RSF denuncia a Lukashenko por secuestro aéreo con fines terroristas

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Reporteros Sin Fronteras (RSF) denuncia ante la Fiscalía lituana al presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko por secuestro criminal. La ONG pide que investiguen a cualquier persona relacionada con el desvío del vuelo de Ryanair que transportaba a 126 pasajeros, entre ellos, el periodista Roman Protasevich.

Tras una exposición detallada de los hechos, la carta de RSF desacredita la advertencia de “alerta de bomba” hecha por Minsk para justificar el desvío del avión, por considerarla claramente inventada. Hay muchas “razones creíbles para considerar que la afirmación de la bomba fue una falsa alarma utilizada por el Gobierno bielorruso para obligar al avión a aterrizar con el objetivo de detener al periodista”, expone la denuncia.

Lo ocurrido el 23 de mayo constituye un delito según la legislación lituana. La amenaza del uso de la fuerza armada por parte de un avión militar contra un avión civil, para hacerle cambiar de rumbo con el falso pretexto de una alerta de bomba, está recogida y castigada en el artículo 251 del Código Penal: “El secuestro de una aeronave mediante un arma de fuego, un explosivo u otro medio que ponga en peligro la vida o la salud de la tripulación o los pasajeros de la aeronave”.

“Hemos decidido presentar una denuncia contra el propio Aleksandr Lukashenko, porque fue el instigador directo de este acto de secuestro con fines terroristas, y el término no es excesivo”, ha declarado el secretario general de RSF, Christophe Deloire. “El Código Penal lituano castiga el secuestro de un avión amenazando la vida o la salud de la tripulación o de los pasajeros y define la finalidad terrorista como la intención de intimidar al público o a una parte del público. Con este acto sin precedentes, Lukashenko quiso agravar la intimidación al público, especialmente a los periodistas”, ha añadido.

Por último, la denuncia demuestra que el único objetivo de la detención era intimidar al público, especialmente a todos los periodistas críticos de Bielorrusia y del extranjero. “No cabe duda de que la detención de Protasevich, tras un secuestro sin precedentes de un vuelo internacional, pretende intimidar a todos los periodistas bielorrusos, dentro y fuera del país. Este suceso aspira a mostrarles que, estén donde estén, pueden ser detenidos por el régimen y encarcelados. Demuestra que el régimen no dudará en detener a cualquiera que le critique”, reza la demanda.

La confesión extraída a Protasevich y emitida ayer por la televisión bielorrusa, en la que se reconoce culpable del cargo de organizar “disturbios masivos”, confirma esta cínica estrategia.