Josefina Lanuza: “El periódico se salvará haciendo un periodismo de calidad y con opinión”

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Leticia Celma

Josefina Lanuza (1937,Huesca) o ‘Josefinita’, como la apodaban en la provincia que le vio crecer, fue la voz que cautivó a miles de oscenses durante 45 años a través de Radio Huesca. Representó “teatricos” e informó de tantos asuntos que se convirtió en una periodista polifacética de finales de los 50. El periodismo era una profesión de hombres, y ella luchó contra esas adversidades para hacerse un hueco en el oficio. Su permanente sonrisa, su acento y sus aclaraciones contextuales siguen evocando aquellos años de bonanza y fluctuación histórica que sufrió la radio y el periodismo, en general.

¿Cómo empezó Josefina Lanuza en la radio?

Entré en el año 1956 con 19 años y me jubilé a los 64, tras haber estado 45 años. Después de haber estudiado Magisterio, mis compañeros y yo queríamos hacer un viaje al sur de Francia. Pero necesitábamos dinero porque eran tiempos muy duros. Así que fuimos a Radio Huesca para representar una escenica y los oscenses pagaran por ir a vernos al Teatro Olimpia. Al entonces director de Radio Huesca le gustó mi voz y la de un compañero. Cuando regresamos del viaje de estudios nos quedamos en la emisora.

 

¿Qué supuso este medio en su vida?

¡Menuda diversión era la radio!. Era un medio majísimo.- (SONRÍE)- Me gustaba leer los teatricos. La radio me encantó más que ir a un pueblo de maestra. Cuando pasó un tiempo, a una compañera y a mí se nos metió en la cabeza que ese oficio era para personas jóvenes, no para mayores. Así que hice unas oposiciones de Magisterio, que era lo mío, y me fui a un pueblo dos años con una excedencia. Luego volví a la radio, para siempre. Lo mío era la radio.

 

Para celebrar el 80º aniversario de Radio Huesca, fue invitada al programa especial de la SER con emisión nacional. ¿Qué sintió al colocarse de nuevo delante de un micrófono?

Repasaba que he estado trabajando 45 años en la radio y me decía: “¿Soy esa?”. Ya no me reconozco. Me cuesta pensarlo porque ahora el día a día lo tengo de otra manera, muy tranquilo.

 

En 80 años, ¿cómo han evolucionado las emisiones oscenses?

La radio era muy distinta a la de ahora. Recuerdo que en mis primeros años, cuando se informaba sobre un acontecimiento, cada autoridad iba precedida de su título ‘Excelentísimo’ o ‘Ilustrísimo’. Por ejemplo, para cubrir la fiesta de la Guardia Civil en el día del Pilar, me tenía que enterar de si iba un General u otro cargo. Se lo preguntaba a mis compañeros del Altoaragón (Periódico de Huesca) porque sobre todo no había que olvidar añadir los títulos a todos los presentes.

 

¿De qué forma se proyectaba la radio durante la Dictadura?

En el terreno informativo eran años muy duros porque nos lo daban todo hecho. Íbamos al Ayuntamiento donde nos entregaban la sesión del pleno ya escrita, y en la diputación ocurría igual. En el terreno cultural las emisiones eran más divertidas porque había radionovelas, realizadas en Radio Madrid. Eran auténticas preciosidades, había buenos actores que todavía se escuchan hoy en doblaje.

Fíjate si tenían éxito las dramatizaciones en la radio que el cine Olimpia, al que entonces se iba mucho porque no había televisión, se cerraba los lunes por la noche porque todo el mundo se quedaba en casa escuchando el teatro en el aire. Las mejores obras de teatro se representaron en la radio. Mucha gente se acordará de ‘Porretas’ o Paco Ruiz Detective Privado…

 

¿Y en la Transición?

Aquellos años la radio era muy divertida y muy sosa en información. Pero fue cambiando poco a poco y se empezó a hacer algún comentario. El jefe de programas emitía un espacio llamado ‘Cinco minutos para pensar’ donde hacía un comentario en el que se abría algún pensamiento contra el régimen. Por ejemplo, para Navidad una empresa puso un árbol precioso y en ese comentario radiofónico venía a decir que menos árbol de navidad y más sueldo para los obreros. Eso era subversivo entonces. Con cosas así, se fue abriendo, y se fueron quitando espacios lúdicos y dramatizados.

 

Y respecto a Radio Huesca, ¿cómo se vivieron estas fluctuaciones históricas?

Estábamos en el limbo. Solo se salvaba lo cultural, se hicieron obras de Ionesco y otras vanguardistas. Lo demás te lo daban hecho. Yo me despedía siempre diciendo “Buenas noches señores y señoras, viva Franco y viva España”. Con lo de Tejero nos asustamos porque veíamos otra vez la Dictadura. Pero yo he sido optimista. Era una fruta madura que tenía que caer, y cayó. La radio cambió, ya se podía criticar. El sentido común hizo que cambiáramos pausadamente. La Transición fue muy bonita, se hizo bien, y no pasó nada raro. Cuando llegó la democracia fue una maravilla.

 

¿Y usted se adaptó a todos los cambios en la historia?

Claro. He conocido a 12 alcaldes, cuatro obispos, a nueve presidentes de diputación, 11 gobernadores civiles, a directores provinciales de información y turismo a los que había que llevar la programación para que pasara la censura todos los días. Además he sido testigo de nuestro programa ‘Habla la Provincia’ que contaba con una extensa red de corresponsales, del especial de la Fiesta de la Poesía, de los bienales de pintura y de la muestra de teatro.

