El Club Abierto de Editores (CLABE) ha reclamado un sistema de medición de audiencias digitales que distinga “claramente” entre el tráfico de las webs editoriales y el consumo de contenidos en redes sociales, al considerar que mezclar ambos datos distorsiona el mercado publicitario y perjudica el valor del periodismo.
La asociación, que agrupa a 226 grupos editoriales de prensa y revistas, ha defendido que las métricas de audiencia deben ajustarse a los criterios de transparencia que establece el Reglamento Europeo de Libertad de Medios (EMFA), de obligado cumplimiento en la Unión Europea desde agosto de 2025.
Según CLABE, la medición de audiencias resulta clave para determinar la viabilidad económica de los medios, ya que condiciona tanto la inversión publicitaria pública y privada como la percepción social de los propios medios de comunicación.
La organización ha constituido un grupo de trabajo específico sobre esta materia integrado por representantes de medios como elDiario.es, Jot Down, NueveCuatroUno o Demócrata, además del director general de CLABE, Juan Zafra.
El primer documento elaborado por este grupo, titulado “La nueva medición de audiencias digitales no puede mezclar consumos editoriales y algoritmos sociales”, ha sido remitido a medios asociados, agentes del sector y representantes de la administración.
En el texto, los editores advierten de que el ecosistema mediático actual combina webs, aplicaciones, boletines, pódcast, redes sociales y plataformas de terceros, por lo que consideran necesario diferenciar la naturaleza de cada consumo.
CLABE sostiene que no puede equipararse la audiencia obtenida en activos propios de un medio —como webs o aplicaciones bajo control editorial— con las interacciones registradas en plataformas externas gobernadas por algoritmos.
A juicio de la asociación, integrar automáticamente los datos de redes sociales dentro de una audiencia agregada “introduce riesgos metodológicos y de mercado”, debido a la volatilidad de los algoritmos y a la tendencia de estas plataformas a priorizar contenidos emocionales o polarizadores.
La organización considera especialmente relevante esta cuestión en el ámbito de la publicidad institucional, ya que las administraciones públicas necesitan métricas “transparentes, homogéneas y comparables” para orientar sus inversiones con criterios de pluralidad y calidad informativa.
Por ello, CLABE propone que las audiencias en redes sociales se presenten de forma separada y diferenciadas por plataforma, sin sumarse automáticamente a los datos de consumo editorial propio.
Además, plantea consolidar la audiencia diaria como estándar de referencia del mercado y revisar los sistemas de cálculo para evitar distorsiones provocadas por picos anómalos de tráfico.
La asociación también reclama que todos los medios incluidos en los rankings de audiencia sean medidos con los mismos criterios y puedan acceder a herramientas de medición censal sin barreras económicas.
CLABE concluye que el objetivo de la medición digital debe ser “aportar claridad al mercado” y evitar que se confundan las marcas periodísticas con simples inventarios publicitarios.











