María José Cabrera: “La radio ha sido la hija pródiga del periodismo”

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Víctor J. Rodríguez

María José Cabrera dejó la radio, la COPE, en septiembre de 2007 y desde entonces no ha perdido el contacto con la profesión en ningún momento. Sigue viendo a sus compañeros y pasando “a desayunar” a su emisora, en la que trabajó más de 40 años. “El que haya dejado la actividad de las cinco de la mañana no significa que mi cabeza no siga siendo periodista”.

Fue premiada por la Asociación en 1988, 1993 y 2006.

“Soy una mujer de radio que se siente comodísima en la televisión”, así se define una periodista que desarrolló gran parte de su dilatada carrera en las ondas, viviendo la los acontecimientos más importantes político-sociales de Aragón, dando el salto a la pequeña pantalla, además de colaborar en la prensa escrita,  con una columna en el Periódico de Aragón. Recibió tres premios de la Asociación: en 1988, como parte del equipo que desarrolló un programa en TVE sobre la sociedad gitana, en 1993 y 2006, éstos dos en reconocimiento a su trayectoria.

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Actualmente contempla la profesión y, como tantos, piensa que vivimos “una situación complicada que repercute en los trabajadores”. Opina que “la precariedad en el periodismo había comenzado antes de que estallara la crisis, que después ha tenido una repercusión directa al disminuir la publicidad. Hoy no hay ayudas, no hay subvenciones, no tiene por qué haberlas, pero eso ha provocado la situación de ERE’s, no renovación de contratos y aparición de contratos basura, estoy hablando de becarios”. Lamenta que haya medios que han tenido que cerrar, señalando que los que se mantienen como pueden, a pesar de las situación económica, lo hacen por “la dirección de la empresa y por el esfuerzo de los trabajadores”.

Ante las dificultades de la profesión, los trabajadores de los medios se han visto obligados a realizar grandes esfuerzos, soportando horarios complicados y situaciones adversas. Para ella es una lástima que “en este momento, si uno dice que no le parece justo algo dentro de una redacción la respuesta, me temo, es que hay cola detrás”.

María José observa, ilusionada, que sigue habiendo gente que quiere estudiar periodismo. “Me parece magnífico, pero es una de las profesiones que tienen una espada de Damocles encima. Hay empresas que se han beneficiado de la mano de obra barata, aludiendo situaciones complicadas. Es injusto, porque un contrato de formación debe ser un feedback entre la empresa y el trabajador, hay empresas que han alargado dichos contratos, fomentando una esperanza a la que luego no han respondido”.

 

Amor por la radio

Sobre la radio, el medio en el que más ha trabajado, señala que “siempre ha sido la hija pródiga, es la que ha pagado los sueldos más bajos, la que más ha tirado de becarios y la que más necesita de la publicidad”. Empezó a trabajar en la COPE siendo muy joven y le fascinó el mundo radiofónico, “descubrí que era mi sitio. Crecí personal y profesionalmente. Formar parte de una emisora que entonces era pequeña me permitió aprender de todo y cuando se convirtió en una gran cadena, ya estaba preparada para afrontar responsabilidades”.

La publicidad, que siempre ha dado de comer a las emisoras, es uno de los puntos que más ha sido dañado por la crisis. “Nos encontramos con que algunas empresas no tienen capacidad económica para invertir en publicidad, eso va mal para la empresa, mal para los periodistas y trabajadores, todo está relacionado. Confío en que si una empresa va bien tendrá el sentido moral suficiente para pagar a sus trabajadores lo que se merecen”.

Defiende a la radio, con pasión. Dice de ella que es un medio que “cuando lo conoces por dentro te fascina”, y que “desde la revolución tecnológica de los 80-90 ha sido la primera que llega y la que más lejos llega, ha tenido un papel predominante y lo sigue teniendo. Es directa, cercana, informa acompañando. La revolución de los transistores fue una revolución social”.

Esta revolución tecnológica que favorece la inmediatez ha repercutido, desfavorablemente, en el mundo laboral. Para María José, los trabajadores de la radio que más se han visto afectados por las nuevas tecnologías han sido los encargados del soporte técnico, ya que el uso de teléfonos móviles u otros objetos han facilitado el trabajo a los locutores pero perjudicado a los técnicos. “Ahora hay muchas cosas que un locutor puede hacer con el teléfono móvil, por lo que el sector técnico ha sido el más perjudicado. Ha favorecido la puesta en antena pero han desaparecido muchos puestos de trabajo que para mí eran claves”.

