Testigos de la primavera árabe

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Dolor, tragedia y los desgarros de la guerra han sido retratados por seis fotoperiodistas que prestan sus instantáneas desde esta semana hasta el 20 de julio en el Centro de Historias de Zaragoza (plaza San Agustín). Sus nombres son más que conocidos: Diego Ibarra (Zaragoza), Maysun (España), Guillem Valle (Barcelona), Alfonso Moral (Valladolid), Manu Brabo y Ricardo García Vilanova. Los dos últimos fotoperiodistas han sufrido en sus carnes el secuestro mientras estaban trabajando en zonas de conflicto, ambos han dejado un pedazo de la rebelión siria en las paredes del Centro. En conjunto, los seis profesionales de la imagen convierten al visitante en testigo de la “primavera árabe” de la que tanto se esperaba en muchos países, como Egipto, y la que nada trajo en el caso de Bahrein.

De enero de 2011 a 2012 se han producido episodios bélicos, rebeliones y manifestaciones en diversos países árabes. Los fotoperiodistas de la exposición fueron los ojos de aquellas amargas vivencias que durante estos meses traen a Zaragoza. “La violencia, la represión y las muertes continúan en la mayoría de los países árabes que se rebelaron por el cambio”, apunta Ethel Bonet en un mural que abre la exposición fotográfica.

Diego Ibarra, fotoperiodista zaragozano, nunca ha dejado de informar en zonas de conflicto. En el caso de la exposición, ha seleccionado las fotografías relacionadas con la revolución de Bahrein, que, después de muchas muertes, no culminó el cambio y continuó bajo el yugo de la monarquía Al Jalifa. Oraciones, la juventud, los sueños, mujeres manifestándose y  el llanto por la pérdida de un hijo cuyo nombre graba Ibarra en las explicaciones, Abdul Reda. Se muestra a su padre, desplomado y desesperado, en el cementerio. En definitiva son los reflejos de la rebelión que también pueden observarse a través de distintas perspectivas y objetos.  “El monarca Al Jalifa consiguió apagar por la fuerza los focos subversivos que se encendieron el 14 de febrero de 2011”, escribe Ibarra.

Las mujeres de Egipto han sido capturadas por la cámara de Maysun, una fotógrafa española independiente que se centra en Oriente Medio. Sus fotografías son el testimonio desgarrador de las madres y hermanas que han perdido a sus hijos y hermanos, respectivamente. Pero también son los reflejos de los vítores de alegría cuando recibieron la noticia de que Mubarak, exdictador de Egipto, era condenado a cadena perpetua. “El periodismo es una forma de comprometerse con nuestro mundo”, asegura Maysun en la exposición.

Las mechas encendidas por la “primavera árabe” en Túnez y en Egipto se propagaron por Libia, provocando la caída de Muammar Gadafi. El levantamiento de los ciudadanos, los ataques lesivos de Gadafi a su pueblo y la intervención de la OTAN en el país dejaron imágenes de ciudades arrasadas, familias quebradas y jóvenes celebrando el fin del sufrimiento. El fotoperiodista Alfonso Moral ha sido el encargado de dar voz a este país, llegó en marzo de 2011, después se marchó, pero regresó en octubre de 2011 para finalizar el proyecto: “Libia, año cero”. “Los meses de conflicto habían llenado las ciudades de retratos de jóvenes muertos en combate, que se sumaban así a los miles de retratos de desaparecidos de la época de Gadafi”, comenta el fotoperiodista de su experiencia. Su muestra fotográfica sobre Libia también sirve como reflexión al apoyo internacional en la resolución armada de los conflictos y deja constancia del cambio en el país.

El capítulo dedicado a Siria se abre con Manu Brabo, para continuar con el pueblo kurdo sirio retratado por Guillem Valle, y terminar con Ricardo García Vilanova y sus instantáneas a color de un atentado en el que murieron centenares de niños. De fondo suenan los estallidos de las bombas, la multitud concentrada y las oraciones casi musicales.

“Un invierno kurdo”, por Guillem Valle, acerca el segundo año de guerra civil entre opositores a Bashar Al Assad y un régimen cada más debilitado por una guerra que se alarga en el tiempo. Valle explora una nueva frontera de la primavera árabe, su impacto y secuelas. Además, a través de las fotografías, añade información sobre la minoría kurda, “a menudo olvidada o mal entendida por los medios de comunicación occidentales”, como señala el propio Valle en la exposición.

Siria continúa retratándose en la muestra. Manu Brabo ha elegido las escenas de Alepo, el 4 de octubre. “La guerra, el dolor, la histeria, el miedo, el ansia puta…Los cascotes en el suelo, los sonidos espeluznantes que no te dejan dormir, ni entonces, ni ahora”, describe en los paneles informativos de la exposición. Los ojos sin vida de un hombre se dirigen al visitante, capturándolo en un universo bélico, silenciado por la dificultad de informar. Los milicianos, las armas y los destrozos de la metralla caracterizan las instantáneas de Brabo.

El toque de color se distingue en las fotografías de Ricardo García Vilanova. El resto de fotografías de la exposición está en blanco y negro. Sus instantáneas capturan la histeria que producían los bombardeos indiscriminados de los aviones en Siria. Los niños, las madres, los médicos y la sangre son los protagonistas de estas fotografías que enseñan con total claridad las consecuencias de un conflicto todavía latente. “Más de 7.000 niños han sido asesinados por el bombardeo indiscrimando de aviones, helicópteros, artillería, morteros y francotiradores que los mataron de forma selectiva. La violencia no es sólo el sufrimiento físico, ya que algunos pierden sus padres, hermanos o parientes”, recuerda este fotorreportero que acaba de salir de un cautiverio de más de seis meses en Siria.

Horario de la exposición: de martes a sábado de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00. Domingos y festivos de 10.00 a 14.30. Lunes cerrado

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