Profesionales del periodismo debaten sobre la conveniencia de cobrar por los contenidos

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“El ‘todo gratis’ ha creado en la gente la percepción de que el periodismo y el trabajo del periodista no valen nada y cualquiera lo puede hacer”, afirmó Nemesio Rodríguez, presidente de la FAPE y vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), en su intervención como moderador de la XXII edición del Laboratorio de Periodismo de la APM, titulada “¿Pagaremos por leer noticias ‘online’?”, que tuvo lugar el 26 de junio.

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“Si no conseguimos poner en valor nuestro trabajo, va a ser muy difícil sostenerlo”, dijo Jesús Maraña, director editorial de infoLibre, según informa la web de la APM. “La ecuación que hicimos de que internet es igual a gratuidad y periodismo es igual a comunicación ha sido letal. Defendamos todos el valor del periodismo, y ya encontraremos los caminos, que son muy complicados, para financiar el periodismo”, añadió.

“Lo primero es la credibilidad, hacer buen periodismo. Yo no pagaría por un medio que no me creo. En la profesión hay un gran problema de credibilidad”, aseguró José Sanclemente, presidente de eldiario.es. “Nosotros vivimos en parte de la publicidad, pero no dejaremos de publicar nada por ello”, aclaró. “El día que lo hiciéramos estaríamos muertos –prosiguió–, porque dependemos de la complicidad de nuestros socios”. A Sanclemente no le quedan dudas de que “si se hacen medios creíbles y con la independencia suficiente, la gente se suscribirá a ellos.

 

REQUISITOS INELUDIBLES PARA COBRAR POR LA INFORMACIÓN

En opinión de Jesús Maraña, los medios sí que podrán obtener beneficios del cobro por contenidos periodísticos –no por noticias que se puedan leer en cualquier plataforma o red social–, siempre y cuando cumplan los siguientes requisitos: demuestren que son independientes, lo cual “exige una transparencia y desnudez absoluta”; ofrezcan periodismo de calidad, “no vale jugar al sensacionalismo puro y a la guerra del clic”; adquieran influencia y utilidad, “los lectores deben notar que sus informaciones tienen una consecuencia sobre la sociedad”, y configuren una comunidad de usuarios fieles, siendo “impepinable la relación de diálogo constante entre los periodistas y los usuarios”.

Y a partir de ahí, según Maraña, es necesario experimentar constantemente buscando nuevos modelos de negocio, dado que el exclusivamente basado en los ingresos publicitarios se ha mostrado insuficiente para mantener una redacción periodística. “Lo esencial es recuperar la confianza de los lectores, sin que ello signifique que haya que acercarse a los planteamientos de los usuarios más activos, los lectores también pueden ser sectarios”, matizó, pues hay que priorizar el rigor periodístico y la transparencia.

“Es muy edificante volver a poner el foco en el lector, en vez de en el anunciante”, afirmó Rosalía Lloret, directora de Relaciones Públicas e Institucionales de OPA Europe, ya que del “clickbait” [búsqueda de clics con noticias banales] se pasará a publicar contenidos distintivos.

Lloret recordó que Facebook y Google controlan el 80% de la publicidad digital en España, un 25% del total, y si se incluye a Mediaset y Atresmedia, alcanzan el 60% de la publicidad; a lo que hay que añadir el uso de bloqueadores de publicidad (un 31% de los usuarios). Además, apuntó que un 11% de los españoles ha pagado alguna cantidad a algún medio, ya fuera por membresía, suscripción o pago por contenidos, y que son los jóvenes los que más lo han hecho. Por tanto, a su juicio, “el futuro del modelo que sobrevive solo con publicidad es muy negro, pero el futuro de pagar por noticias empieza a abrirse”, como demuestra que todas las grandes cabeceras europeas hayan implementado algún tipo de modelo de pago o suscripción. “Con lo cual, poder se puede, aunque es extraordinariamente delicado; hay que invertir e invertir, probar hasta conseguirlo”, remató.

