Concha Monserrat: “Un periodista sin soporte no es nadie”

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Víctor J. Rodríguez

Ha sido la última premiada, hasta la fecha, por la Asociación en reconocimiento a su trayectoria profesional. Salió de la Cadena SER en abril, después de diecisiete años, sorprendiendo a la gran mayoría de compañeros de profesión. Ha trabajado en casi veinte medios de comunicación y, a pesar de la situación actual, siempre piensa que los cambios son para bien, que nada es duradero y que es tiempo de hacer apuestas arriesgadas.

“Yo me creía la reina del mambo, no pensaba que me fueran a echar, no porque fuera buena, sino por currela”. Así explica Concha Monserrat la sensación que le queda después de haber salido de Radio Zaragoza. Le ofrecieron adelantarse al ERE, con unas condiciones que iban a empeorar después del 1 de abril. Es crítica con las decisiones empresariales que han tomado los medios de comunicación en los últimos tiempos, “el criterio no conviene, las empresas ahora no tienen corazón, solo les importan los números, no hay más que ver donde está ahora Maruja Torres. Se han cargado a una generación entera, incluida la mía”. Personalmente señala que se encuentra en un estado de modo zen. “Ahora mismo no sé lo que soy y no quiero hablar de reinventarme. Ya soy muy mayor para dar un paso atrás”. A pesar del momento que atraviesa, bastante complicado, piensa que “es bueno cambiar, no pienso que cualquier tiempo pasado fue mejor”.

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Para Concha, el periodismo está viviendo unos “movimientos catastrofistas, estamos en el fin del milenio con trece años de retraso”. Para ilustrar esta situación cita la obra de Stefan Zweig ‘El mundo de ayer, memorias de un europeo’, en la que habla de la estabilidad de la sociedad  destrozada con la primera Guerra Mundial. “Hay que leer y saber que no hay nada nuevo bajo el sol. Siempre ha pasado algo cuando se ha cambiado de milenio o de siglo, ha habido crisis sociales y cambios. Aunque nadie sabía que esto iba a pasar. Yo empecé a ver que algo iba mal durante la Expo, cuando venían periodistas de Madrid a hacer reportajes en lugar de pedirlos a los corresponsales”.

La crisis, los recortes, los despidos han provocado que las cifras de paro en el periodismo estén cercanas al 30%. Sin embargo, Concha opina que “solo levantamos la voz en los cafés. La gente está enrabietada y acojonada. Normalmente la ira lleva a la acción, pero ahora mismo el cabreo no hace nada, estamos asumiendo una situación que sabemos que no es buena, pero nadie se levanta y protesta”. Cuando habla de este tema le gusta citar a José Luis Trasobares, presidente de la APA, recordando el compromiso que pidió a todos los periodistas de denunciar las injusticias que se están viviendo en esta profesión. Y recuerda que “sin periodistas no hay periodismo y sin periodismo no hay democracia, porque hacemos una función social”.

Dice que los jóvenes van a sufrir más en la crisis porque “están viviendo una situación que no conocen”, ya que asume que la gente de “mi generación ya hemos pasado por esto, aunque nos queda la sensación de que no nos tocaba vivirlo otra vez”. Dice que se ha llegado a una situación de “indecencia, se ha destruido el estado de bienestar que tanto nos había costado levantar” y reconoce que hay mucha gente que ha caído en la “desesperanza”.

 

Situación de los medios de comunicación

“Para los medios ahora es más importante llegar que confirmar”. La pérdida de rigor de los periodistas y la falta de contraste de la información es uno de los males que más daño están haciendo a la profesión. Asegura que le gusta la serie ‘The Newsroom’, que narra la vida de un periodista que quiere hacer un trabajo crítico.  Concha la sigue con pasión y con un punto de nostalgia. Uno de los momentos que más le ha llegado es una situación en la que los personajes principales reciben una información contrastada por cinco fuentes que no se arriesgan a publicar. Finalmente, era mentira. “¿Conoces a alguien que investigue tanto hoy en día?”.

“Cada sociedad tiene los medios de comunicación que se merece, igual que los políticos”. Haciendo análisis de la trayectoria que han llevado los medios en los últimos años, señala que “se metieron en una aventura pensando en la expansión, pero no en la especialización y lo hicieron todo mal. Más adelante se metieron las constructoras por medio. Soñamos con que los medios se convirtieran en empresas pero se copiaron todos los clichés. Se impusieron condiciones laborales malas, valorando la publicidad más que el propio trabajo y pidiendo que los periodistas fueran buenos en todo. Los periodistas somos océanos de sabiduría de un metro de profundidad, no podemos dominar y saber hacer de todo”.

Acerca del uso de becarios como mano de obra barata, opina que “son unos trabajadores que están en un puesto laboral a los que se está infravalorando su trabajo. Yo tardé cinco años en estabilizarme y conseguir un contrato, pero ahora entran a una redacción y saben que después no hay nada”. Aunque señala que es bueno que las empresas formen a los trabajadores. “Hace tiempo que empezaron  a funcionar los Master propios de medios de comunicación, como los de El País o Heraldo, pero ahora ¿quién puede permitirse un Master? funcionan solo como otra fuente de ingresos para los medios”.

