Silvia Barraca: “La información local debería tener más protagonismo”

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Víctor J. Rodríguez

 

Es la delegada y corresponsal de TVE Teruel, lleva 13 años en la televisión pública. Afirma que el periodismo es una parte importante de su vida, lo describe como fascinante. No le gustan las fusiones de las televisiones nacionales, lamenta la pérdida de prestigio de la profesión y de ‘Informe Semanal’ y reivindica que en TVE Aragón se trabaja con rigor.

Este año ha recibido el premio de la Asociación en reconocimiento a su brillante trabajo al frente de TVE en la provincia de Teruel.

¿Cómo ves la situación actual del periodismo?

Ojalá pudiéramos hablar de buenas noticias, pero responder a esta pregunta es contar una crónica más bien negra. La crisis económica ha dejado a muchos medios de comunicación en el camino, a los supervivientes en una situación más que precaria, con una falta de medios que, sin duda, afecta al trabajo del día a día. Y con la premisa que reina desde hace años en esta profesión de que las noticias son para ayer. Eso resta tiempo e imposibilita confirmar determinadas informaciones además de que hay que trabajar más que nunca porque ahora las empresas requieren más y más noticias con menos gente que nunca. Así que no tenemos tiempo casi ni para hacer análisis.

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Silvia Barraca durante su discurso tras recibir el premio. / A PHOTO AGENCY

La crisis del periodismo, ¿se debe más a la baja inversión publicitaria o al conflicto con las nuevas tecnologías?

Yo creo que el periodismo no vive una crisis, vive muchas. Es lógico que si baja la financiación se note pero el periodismo vive también, en mi opinión una crisis de valores. Ahora prima, sobre todo en la televisión, el espectáculo. Que el periodista sea un protagonista. Llega mucha gente joven y se encuentra sin maestros, porque a la experiencia, en esta profesión se le ha jubilado demasiado pronto. Eso nos deja sin referencias.  Respecto a las últimas tecnologías, no deberíamos mirarlas como el enemigo a batir sino como uno de nuestros aliados. No creo que sea incompatible.

 

¿Internet ha causado más daños que beneficios al periodismo?

Yo creo que hay más cosas buenas que malas en la red. Todo depende de cómo se use. Internet ha obligado al periodista a investigar más, a confirmar más pero también nos enteramos mucho antes de las noticias que hay que contar, de lo que se está produciendo en ese momento donde sea que esté lo que haya que contar.

 

 

¿Cómo han afectado los recortes en la cadena de los últimos años?

Lo primero, en nuestras condiciones laborales. Han prejubilado a muchos y a muy grandes y nadie ha ocupado su lugar. Somos muchos menos los que trabajamos ahora y para hacer un buen trabajo periodístico tan importantes son los medios técnicos como los humanos. Somos menos, trabajamos más, también por menos dinero porque a nosotros también nos han bajado el sueldo. En TVE ya no nos podemos permitir retransmisiones deportivas de alto nivel, como el mundial de motos, por ejemplo, y  eso también se refleja en la audiencia. Los programas, en general, no tienen tantos recursos como antes. Es imposible mantener el nivel cuando las cuentas aprietan.

 

¿Cómo están los ánimos de los compañeros?

Muchos siguen anclados en los buenos y grandes tiempos que ha tenido la televisión pública pero hay que mirar para adelante. Los ánimos están enrarecidos, lógico. Es como lo que sucede en cada casa, cuando se va a menos, es muy complicado. Pero los que estamos, muchos, lo hacemos comprometidos e intentamos hacer todo lo que podemos, como mejor sepamos hacerlo. No queda otra. Hay que seguir y pensar que tenemos trabajo. Hay miles que no pueden decir lo mismo. Eso sí, sin la coletilla de “y agradecidos” porque cuando a uno le restan condiciones no hay que agradecérselo a nadie.

 

¿Crees que la pérdida de publicidad de TVE ha perjudicado en exceso a los trabajadores?

