La difícil orografía de la rampa de los juzgados de Palma

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¿Qué vericuetos y accidentes geográficos esconde una bajada en rampa hacia unos juzgados?. Igual oculta arenas movedizas, fallas invisibles, arenisca que desprende la roca, géiseres hirvientes que pueden brotar sin previo aviso. O acaso un volcán a punto de erupción. Debe ser grave. Es una de las razones esgrimidas para autorizar la entrada de una imputada especial en coche. ¿Qué hay en esa rampa que provoca reuniones de policías, expertos en seguridad o imagen?– La rampa es un síntoma. Debe ser terrible porque en estos días la noticia del caso no ha sido los supuestos delitos o asuntos que debe aclarar la imputada sino ¿como bajará esa rampa?. La rampa es el reflejo de este tiempo de noticias en que el cascarón ocupa los titulares y el meollo- la almendra dicen algunos sabios- se enmascara en la parafernalia del envoltorio. Llegará el día D y andaremos más pendientes y contaremos más de ese trayecto que de lo declarado.

Es el tiempo de las noticias hoy, ese mismo tiempo que ha llevado a un director destituido a prometer más batalla, más transparencia y no aclara finalmente cuál es la causa real y porqué razones sigue en el mismo grupo que le releva. Si el caso es grave, su desarrollo hasta ahora es al menos chusco. ¿qué sugiere? ¿Que está dispuesto a tragarse el sapo para no quedar a la intemperie total-un periodista sin medio no es nadie-y ejercer de pepito grillo con los que se quedan? ¿Que los que siguen han pasado por las horcas caudinas?. El asunto es otro terrible síntoma de lo que ocurre, la destituciòn y su desenlace -por ahora- pero es otro caso más de rampa traidora dispuesta a quebrar la cabeza de cualquiera que intente preguntarse los qué, cómo, cuándo, dónde….

En tiempos de pavimentos deslizantes, cuando prima el espectáculo sobre la realidad de las cosas, interesa más que nunca hablar de primas de riesgo que bajan y no de bolsillos que se vacían. De mártires que se inmolan en pro de la independencia periodística y no de la realidad de los medios en los que están ya vacíos de tantos, sin renombre, protagonismo y ego subido, que con la cabeza gacha han dejado el barco hace tiempo. Si hay fotógrafos excepcionales empeñados en retratar la guerra en la cara de las víctimas reales igual nosotros deberíamos construir un panteón a los héroes y heroínas anónimos a los que nadie echa en falta pero sin cuyo trabajo no hay estrellas que brillen. Son ellos y ellas los que sustentan a los recordados, pero han sido y son los paganos de eres, desprecios, reducciones de salario sin que el medio se resienta. ¿O sí?. Hacer varias cosas a la vez, grabar, escribir, fotografiar, hablar sin sosiego se deja notar. Las rampas en este caso son penosas ascensiones que cuestan mucho esfuerzo y no dan brillo y al final se nota el sudor de la camisa que desluce el momento final.

Por cierto. Volviendo a la rampa del principio. ¿no es este un país seguro y calmado?. A qué tanto barullo y temor de alboroto. Ahora sí, reivindiquemos igual trato para todos y que proporcionen a todo el mundo la posibilidad de actuar de la misma manera cuando tengan que bajar por una rampa o subir unas peligrosas escaleras para ir al juzgado…

Concha Monserrat

Periodista