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RSF alerta de que los periodistas iraníes siguen en peligro y necesitan protección inmediata

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha alertado de la falta de seguridad con la que cuentan los periodistas iraníes por la guerra, actualmente suspendida por un alto el fuego, y ha puesto de manifiesto la situación extremadamente precaria de este país y sus profesionales.

Aunque las bombas israelíes no agraven la represión que sufren desde hace tiempo los profesionales de la información bajo el régimen iraní, los recientes ataques han dejado a los reporteros del país en una situación más frágil que nunca. Por lo tanto, RSF ha expresado su solidaridad con los periodistas iraníes y ha pedido a la comunidad internacional que los proteja.

El 16 de junio, tres días después de que Israel iniciara su ofensiva contra Irán, cohetes israelíes impactaron en la televisión estatal iraní, matando a dos empleados e interrumpiendo las emisiones. Aunque criticada desde hace tiempo por ser un órgano de propaganda del líder supremo, el ataque envió un mensaje escalofriante a los periodistas.

Una semana después, el 23 de junio, cohetes israelíes impactaron en la puerta de la prisión de Evin, famosa por albergar a periodistas y presos políticos. Mientras el ministro de Asuntos Exteriores israelí alababa el golpe asestado al símbolo de la represión del régimen, no hizo mención alguna al peligro que los ataques suponían para las voces disidentes en el interior. En lugar de liberar a los profesionales de los medios, los ataques de Israel reforzaron el discurso del régimen iraní de que los leales al régimen son víctimas y los reporteros críticos con las autoridades son enemigos.

Según ha expresado el responsable del Área de Oriente Medio de RSF, Jonathan Dagher, los periodistas iraníes se han visto obligados a trabajar “bajo la amenaza de ataques aéreos y militares israelíes, al tiempo que se enfrentan a la brutal represión de la República Islámica”.

Las detenciones arbitrarias, los cortes de Internet, las presiones y las amenazas siguen siendo las tácticas favoritas del régimen para controlar el flujo de información y censurar las noticias desfavorables sobre la guerra. Hacemos un llamamiento al régimen iraní para que ponga fin de inmediato a la represión, libere a todos los presos y permita a la prensa cubrir libremente los conflictos”, ha dicho.

A su ve, ha recordado al ejército israelí, ya acusado de haber matado a cerca de 200 periodistas en Gaza, así como a reporteros en Cisjordania y Líbano, que “atacar a periodistas y a infraestructuras mediáticas constituye un crimen de guerra”.

Para RSF, el ataque contra la prisión de Evin provocó un grave deterioro de las condiciones de vida de los periodistas recluidos en su interior. Las autoridades iraníes trasladaron a los periodistas varones a la superpoblada prisión de Fashafoyeh, algunos sin sus medicamentos esenciales, mientras que las mujeres fueron enviadas a la prisión de Garchak, donde las condiciones y la atención médica son deplorables.

Paralelamente a los ataques del ejército israelí, Irán ha intensificado su guerra contra sus propios periodistas. El 17 de junio, los servicios de inteligencia iraníes publicaron una directiva de seis puntos dirigida a los medios de comunicación, en la que les instaban a “observar y respetar las líneas rojas”.

Según estas instrucciones, que han sido difundidas por la BBC, las líneas rojas prohíben “la publicación de información que suscite inquietud pública, información basada en previsiones de ataques, así como órdenes de evacuación”.

Al día siguiente, se restringió el acceso a Internet en todo el país. Según NetBlocks, una organización con sede en Londres que supervisa la accesibilidad a Internet, se trata del bloqueo de Internet más severo registrado desde al menos 2019. Más de 90 millones de iraníes ya no tienen acceso a la información en línea en un país donde los medios independientes están sometidos a presión y son prácticamente inexistentes.

También se han multiplicado las detenciones de periodistas. El 16 de junio, Ali Pakzad, corresponsal del periódico Shargh Daily, fue detenido en Teherán mientras realizaba un reportaje y permaneció retenido durante un día por los servicios de seguridad iraníes. El 21 de junio, Majid Saeeidi, fotógrafo de la agencia Getty Images, fue detenido mientras fotografiaba zonas bombardeadas en la capital. Fue puesto en libertad tras pasar un día en la prisión de Evin. “No podemos ejercer plenamente nuestra misión periodística”, declaró a RSF un periodista iraní que desea permanecer en el anonimato.

Los periodistas iraníes que trabajan fuera de Irán también han sido objeto de intimidación. Dos emisoras en lengua persa con sede en Londres, Iran International y BBC Persian, han denunciado una escalada de amenazas contra su personal en los últimos meses, incluidas amenazas contra sus familiares que siguen en Irán, una táctica muy utilizada, pero que ha superado un umbral preocupante tras el inicio del conflicto con Israel.

Irán e Israel ocupan los puestos 176 y 112, respectivamente, de los 180 países y territorios de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 de RSF.