Seguro. Se quitó la publicidad sin tener claro el modelo de financiación y ahora estamos donde estamos. No hay ingresos extras y eso nos ha puesto entre la espada y la pared. Hay voces, que de momento, no dejan de ser rumores, de que se plantea volver a la publicidad. No sé qué pasará.

 

¿Cómo ves el futuro del sector televisivo en Aragón?

Pues el futuro que veo es el presente de hoy. Los que han sobrevivido hasta ahora seguirán. Quiero creer que ya hemos pasado lo peor. Pero atrás se han quedado muchas productoras.  Y sigue habiendo despidos o ERE’s en los medios de comunicación aragoneses y los trabajadores aguantando un chaparrón que ya venía de otra tormenta porque, sinceramente, los sueldos que se pagan son, en algunos casos, irrisorios.

 

Recientemente ha habido un ERE en el Diario de Teruel ¿cómo se ha vivido desde TVE?

Con pena,  con tristeza y con impotencia. Son compañeros. Lamentablemente, informativamente hablando, los periodistas no somos muy dados a  contar nuestras miserias. Pero que un buque insignia como es el Diario de Teruel haya tenido que asumir un ERE dice mucho de lo serio de la situación. ¿Que sobraba gente? No lo creo. ¿Que en los medios públicos se debía hacer alguna reorganización? Seguro,  para convertirlos en más eficientes. De ahí a prescindir de los trabajadores siempre hay fórmulas para evitarlo.

 

Háblame ahora de tu trayectoria profesional, desde sus primeros días como periodista. ¿Cómo llegaste a trabajar en TVE Teruel y cómo has visto la evolución de la cadena desde entonces?

Yo recalé en Teruel en el año 2000. Estaba haciendo las prácticas de la beca que concede la Asociación de Periodistas de Aragón (entonces Asociación de la Prensa) durante un año, en la cadena SER en Huesca. Ya había cubierto vacaciones en Huesca en TVE así que ya me conocían. La corresponsal en Teruel entonces, Beatriz Barrabés, marchó a Zaragoza y me presenté para la vacante que dejaba en el sur. Me cogieron, primero como autónoma. Y así empecé una relación con TVE que dura ya 13 años. Uno lo pasé en Madrid, en Torrespaña. No me gustó cómo se trabajaba ahí y decidí volver a la tierra que me ha acogido desde el principio como si hubiese nacido aquí. He visto cómo se prejubilaban muchos de mis maestros. He visto cómo cada vez contamos con menos recursos. He visto pasar a unos cuantos jefes por los despachos. Y he visto cómo la televisión autonómica ha ganado su terreno y nos ha relegado en retransmisiones que antes llevaban nuestra firma. Lógico, por otra parte. Pero ahora tenemos otro papel, el de que la voz aragonesa se escuche en todo el país y fuera de nuestras fronteras. Y aquí, sí, creo que hemos ganado mucho terreno. También he visto como a las corresponsalías, eso sí, nos han dotado de más medios. Ahora estamos cubiertos para enviar una crónica desde donde haga falta. Antaño mandábamos las cintas por autobús. Imagínate. Contábamos las noticias un día tarde. Impensable ahora.

 

¿Quiénes son los compañeros a los que más agradecida estás? Me refiero a los que más admiras por las cosas que te han podido enseñar o momentos en los que te han apoyado.

Admiro a mucha gente en mi profesión, pero si tengo que dar nombres me quedo con cuatro. Elena, la corresponsal en TVE Huesca porque fue ella la que me dio la primera oportunidad y eso es algo que nunca se olvida. Las dos siguientes también son mujeres. Sagrario y Nuria. Mis dos primeras jefas, mis dos grandes maestras, mis dos grandes madres profesionales. Ellas me enseñaron lo que era hacer periodismo, corrigiéndome una y otra vez, aconsejándome, dándome las claves para contar siempre la verdad, contrastando todas las fuentes que fueran necesarias, apoyándome también desde el cariño, entendiendo muchas veces mis circunstancias personales. Por último no me olvido de mi compañero, Pimpi. El cámara, la mitad del equipo de Teruel. Sin su mirada, sin su profesionalidad y sin su amistad nada hoy saldría como sale en los telediarios. No somos nada el uno sin el otro. No habría equipo. Luego me he encontrado con muchísima gente en el camino de la que también he aprendido muchísimo, pero de verdad, no habría espacio suficiente aunque yo me acuerdo de todos. Siempre me he considerado querida en esta profesión y eso sí que es toda una recompensa.

