La Comisión de Arbitraje de la FAPE está a la cabeza de la autorregulación periodística en Europa

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La Directora General de Comunicación inauguró el curso “Deontología del Periodismo. Regulación y autorregulación”, en cuya primera jornada participó Elsa González.

    De izquierda a derecha: Joaquín García Romanillos, presidente de la Fundación Fernando Pombo; Carmen

   Pérez de Armiñán, decana de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense;

  Consuelo Sánchez Vicente, directora general de Comunicación; Elsa González, presidenta de la FAPE y Ma-

  nuel Núñez Encabo, presidente de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo. Fotos: N.

  Navarrete.

 

“Nuestra Federación ha apostado siempre por la defensa de la ética en el periodismo que, en la actualidad, es un eje fundamental de la FAPE”. La presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), Elsa González, hizo ayer una encendida defensa de la deontología periodística y señaló como solución a la crisis ética por la que atraviesa el sector laautorregulación de medios y profesionales. Su intervención tuvo lugar  en la inauguración delcurso de verano de la Universidad Complutense que sobre “Deontología del periodismo. Regulación y autorregulación” comenzó ayer en San Lorenzo del Escorial, y en el que González fue la primera ponente.

Este encuentro, organizado por la FAPE y la Fundación Fernando Pombo y dirigido por el catedrático y presidente de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo,Manuel Núñez Encabo, fue oficialmente inaugurado por la directora general de Comunicación,Consuelo Sánchez Vicente, quien aseguró que la libertad de expresión no admite más marca que la de la ética del periodista. “Sin periodistas no hay democracia –dijo en referencia al lema difundido desde hace meses por la FAPE-, pero sin ética no hay periodismo”.

La presidenta de la FAPE, que ejerció de anfitriona del acto inaugural, tuvo un recordatorio para la resolución aprobada por unanimidad en Estrasburgo el 1 de julio de 1993, hace ahora 20 años,  que supuso la puesta en vigor de un Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística. De éste, surgió el Código Deontológico de la FAPE, explicó González, cuyo ponente y redactor, como en el caso del europeo, fue Manuel Núñez Encabo. “Desde aquí quiero rendirle homenaje en nombre de la Federación que presido, y mi más sincera admiración por su dedicación plena a esta causa de la ética del periodismo”.

“La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa adoptó los principios éticos del periodismo y recomendó que fueran aplicados en Europa. En España –recordó Elsa González-, la FAPE creó la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología, que recientemente experimentó un giro. Primero, porque decidimos fortalecer su independencia través de su Fundación. Después, porque hemos permitido la implicación de las empresas periodísticas y muchas de ellas se han incorporado”.

Con la mencionada Fundación los periodistas construimos futuro en tiempos especialmente complicados y damos un paso al frente en la actual crisis de valores”, concluyó.

Por su parte, el director del curso, el profesor Núñez Encabo, destacó que, en los círculos especializados, “tras el gran trabajo del último año, ponen a nuestra Comisión a la cabeza del modelo de autorregulación europea. En este tema, la FAPE no ha desfallecido en 20 años. Si lo hubiera hecho, no sólo habría desaparecido el Código Deontológico sino que hubiera desaparecido el periodismo”.

En el acto inaugural del curso también participaron la decana de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de MadridCarmen Pérez de Armiñán,  quien recordó que “desde nuestra facultad siempre hemos aprobado el proyecto de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología como órgano de autorregulación creado por la FAPE”; y el presidente de la Fundación Fernando Pombo, Joaquín García Romanillos, que señaló, en relación a la ética periodística, que, a su Fundación, “siempre le ha resultado muy grato el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información, pero también el derecho a la presunción de inocencia”.