 

CADA MEDIO, UN MODELO DE NEGOCIO DIFERENTE

Para Álvaro Rigal, redactor jefe de El Confidencial, “no tiene sentido pensar que hay una solución para todos”, sino que “cada medio tendrá que ver cuál es el vínculo que tiene con sus lectores”. En cualquier caso, “no parece prudente depender de una sola fuente de ingresos”. La mejor noticia para los medios, estimó Rigal, es que los usuarios españoles se estén acostumbrando a modelos de pago como Netflix y Spotify, pero “habrá que hacer un buen producto digital como ellos”, con las mismas bondades en cuanto a funcionamiento, accesibilidad, servicios, etc. Asimismo, habló de las limitaciones de los muros de pago –los cuales “casan un poco mal con la idea de servicio público del periodismo”– en cuanto a que los contenidos no puedan circular por las redes sociales y viralizarse.

“La información hay que pagarla como se paga el pan, pero los muros de pago solo pueden funcionar en grandes cabeceras”, aseveró Mar Abad, periodista y cofundadora de Yorokobu. No obstante, “no hay que fomentar la idea de que la información es gratuita”, pues “cuando das algo gratis, devalúas su valor”. Así pues, “tenemos que reivindicar que, detrás de un artículo o de un vídeo, hay muchas horas de trabajo”.

Irene Gómez Peña, gerente de desarrollo de audiencia del Grupo Henneo, animó –convencida de que sí se pagará por las noticias, siempre que sean exclusivas– a que los medios se unan para cobrar por los contenidos. “Cuando los grandes medios cierren sus contenidos, el resto podremos hacerlo”, manifestó.

En cambio, Miguel Ormaetxea, editor de Ecointeligencia Editorial, se mostró reticente a que los muros de pago puedan ser la tabla de salvación de los medios, al no haber “arraigo cultural en España”, entre otras cuestiones. “Los editores, y sobre todo los editores pequeños, lo van a tener difícil”, más aún cuando “siguen sin aceptar que el modelo de negocio está roto, que lo que ha pasado y lo que va a pasar es mucho más disruptivo; y que ahora viene la segunda oleada, en la que tenemos que ver cómo paramos a Google y Facebook y qué migajas nos llegan del descenso de la inversión publicitaria”. “Los muros de pago tienen que ser solamente uno de los cinco o seis principales ingresos de los medios digitales, solo eso”, concluyó.

“El ‘todo gratis’ ha creado en la gente la percepción de que el periodismo y el trabajo del periodista no valen nada y cualquiera lo puede hacer”, afirmó Nemesio Rodríguez (@RdrguezNemesio), presidente de la FAPE y vicepresidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), en su intervención como moderador de la XXII edición del Laboratorio de Periodismo de la APM, titulada “¿Pagaremos por leer noticias ‘online’?”, que tuvo lugar este 26 de junio.

“Si no conseguimos poner en valor nuestro trabajo, va a ser muy difícil sostenerlo”, dijo Jesús Maraña (@jesusmarana), director editorial de InfoLibre, según informa la web de la APM. “La ecuación que hicimos de que internet es igual a gratuidad y periodismo es igual a comunicación ha sido letal. Defendamos todos el valor del periodismo, y ya encontraremos los caminos, que son muy complicados, para financiar el periodismo”, añadió.

 “Lo primero es la credibilidad, hacer buen periodismo. Yo no pagaría por un medio que no me creo. En la profesión hay un gran problema de credibilidad”, aseguró José Sanclemente(@josesanclemente), presidente de eldiario.es. “Nosotros vivimos en parte de la publicidad, pero no dejaremos de publicar nada por ello”, aclaró. “El día que lo hiciéramos estaríamos muertos –prosiguió–, porque dependemos de la complicidad de nuestros socios”. A Sanclemente no le quedan dudas de que “si se hacen medios creíbles y con la independencia suficiente, la gente se suscribirá a ellos.

REQUISITOS INELUDIBLES PARA COBRAR POR LA INFORMACIÓN

En la opinión de Jesús Maraña, los medios sí que podrán obtener beneficios del cobro por contenidos periodísticos –no por noticias que se puedan leer en cualquier plataforma o red social–, siempre y cuando cumplan los siguientes requisitos: demuestren que son independientes, lo cual “exige una transparencia y desnudez absoluta”; ofrezcan periodismo de calidad, “no vale jugar al sensacionalismo puro y a la guerra del clic”; adquieran influencia y utilidad, “los lectores deben notar que sus informaciones tienen una consecuencia sobre la sociedad”, y configuren una comunidad de usuarios fieles, siendo “impepinable la relación de diálogo constante entre los periodistas y los usuarios”.