Silvia Barraca y Esteban López Juderías

Silvia con su compañero, Esteban López Juderías

 

Mirando al futuro, ¿piensas que los medios televisivos deberían vivir con mayor comodidad el auge de las nuevas tecnologías al poder emitir en Internet?

Creo sinceramente que sí. Pero a mí llámame romántica o clásica o analfabeta. Me sigue costando mucho depender tanto de un ordenador. En TVE tenemos una de las webs más visitadas y es un lujo tener en el mismo lugar una hemeroteca tan valiosa como una tele las 24 horas actualizada con todo lo que ocurre. Y la televisión real, no la virtual, no se ha resentido. Es mi opinión.

 

¿Qué opinión tienes de la concentración de los grupos de comunicación de los últimos años? (fusión de LaSexta y Antena 3, Cuatro y Telecinco…)

No me gustan las fusiones porque en realidad lo que ocurre con ellas es que cada vez hay menos medios de comunicación y menos amos de la información con más poder porque ahora controlan más canales. Es la crisis la que lo ha permitido y eso no es bueno ni para el espectador, ni para la democracia. Gracias a las fusiones han podido, además, prescindir de gente. Ahora hay periodistas que igual trabajan para Tele 5 que para Cuatro. No me parece normal.

 

¿Qué piensas de una polémica surgida con ‘Informe Semanal’ sobre la acusación de falta de rigor en un reportaje sobre Bárcenas?

No lo vi. No es que quiera evadir la pregunta. Me enteré de la polémica pero debo decir que no me sorprendió demasiado.  En mi opinión hace tiempo que nuestro programa decano se ha empobrecido. Hace tiempo que me marché de Madrid. Debo decir que yo estuve en Madrid en la etapa de Fran Llorente y ahí no había más consignas que el rigor que exigiera cada noticia. No sé con qué presión, si es que existe, se trabaja ahora. Ha cambiado el director de Informe y también sus periodistas y sí puedo decir que se ha notado y que los cambios no me gustan. Sí puedo asegurar que en mi puesto y desde Teruel, que lógicamente no es Madrid, a mí nadie me dice lo que tengo que escribir ni cómo. En Aragón, al menos, no existe manipulación.

 

En los últimos años algunos telediarios han empezado a usar imágenes de Internet que se emiten con peor calidad, ¿crees que quita prestigio al trabajo de los cámaras?

Naturalmente. Pero es que ahora todo vale. Antes el “todo vale” no se permitía pero ahora todo ha cambiado. Es por la inmediatez que se exige. De todas formas soy de la opinión de que si el vídeo es informativamente hablando rico hay que sacarlo independientemente de que la imagen no esté bien. Un ejemplo, las riadas de Teruel de hace poco más de un mes. Sin los vídeos de la gente, los espectadores no se habrían hecho a la idea de la magnitud de las avenidas. Pero hay otras imágenes de las que yo prescindiría.

 

¿Qué te parece el uso de becarios en las redacciones de los medios de comunicación como mano de obra barata en los últimos años?

Siempre ha sido así. Lo que uno no puede permitir es que se le considere becario toda la vida. Es una relación simbiótica que se alimenta y beneficia la una de la otra. Para el becario es una oportunidad de oro, para los medios de comunicación una forma, sobre todo ahora, de subsanar tanta falta de personal. Pero hay que tener cuidado y vigilar bien el trabajo de los noveles porque es la etapa como profesional en que se incurre en más errores.

 

En el último Congreso de Periodismo Digital de Huesca se habló, en una de las ponencias, de la posibilidad de que el futuro del periodismo pasara por una total segmentación del producto, dejando los medios generalistas atrás. ¿Cuál es tu opinión de esa idea?