 

Trabajo en televisión

Además de trabajar toda su carrera en la Cadena COPE, también presentó en el Centro Territorial de TVE una serie de programas. El primero fue ‘Aragoneses’, que ofrecía entrevistas a personalidades aragonesas, vivieran o no en Aragón “para que la gente los conociera. Me pidieron que hiciera un listado de aragoneses que serían susceptibles de hacer el programa, junto con Charo Pérez. Cada día dábamos un fotoreportaje y una entrevista en profundidad. En el primer programa entrevisté al primer alcalde democrático de Zaragoza, Ramón Sainz de Varanda, sabiendo que iba a morir en poco tiempo porque estaba ya muy enfermo”. Recuerda que fue una entrevista seria, porque una entrevista “no tiene que ser amable, tiene que ser interesante”. Inauguró el programa con un personaje de gran relevancia, importante para la Comunidad y afirma que “había que empezar por ahí, teníamos que tener sus palabras”.

En el tiempo que estuvo al frente del programa conoció a “gente que no hubiera tenido oportunidad de no ser por esas entrevistas, personas del mundo de la cultura, política y sociedad. Recuerda a Labordeta, todos los presidentes de Aragón y el pianista Luis Galve, entre muchos otros. Aunque hubo una entrevista que no consiguió hacer, a Mingote. “El día que fui a su casa, a Madrid, le llamaron de la intervención de Rumasa y tuvo que cambiar la portada de ABC, así que volví con las manos vacías”.  El último programa de ‘Aragoneses’ estuvo dedicado a la figura de Ramón Acín, con una entrevista a su hija, Katia Acín, de quien dice que le pareció “una mujer extraordinaria, era Catedrática de Historia y cuando acabó hizo Bellas Artes, la carrera que siempre quiso hacer. Filmamos la casa familiar. Era el último homenaje a Ramón Acín y fue para mi la reivindicación a través de su hija, de un personaje que reflejaba la crueldad que supone una guerra civil, la sinrazón, las tragedias que se vivieron”.

A los dos años hizo ‘Conversaciones’, un programa que consistía en un debate en directo, que señala como un “reto profesional”, por el contenido y la duración. Más adelante presentó ‘Parece que fue ayer’, que para ella fue “el más complicado”. En él trataba de recuperar acontecimientos de toda índole sucedidos en Aragón, como “manifestaciones antitrasvase, golpe de estado, explicando qué pasó en Aragón durante aquellas interminables horas de incertidumbre, el atentado de ETA en la casa cuartel, el crimen de Velate etc. “Consistía en poner frente a los aragoneses su vida”.

Después de que la COPE pusiera en marcha Popular Televisión volvió a hacer un programa de entrevistas, pero sin dejar nunca su trabajo en la radio. Todo lo contrario, a veces incluso aprovechó sus días de vacaciones para ir a Madrid a entrevistar personajes para alguno de sus programas. Y aún después de dejar la emisora ha participado en Aragón Televisión, haciendo la inauguración y clausura de la Expo de Zaragoza de 2008 y, anualmente, las retransmisiones de la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar y las procesiones de Semana Santa.

Toda su experiencia en televisión no hubiera sido posible de no ser por el fotógrafo y cámara Miguel Paris, con el que trabajó por primera vez en pantalla, en un programa nacional llamado Crónica 2, que se emitió por la segunda cadena. Duró seis meses, porque el presupuesto no permitió más. La temática era la de informar de las distintas autonomías cada día de la semana, desde una región diferente, dando espacio para sus noticias. “Miguel me llamó y me convenció para que lo hiciera, porque al principio me negaba. Nosotros ya habíamos trabajado juntos en alguna ocasión. Tenía que ir a Madrid y grabar cinco o seis presentaciones, mientras que aquí se elaboraba la producción. Ante mi sorpresa, llegué allí y había chicas jóvenes en la sala, todas guapísimas. Cuando apareció el director y preguntó si alguien había trabajado en algún medio de comunicación solo levanté la mano yo. Todas eran mises de todas las comunidades. Pasé la primera, me inventé el saludo, dije buenas tardes desde Zaragoza y algo más, improvisé. Me olvidé de que había una cámara. Gustó mucho cómo lo hice y volví un par de veces más”.

 

Entrevistas inolvidables

Al rememorar sus trabajos más difíciles, tiene grabadas en la memoria varias entrevistas de radio, entre las más complicadas la que realizó a José María Aznar, siendo todavía candidato en la primera legislatura “y eso que entonces aún sonreía”. Lo recuerda como “un personaje difícil, que no tiene variación” al verlo en televisión o en persona. También fue muy complicada la que realizó a Manuel Fraga cuando ya era candidato a la Xunta de Galicia. Se quedó muy satisfecha, aún “con lo que suponía una entrevista de veinte minutos con Fraga. Te lo tenías que saber todo, no te daba tiempo a repreguntar”.

