Recomendaciones para evitar la desinformación sobre las vacunas de la COVID-19

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El Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), conjuntamente con el Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña, el Consell de Col·legis de Metges de Catalunya y el Col·legi de Periodistes de Catalunya, ha elaborado una serie de recomendaciones en relación con los contenidos audiovisuales sobre las vacunas de la COVID-19.

El texto reconoce que los beneficios de la vacunación para el conjunto de la sociedad están ampliamente probados y que los medios de comunicación tienen la función de informar de forma veraz en relación con la seguridad y la eficacia de las vacunas. Asimismo, pueden contribuir a luchar contra la desinformación, que, en el caso de la vacunación contra la COVID-19, constituye una amenaza a la salud pública, advierte el documento.

La iniciativa surge, entre otras consideraciones, de los datos demoscópicos recientes (barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de diciembre), que indican que solo el 40% de la población afirma que se vacunaría de forma inmediata contra la COVID-19.

Para facilitar el empoderamiento de la ciudadanía y que pueda discernir entre información y desinformación, las cuatro instituciones y entidades profesionales mencionadas han elaborado unas recomendaciones dirigidas a los profesionales de la información, a las empresas del sector, a las plataformas de intercambio de vídeos, a las redes sociales y a la población.

El documento de recomendaciones incluye también una compilación de referencias a agencias de medicamentos, sociedades científicas y organismos especializados en materia de vacunas, como recursos informativos y documentales.

Consenso científico sobre la seguridad y los beneficios de la vacunación

Las recomendaciones subrayan que existe un consenso científico, demostrable empíricamente, sobre la seguridad y los beneficios de la vacunación. Así, considera que los medios de comunicación pueden contribuir a incrementar la “confianza vacunal” de la población, incluso cuando se arbitran mecanismos de aprobación de urgencia o cuando se utilizan tecnologías como la del ácido ribonucleico mensajero (ARNm).

El documento destaca la conveniencia de recurrir a las personas expertas en la divulgación de los programas de vacunación, tanto en espacios informativos como en espacios de entretenimiento. También subraya que los medios deberían mostrar las consecuencias de la COVID-19 y las implicaciones que tiene la negativa a recibir la vacuna.

Las recomendaciones piden tener un especial cuidado con las llamadas historias humanas, para no elevar a categoría general una anécdota o un caso concreto, especialmente en los programas de entretenimiento en la radio y en la televisión.

Asimismo, ante un acontecimiento adverso tras la vacunación, advierten de que hay que extremar la cautela en la información y transmitir información objetiva y no alarmista sobre las sospechas de reacciones adversas. Hay que tener en cuenta también que las vacunas no evitarán las demás dolencias que se producen habitualmente, que no guardan relación con la COVID-19 y pueden aparecer tanto en las personas vacunadas como no vacunadas.

El peso informativo de los negacionistas

El texto destaca que, en beneficio de la salud de la población, una información equilibrada no significa poner en términos de igualdad las voces científicas y las voces del negacionismo, sino darles el peso que se deriva del aval científico que tienen.

La información sobre rumores o desinformaciones relativos a la vacunación contra la COVID-19 debe valorar muy detenidamente si el hecho de reproducirlos, incluso desde un punto de vista crítico, contribuye o no al debate libre y democrático sobre la vacunación. Y en el caso de rumores o desinformación que puedan causar un daño, sería conveniente evitar su reproducción o bien, si se considera necesario, aportar argumentos para contrarrestarlos.

También se advierte de la importancia de extremar las precauciones en la moderación de formatos en los que se abordan temas de forma espontánea y dinámica, como, por ejemplo, las tertulias, formatos donde se recomienda que personas expertas actúen como marco de referencia.

Finalmente, se hace un llamamiento a las plataformas de intercambio de vídeos y a las redes sociales para extremar el cuidado de los contenidos y la conveniencia de ofrecer enlaces a fuentes acreditadas, en aplicación de los compromisos con la UE. En cuanto a las personas usuarias de estos servicios, se pide evitar crear o difundir contenidos sin aval científico.

Consulta el informe de recomendaciones