Yo creo que los medios generalistas siempre existirán. En eso confío. Tantos años oyendo decir que todo lo que conocíamos hasta entonces iba a cambiar y no ha sido para tanto. Cuando salieron las plataformas digitales con tantos canales ése era el miedo. Todos eran especializados en algo. Lo que se ha demostrado con el tiempo es que los que desaparecieron fueron esos canales. No sé, veremos a qué nos conducen tantos cambios.

 

También he oído hablar de las posibilidades de nuevos mercados basados en la información ultralocal, al igual que en países como Alemania, donde tienen un gran éxito los diarios y programas locales de zonas alejadas de la gran ciudad. ¿Qué piensas del tema?

Pienso que la información local debería tener más protagonismo. Es lo que le interesa a la gente. La política y las grandes cifras económicas, también. Pero si al espectador le cuentas lo que pasa en la puerta de su casa le interesará mucho más. Con tanta crisis y en un tiempo de enormes titulares se ha dejado atrás la información local. Es un error, en mi opinión y espero que alguien reflexione y le devuelva el protagonismo que siempre ha tenido.

 

En estos días se habla mucho de que cada periodista debe crearse una marca personal y emprender en lugar de buscar trabajo en una redacción. ¿Estás de acuerdo?

Estoy de acuerdo siempre que eso abra nuevas puertas pero sin riesgos de convertir al protagonista de la noticia en actor secundario. Creo que innovar es bueno, emprender también pero hay que seguir contratando gente en las redacciones. Porque realmente falta personal. Que no se escuden en la crisis y los nuevos tiempos. Si se quiere mantener un periodismo de calidad hay que seguir contando con periodistas.

 

¿A qué crees que se debe la pérdida de prestigio y escasa valoración de la profesión según las últimas encuestas del CIS?

La pérdida de prestigio llega cuando insistimos en el “todo vale”, cuando prima el espectáculo en lugar de la información y cuando nos dejamos por el camino la ética y el profesional sucumbe a las presiones de turno y accede a la manipulación. Sólo debería haber una verdad en el periodismo pero vemos que no es así. Parte de la culpa es de los periodistas pero otra parte es, sin duda, de la clase política y del que manda en los medios de comunicación. Ellos, con querer y a veces conseguir subyugarnos al poder han contribuido a que a los periodistas se nos crea cada vez menos. No a todos, afortunadamente. La carrera y la trayectoria de cada uno marca la diferencia y eso el espectador, oyente o lector lo sabe valorar. El independiente siempre tendrá su público aunque se arriesgue a quedarse sin trabajo.

 

Sobre el premio recibido de la Asociación, ¿qué sentiste en el momento en que te lo comunicaron?

Sentí incredulidad, orgullo y me sentí más querida que nunca por mis compañeros de profesión. Que no es fácil, porque somos un colectivo crítico con nosotros mismos. Me hizo muchísima ilusión y me ha servido para cargar pilas y seguir trabajando con más ahínco si cabe. Mucha ilusión porque me lo concedió la asociación gracias a la cual comencé mis primeros pasos en esta bendita profesión.

 

¿Qué consejo les darías a los jóvenes que están en las universidades estudiando periodismo o quieren empezarlo?

Que se armen de paciencia cuando salgan de la Universidad porque ahora el trabajo escasea y está muy mal pagado. Sólo les hablaría a los que sientan vocación de verdad. Al resto les aconsejaría que se dedicaran a otra cosa. Ésta es una profesión sin horarios, muy sacrificada y con mucha presión.  Pero es tan bonito contar las historias de otros, cambiar, con su denuncia, vidas que estarían desamparadas de no salir en las noticias…estar cuando se escribe lo que será historia…en fin…para el mí el periodismo no es un trabajo, es una parte muy importante de mi vida. Es una profesión que te llena y te vacía, todo a la vez, dependiendo de lo que estés presenciando o contando. Es, simplemente, fascinante.