¿Quién habló de libertad?

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Desde hace ya unos cuantos decenios, la ansiada libertad de expresión sigue siendo una conquista que cuando parece se va a alcanzar en plenitud, que se roza con las puntas de los dedos, llega el mago de turno apoyado por sus secuaces, se instala en el centro de la península, y la pone más lejos. Bien es verdad que a lo largo de estos últimos tiempos, se han registrado algunos claros entre los grandes nubarrones que nos han atormentado, especialmente a los periodistas que todavía pensamos que el ejercicio de nuestra profesión tiene algo de sacerdocio hacia la sociedad a la que nos dirigimos. Que lanzamos hipotéticos disparos hacia esa atmósfera  oscura a fin de que salga el sol de una vez, es lo que se trata de hacer de una manera no agresiva, sino en la defensa de una sociedad más libre. Ya se sabe, y de esta manera me adhiero plenamente y sin fisuras a los lemas de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España): “Sin periodistas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia”.

Ayer, 3 de mayo de 2013, se celebró el Día Mundial de la Libertad de Expresión. En las inmediaciones de la sede de la APA (Asociación de Periodistas de Aragón) de Zaragoza nos reunimos más de un centenar de profesionales en una combinación de juventud y veteranía reivindicando toda una serie de demandas en defensa del ejercicio de una actividad que no deja de ser vocacional, sea de la edad que se sea cuando se ejercita. Los más “entrenados” sonreíamos, nos repartíamos abrazos en un encuentro tan reivindicativo y a la vez tan entrañable, y nos uníamos a las más jóvenes generaciones recién llegadas al exigente mundo de la información, no debidamente reconocido. Sí, estamos obligados a resistir las presiones, no sólo de los poderes políticos y administrativos, sino de los condicionantes con ciertos aires chantajistas en los que también imperan las agobiantes condiciones económicas, tan presionantes que a veces llegan al ahogamiento.

Tenemos vocación de servicio, buscamos siempre la verdad, y ésta difundirla tal cual la entendemos honradamente, a todos los ciudadanos. Pero a veces la verdad duele a determinados intereses creados, y no sólo en el aspecto económico. Se han puesto de moda en España, las ruedas de prensa sin preguntas, y por más críticas multiplicadas que haya recibido esta actitud, la situación ha evolucionado a tan tamaña desfachatez, que se acaba de inventar la sesión informativa por vídeo, y por supuesto, sin preguntas. Alguien dirá que los periodistas nos metemos en todo lo permitido y no permitido, que somos unos “buitres”, pero ese “alguien”, después de un determinado acto o agitada jornada informativa, querrá leer, escuchar o ver lo que hemos reflejado, aunque no sea mas que para criticar. Así evitemos presiones, que participemos todos sin cinismo, en el apasionante engranaje de la honradez, la tolerancia y la comprensión.

 

Manuel Español

Periodista