Y a partir de ahí, según Maraña, es necesario experimentar constantemente buscando nuevos modelos de negocio, dado que el exclusivamente basado en los ingresos publicitarios se ha mostrado insuficiente para mantener una redacción periodística. “Lo esencial es recuperar la confianza de los lectores, sin que ello signifique que haya que acercarse a los planteamientos de los usuarios más activos, los lectores también pueden ser sectarios”, matizó, pues hay que priorizar el rigor periodístico y la transparencia.

“Es muy edificante volver a poner el foco en el lector, en vez de en el anunciante”, afirmó Rosalía Lloret (@rlloret), directora de Relaciones Públicas e Institucionales de OPA Europe, ya que del “clicbait” [búsqueda de clics con noticias banales] se pasará a publicar contenidos distintivos.

Lloret recordó que Facebook y Google controlan el 80% de la publicidad digital en España, un 25% del total, y si se incluye a Mediaset y Atresmedia, alcanzan el 60% de la publicidad; a lo que hay que añadir el uso de bloqueadores de publicidad (un 31% de los usuarios). Además, apuntó que un 11% de los españoles ha pagado alguna cantidad a algún medio, ya fuera por membresía, suscripción o pago por contenidos, y que son los jóvenes los que más lo han hecho. Por tanto, a su juicio, “el futuro del modelo que sobrevive solo con publicidad es muy negro, pero el futuro de pagar por noticias empieza a abrirse”, como demuestra que todas las grandes cabeceras europeas hayan implementado algún tipo de modelo de pago o suscripción. “Con lo cual, poder se puede, aunque es extraordinariamente delicado; hay que invertir e invertir, probar hasta conseguirlo”, remató.

CADA MEDIO, UN MODELO DE NEGOCIO DIFERENTE

Para Álvaro Rigal (@A_Rigal), redactor jefe de El Confidencial, “no tiene sentido pensar que hay una solución para todos”, sino que “cada medio tendrá que ver cuál es el vínculo que tiene con sus lectores”. En cualquier caso, “no parece prudente depender de una sola fuente de ingresos”. La mejor noticia para los medios, estimó Rigal, es que los usuarios españoles se estén acostumbrando a modelos de pago como Netflix y Spotify, pero “habrá que hacer un buen producto digital como ellos”, con las mismas bondades en cuanto a funcionamiento, accesibilidad, servicios, etc. Asimismo, habló de las limitaciones de los muros de pago –los cuales “casan un poco mal con la idea de servicio público del periodismo”– en cuanto a que los contenidos no puedan circular por las redes sociales y viralizarse.

“La información hay que pagarla como se paga el pan, pero los muros de pago solo pueden funcionar en grandes cabeceras”, aseveró Mar Abad (@MarAbad), periodista y cofundadora de Yorokobu. No obstante, “no hay que fomentar la idea de que la información es gratuita”, pues “cuando das algo gratis, devalúas su valor”. Así pues, “tenemos que reivindicar que, detrás de un artículo o de un vídeo, hay muchas horas de trabajo”.

Irene Gómez Peña (@IreneGomezPena), gerente de desarrollo de audiencia del Grupo Henneo, animó –convencida de que sí se pagará por las noticias, siempre que sean exclusivas– a que los medios se unan para cobrar por los contenidos. “Cuando los grandes medios cierren sus contenidos, el resto podremos hacerlo”, manifestó.

En cambio, Miguel Ormaetxea (@mormaetxea87), editor de Ecointeligencia Editorial, se mostró reticente a que los muros de pago puedan ser la tabla de salvación de los medios, al no haber “arraigo cultural en España”, entre otras cuestiones. “Los editores, y sobre todo los editores pequeños, lo van a tener difícil”, más aún cuando “siguen sin aceptar que el modelo de negocio está roto, que lo que ha pasado y lo que va a pasar es mucho más disruptivo; y que ahora viene la segunda oleada, en la que tenemos que ver cómo paramos a Google y Facebook y qué migajas nos llegan del descenso de la inversión publicitaria”. “Los muros de pago tienen que ser solamente uno de los cinco o seis principales ingresos de los medios digitales, solo eso”, concluyó.