En otro tipo de entrevistas, guarda con cariño la que realizó a un sacerdote que  había estado en África viviendo. “Me sorprendió mucho porque sabía tantas cosas, tantas verdades, había trabajado en África toda su vida y esa era la iglesia real, muy lejos del Vaticano y de la institución. Me conmovió, tenía frente a mí un ser humano que era todo generosidad, fuese misionero o no, como mucha gente”.

De su experiencia en televisión recuerda, entre risas, una anécdota en ‘Converesaciones’, durante un debate con público y en directo en el que “me moría de risa”. Hablaban de cirujía estétitca, con el doctor Cimorra, como especialista y una persona que “no recuerdo si opinaba a favor o en contra”. De repente me dijo el doctor <<déjame que te haga un retoque en este momento>>, con la cámara en primer plano, mis carcajadas aún resuenan en la tele”.

 

Tertulias en la radio

De entre todos los trabajos que realizó en sus más de cuarenta años en la COPE recuerda con especial cariño una tertulia de mujeres periodistas, en la que contó con la presencia de “mis mejores amigas: Lola Campos, Lola Ester, Carmen Puyó, Concha Monserrat y Genoveva Crespo”.

Empezaron haciendo una tertulia sobre temas políticos y, con el paso de los días, se dieron cuenta de que la gente “necesitaba aire fresco y hablamos de otras cosas. Estuvimos charlando de fútbol, que no teníamos ni idea, hicimos cosas que gustaron y nos reíamos de lo que nos teníamos que reír, con temas de cine, política, chismorreos, fue una experiencia formidable y gustó mucho”. Afirma que en aquellos días se asentó una amistad “que el tiempo no ha roto. Aprendí mucho de ellas”.

 

Señala además que ha hecho mesas redondas sobre el aborto, en una cadena como la COPE, conociendo a la Conferencia Episcopal, con voces de todas las opiniones. “Nadie me ha puesto trabas para que yo desarrolle mi labor. No he tenido problemas jamás con ningún partido político”.

Acerca de sus mejores amigos, reconoce que “están en los medios”. También nombra con cariño a Pepe Quílez, Charo Pérez, Beatriz Delgado. “Si te dedicas a full time al periodismo, toda tu vida va entre ordenadores y personas y yo me quedo con las personas”.

 

Giménez Abad

Uno de los momentos más difíciles en la carrera de María José Cabrera fue la lectura del comunicado redactado por las Cortes de Aragón tras el asesinato de Manuel Giménez Abad. “Había estado con él hacía diez días, hablando sobre las elecciones del País Vasco y otras cosas, yo le daba siempre mucha guerra con el trasvase. Ese día teníamos una tertulia. Me llamaron de la cadena para decirme que venía un equipo de Madrid para hacer un programa especial y nosotros hicimos una tertulia nacional, la que hacíamos los viernes por la mañana”. Lo propuso porque contaba con un grupo de “primeras espadas del periodismo, todas con un volumen de información tremendo”. En la manifestación, bajo la atenta mirada de 500.000 personas, le tocó leer el comunicado. “Querían que fuera una periodista la que lo leyera. Me consideré representante del colectivo de periodistas de Aragón y de los aragoneses. Fue el momento emocionalmente más difícil de mi carrera”.

Señala que una de las personas que le enseñó a superar el miedo a la cámara, Antonio Barceló, en su día le dio el mejor consejo que ha recibido, “transforma la cámara en la cara de una persona a la que quieras”. Con emoción asegura que “aquel día yo solo veía la cara de Giménez Abad”.

 

Premios

María José ha sido premiada con el reconocimiento de la Asociación en tres ocasiones y, al pensar en ello, opina que “fueron muy generosos al dármelos, con el segundo a la trayectoria, en 2006, dije <<ya se han equivocado otra vez>>. El primero, de 1988, fue compartido con todo el equipo de un programa de televisión sobre el mundo gitano. La asociación hizo una mención especial”.

Piensa que es miembro de “ese grupo privilegiado de periodistas que por edad hemos sido testigos de todos los cambios políticos.  He asistido a los cambios políticos y sociales de este país y ese es un privilegio que no se lo puedo pagar al periodismo. Son unos reconocimientos al trabajo y las relaciones personales. Tendría que dividirlo en trocitos, en todos los sitios que je trabajado”.

Después de tantos años en las ondas, en la pequeña pantalla, con una columna llamada ‘A raya’, “todavía hoy me monto en un taxi y me preguntan: <<¿me dices la temperatura del día?>>.