 

También habrá visto progresar a Huesca, ¿en qué es diferente?

En el número de sus habitantes, en la vida que ya no es tan provinciana, antes conocías a todo el mundo, ahora viene gente de todos sitios. Hay que luchar por Huesca, por la travesía de los Pirineos y por la gran actividad cultural.

 

En 45 años de carrera profesional, ¿a qué personalidades entrevistó?.

A Huesca venían entonces artistas de la talla de José María Rodero, Adolfo Marsillach, Amparo Soler, Francisco Rabal, Paco Martínez Soria, los hermanos Gutiérrez Caba, Charo López, Carmen Maura, Sara Montiel, Pilar Miró y muchos más.

 

Parecía sencillo lograr una gran entrevista.

No había más radio que la nuestra. Se conectaba con Radio Nacional a las 14:00 para el parte y para lo demás solo estaba Radio Huesca. Todo aquel que venía a Huesca visitaba la emisora para darse a conocer y que los oscenses fueran a sus espectáculos. Ésa era la única publicidad buena.

 

De todos los personajes citados, ¿hay alguno que le impactase?

Un obispo que estuvo en Huesca treinta y tantos años, Javier Osés. Me acuerdo de él con especial cariño porque era un hombre muy humano, entrañable, inteligente y sentó las bases de una iglesia mucho más aperturista. Javier Osés fue en Huesca como el cardenal Enrique Tarancón fue en Madrid.

Le decía: “Don Javier, voy a hacer de abogado del diablo porque tengo que preguntarle cosas muy duras”. Y me contestaba: “Vale, Josefinita, vale”. Él era alto, grande, tremendo, y yo pequeñita. Y me decía: “Haz lo que tengas que hacer”.- (RÍE)

 

Hemos hablado de ilustres, pero ¿qué noticia resalta?

El renacer de los estudios universitarios. Teníamos universidad antes que Zaragoza pero se la llevaron. También fue importante la apertura de la variante de Monrepós y de la autovía.

 

En el especial del 80º aniversario de Radio Huesca, dijo que fue una periodista polifacética.

Me ha tocado hacer de todo. En una ocasión, Alfonso de Borbón, el primo del Rey que falleció esquiando, vino a unos campeonatos de esquí en Formigal. El director me dijo que fuera a hacerle una entrevista. Subí al canfranero, el único tren que había entonces, y me dieron un folleto para saber lo que era el esquí. Y ya a hacer la entrevista. No le iba a decir “qué guapo eres” y poco más, tenía que preguntarle algo con sustancia.

 

Con su experiencia, ¿el periodista se hace o se nace?

Se hace mucho, aunque tienes que tener unos estudios, una inquietud, cultura y curiosidad. Yo cuando tenía que hacer una entrevista a alguien solo sabía quién era y poco más, pero siempre quería conocer más de él.

 

En periodismo, ¿qué problemas tuvo por ser mujer?

No me tomaban en serio, decían: “Esta está allí jugando”. Los compañeros del Altoaragón, que antes era ‘Nueva España’, se pensaban que yo estaba allí jugando. Fui la primera mujer que trabajó después de casada, porque una vez que te casabas te entregaban la dote, que se llamaba así a un dinero que te daban, y a tu casa. Yo tuve la suerte de que había salido la ley que permitía trabajar a la mujer casada y fui la primera que lo apliqué en Radio Huesca. Las demás, todas a casa, quisieran o no.

 

¿Intentaron que eligiera otra profesión?

Me decían que dónde me había metido y más para una chica. Yo tuve la suerte de que me casé con el jefe técnico de Radio Huesca, Isaac Constante. Al estar dentro de la profesión comprendió mi situación. Otros matrimonios no hubieran entendido que salieras a las once de la noche a trabajar o que te toque abrir la emisión a las seis de la mañana.

 

En la actualidad, ¿cómo ve el periodismo?

El periodismo bueno tiene que seguir. Hay que informar de las noticias y luego la opinión es muy importante. Por ahí se salvará el periódico, haciendo un periodismo de calidad y con opinión. Y radio buena ya tienes la SER.

 

¿Qué opina de que se estén despidiendo a veteranos del periodismo?

Me duele. Es una pena porque se pierde la experiencia… pero la economía arrasa con muchas cosas interesantes. Hemos vivido unos años de tanta bonanza… Veo una proliferación de emisoras y medios de comunicación excesiva. Cada uno puede sintonizar la que quiere, pero tienen que vivir de la publicidad y, para ser libre, hay que tener financiación suficiente.

 

¿El periodista se retira completamente?

Yo me he retirado completamente porque tengo a mi marido enfermo. Sí que puedes tener inquietudes y ganas de hacer cosas, eso por supuesto. Tras jubilarme viajé mucho, mientras trabajaba estaba muy atada. Pero tengo claro que hay que dejar paso a la gente joven.

 

¿Qué dirías a un joven que quiere estudiar Periodismo?

Que tenga ilusión, que le guste lo que hace, que sepa que va a tener que luchar mucho que ahora no es llegar y encontrar trabajo. Yo trabajé desde los 19 años, pero ahora es difícil. Si se han metido ahí para ganarse la vida no será el sitio que más fácil lo tengan. Que les guste y que luchen. Que den opinión y se mojen porque entonces le gustará a sus oyentes.