Concha afirma que los medios han podido llegar a ser independientes del poder político pero “no del poder económico”. Afirma que, durante muchos años, “los ingresos de publicidad te garantizaban la independencia del medio”. Ahora mismo, hablar de ingresos por publicidad es “hablar del modelo antiguo, pero no tengo la fórmula para dar el nuevo paso adelante”.

A pesar de lo que está viviéndose en el mundo del periodismo, cree que todavía hay gente que piensa que la información es un modelo de negocio. “El dueño de Amazon ha comprado lo que ha comprado”. Sin embargo, piensa que “las cooperativas podría ser una vía y el modelo de suscripciones, que ya funcionaba hace tiempo, pero ahora no hay la ilusión por las suscripciones que había antes”. Ante la situación actual, opina que “es tiempo de hacer apuestas arriesgadas”, insiste en que “creo que una cooperativa podría funcionar, ¿por qué no vamos a hacerla aquí si ya se están haciendo en otras ciudades? el problema es que no hay crédito para llevarlas a cabo,  hacer una buena información es carísimo”.

Uno de los nuevos medios de comunicación que han gustado a Concha, por su estilo, ha sido la revista Mongolia. “Tuvo la idea de usar la sátira, como ya hizo La Codorniz en su día. En ‘El nombre de la rosa’ dicen que la risa es lo más peligroso para el poder, que no quiere que la gente se ria”.

 

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Concha Monserrat recibe el galardón de manos de Genoveva Crespo. / A PHOTO AGENCY

Nuevas tecnologías

Concha no piensa que hayan hecho daño al periodismo. No está en contra de ellas. De hecho, afirma que las usa para documentarse acerca de autores y libros. “Son una herramienta, ayudan a hacer el trabajo, pero no tienen que ser un sustitutivo de los medios de comunicación”. Por otra parte, reconoce su importancia a la hora de ofrecer posibilidades a plataformas que han recogido firmas en contra o a favor de una causa. “Ahora estamos en la adolescencia de todo esto, Internet es una vomitera donde la gente echa todo lo que puede”.

“Nadie quiere pagar para acceder a un blog”. Son muchos los que piensan que los periodistas pueden encontrar una salida en los medios digitales, incluso emprendiendo. Para ella, “no todo el mundo es tan bueno como para triunfar con un blog”. Además, señala que hay gente que cree tener muchos apoyos en las redes sociales “y luego solo tiene cuatro o cinco respuestas de las cosas que dice”. Critica a los que piensan  que los periodistas pueden ganarse la vida con las nuevas tecnologías, aún cobrando poco o nada al principio. Para ellos tiene la respuesta “primum vivere deinde philosophari, primero comer y después filosofar”.

 

Sus recuerdos

Ha trabajado en diecisiete sitios distintos, algunos en varias etapas, pero nunca trabajó en televisión. Ha habido varios a los que les dijo que no, pero otros que le dijeron que no a ella. “Pude trabajar en la COPE con Pepa Cabrera, pero no lo hice y no fue porque yo no quisiera. Me hubiera encantado, hubiera aprendido mucho de ella, porque es una maestra, sabe todo lo que hay que saber”. Sí que llegó a colaborar con ella, en tertulias.

De entre todos los medios por los que ha pasado, donde mejor ha estado es en la redacción de El Día. “Cuando trabajaba allí me empeñaba en llevar temas de cultura a la portada y llegué a conseguirlo, con informaciones como el concurso del Auditorio o María de Ávila”. Y es que para Concha la información cultural “es como otra cualquiera, no me gustan los pseudo expertos que hablan intentando enseñar a todos, me gustan los redactores como Juan Domínguez Lasierra, Juan Carlos Garza o Mariano García. Un buen escritor no tiene por qué ser periodista y viceversa. Tiene guardado en la memoria el último día que el diario salió al kiosko. “Escribí la última página y dije que cerrábamos porque nadie lo compraba y nadie ponía dinero”.

En la Cadena SER ha trabajado durante dos décadas. Recuerda con cariño los tiempos en los que trabajaba en ‘La ventana’, el programa de la Cadena SER. “Echo de menos trabajar en equipo. A mi me gustaba que entre varios compañeros trabajáramos la información, porque así era nuestra, de la empresa. En la SER llegó a disfrutar cubriendo campañas electorales del PP. “Me lo pasaba genial, me trataban bien, siendo que sabían que trabajaba en un medio ideológicamente contrario”.

Ahora se plantea si en momentos de su trabajo ha obrado bien o mal, como los días en los que trabajaba en la revista ‘Aragón 2000’, cuando vivió unos momentos de enfrentamiento con sus superiores. “Llegué a llevar a portada temas en los que me metía con ellos, pensaba que se lo merecían. Y me dejaban hacerlo. Estábamos poca gente y al final cerramos”, revive entre risas.

Actualmente sigue siendo corresponsal de ‘El País’, haciendo trabajos de agenda. “Voy a ruedas de prensa, tomo notas y propongo temas, hago cosas que luego utilizan otros tres días más tarde y firman con su nombre. Los corresponsales no pintan nada ya, cobran muy poco, pero ha sido siempre así”.

Sobre el premio, cuenta que no se lo esperaba ni lo creía cuando Trasobares le llamó para comunicárselo. “Me costó creerlo, pensaba que me llamaba para otra cosa, porque es un reconocimiento de los compañeros”.