Los periodistas denuncian que los asesinatos de México constituyen un problema internacional, tras la muerte de Javier Valdez

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El 15 de mayo fue asesinado el periodista Javier Valdez, conocido investigador sobre el narcotráfico en el estado de Sinaloa, con lo que durante 2017, según los datos de Reporteros Sin Fronteras cuatro periodistas han sido muertos por su actividad periodística, un número al que hay que sumar dos muertes en las que no está confirmada la causa en su trabajo y varias agresiones, de las que algunas se han cobrado la vida de otras personas. Estos datos hacen de México el país más mortífero del mundo para la profesión y han motivado la denuncia de organizaciones profesionales como la FAPE, RSF y los colegios profesionales de la impunidad de estos crímenes.

Javier Valdez
Javier Valdez

Javier Valdez fue asesinado a balazos en pleno día en Culiacán, capital del estado de Sinaloa; el reportero, de 50 años de edad, era bien conocido en México, por su trabajo en diarios como el nacional La Jornada; estaba especializado en asuntos del narcotráfico y en 2016 publicó un libro titulado “Narco Periodismo. La prensa en medio del crimen y la denuncia”. Solo horas después, tirotearon en Jalisco a la subdirectora comercial del semanario El Costeño, matando a su hijo Jonathan Rodríguez. A finales de marzo, en otro atentado en México DF,  fue malherido el periodista Julio Omar Gómez y muerto su guardaespaldas en el Distrito Federal, y el mismo mes, el periodista Armando Arrieta recibió un tiro en Veracruz. También en mayo, siete reporteros fueron amenazados y robados al volver de cubrir una operación policial.

En ninguno de estos casos hay un detenido, por lo que ante el último caso, buen número de cabeceras mexicanas se sumaron a una huelga simbólica y se han sucedido los llamamientos y condenas entre los colectivos profesionales.

Desde la FAPE se ha difundido un comunicado en el que se resalta la solidaridad con los profesionales mexicanos y la grandeza de su labor, a la vez que se señala que “corresponde también a organismos internacionales  intervenir de la forma más rotunda”.

Dese Reporteros Sin Fronteras se ha pedido a las autoridades locales y nacionales que identifiquen y detengan lo antes posible a los responsables de este asesinato. Emmanuel Colombié, director de la Oficina de América Latina de RSF, ha señalado:“Una vez más, esta oleada de violencia pone en evidencia el estado de emergencia en que se encuentran los periodistas mexicanos, sobre todo los que cubren temas delicados como el narcotráfico y el crimen organizado, que se han convertido en un blanco de estos grupos criminales. El gobierno mexicano debe actuar de manera proporcional a la gravedad de la situación y reforzar cuanto antes los mecanismos de protección de periodistas”.

Por su parte, los distintos colegios profesionales existentes en España han publicado el comunicado conjunto “No al silencio”, al que pueden sumarse todos que lo deseen, y en el que señalan: “condenamos rotundamente esta situación y exigimos a las autoridades mexicanas que actúen para ponerle freno. Asesinar al periodista no mata la verdad”.

México ocupa la posición 147, entre 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa publicada por Reporteros Sin Fronteras en 2017. En el informe “Veracruz: los periodistas frente al Estado de miedo”, publicado el 2 de febrero de 2017, RSF hace una serie de recomendaciones a las autoridades federales y locales para parar esta espiral de violencia.