Periodistas vigilados

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¿Qué sentido tienen estos absurdos despliegues policiales?

Sí, lo de la notoria presencia policial en la concentración convocada por la Asociación de Periodistas de Aragón el 3-M (Día Mundial de la Libertad de Prensa) no fue ninguna broma. Pese a que José Luis Trasobares, nuestro presidente, comentó irónicamente el sucedido ante el propio subdelegado del Gobierno en Zaragoza durante la entrega de los premios anuales de la APA, lo cierto es que tanto la presencia de un furgón de las fuerzas del orden, con su dotación completa, justo en el mismo lugar donde debía celebrarse la concentración, en la calle 5 de Marzo (véase la foto), como el despliegue complementario de otra sección en la plaza de Salamero resultaron inadecuados y absurdos.

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La pregunta es: ¿qué sentido tienen estas demostraciones absolutamente desproporcionadas? La posibilidad de que se produjera algún incidente en un acto convocado en una calle peatonal, enfrente de la sede de la Asociación y con una asistencia prevista que en ningún caso iba a superar las cien personas (como se hizo constar en la comunicación preceptiva a la Delegación del Gobierno)… era remotísima, por no decir nula.

Es imposible no llegar a la conclusión de que la constante y masiva presencia de policías justo allí donde se van a llevar a cabo concentraciones o manifestaciones (sean de periodistas o de cualquier colectivo) tiene un carácter intimidatorio. Es una especie de escrache inverso. Y una forma de disuadir a personas que estarían dispuestas a participar en una protesta o demostración en la calle, pero se echan para atrás cuando ven a los agentes y sus vehículos preparados para reprimir unos disturbios que luego nunca llegan a producirse.

Los periodistas jamás nos hemos salido del tiesto. Puede que incluso seamos demasiado conformados, dado la que nos está cayendo. Por ello, al año que viene bien podría la autoridad competente ahorrarse el despliegue policial, que, por cierto, no ha de salirle gratis al contribuyente.