen sus derechos y que han sido capaces de alzar la voz y exigir que se respeten sus derechos”, puntualizó Tosco. Así los realizadores recordaban las conversaciones, buscaban y elegían las palabras que mejor representaban los sentimientos y las emociones de las colombianas. El objetivo era que las cuatro mujeres consiguieran enseñar cómo habían superado el trauma y acabar convirtiéndose en activistas por sus derechos. “Eran amas de casa o ciudadanas indígenas a las que de repente el conflicto las atravesó”, explicó.

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Pablo Tosco participó en las actividades previas al Congreso de Periodismo Digital./LCELMA

A la hora de informar de las historias más humanas, los periodistas pueden verse implicados e incluso tocados por las víctimas. En el caso de Pablo Tosco, confirmó que de alguna forma las vivencias de las colombianas le atravesaron. En primer lugar, por la crueldad de la que era capaz el ser humano contra otro ser humano. En segundo lugar, por la sanación que habían llevado a cabo las mujeres con el fin de seguir adelante y luchar. Respecto al término de “sanación”, Tosco matizó que no solo se refería al sentido físico sino a uno más amplio, que implica la capacidad de las personas afectadas por conflictos de mantenerse vivas. “Eso me conmueve y me hace sentir satisfecho, dando pantalla y ayudando a estas mujeres a que sean capaces de atomizar sus mensajes”.

Más información sobre el proyecto ‘Avanzadoras‘ y ‘Huellas que no callan’ en Oxfam Intermón.