“Para ver ‘Mujeres. Afganistán’ hay que ajustarse bien el cinturón de seguridad mental, es una exposición muy dura pero obligatoria”

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LORENA HERNÁNDEZ

Los periodistas Gervasio Sánchez y Mónica Bernabé han inaugurado este martes su exposición “Mujeres. Afganistán” en el Centro de Historias de Zaragoza. Una colección compuesta por 155 instantáneas y textos que recogen cómo es la situación de violencia a la que están sometidas las mujeres afganas en la actualidad, cuando ya han pasado 13 años desde la caída del régimen talibán. Los periodistas han estado trabajando en el proyecto durante seis años y ha sido posible gracias a la producción de Bernabé, autora de los textos, que ha estado viviendo en el país durante más de siete años, y a los ocho viajes al país de Sánchez, responsable de las fotografías. La exposición se podrá visitar hasta el próximo 15 de mayo.

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¿Cómo surge “Mujeres. Afganistán”?

Gervasio Sánchez: Fue una propuesta que me hizo el Ayuntamiento de Barcelona, en enero de 2009. Algo que es muy sorprendente, pero que ojalá ocurriera más a menudo, que te digan: “tengo dinero, vamos a hacer un proyecto; dime la temática y lo financiamos”. En aquel momento estaba participando en unas jornadas que dirigía Mónica en Barcelona y le dije: “me hacen esta propuesta ¿te parece bien que nos planteemos un proyecto en profundidad sobre las mujeres en Afganistán? ¿sobre qué está pasando con las mujeres en ese país en la actualidad? ¿ver si verdaderamente las cosas han mejorado o no?” Y empezamos a trabajar. El primer viaje fue en agosto del 2009 para buscar temas. Al principio con víctimas de la situación política durante los diferentes periodos de tiempo que hubo en Afganistán, sus conflictos bélicos, y con el paso del tiempo fuimos dándonos cuenta de que más que tocar esa parte, que era más evidente, había que profundizar las historias vinculadas a lo que pasaba dentro del hogar. Nos dimos cuenta de que lo más difícil que vivía la mujer era ser víctima de un sistema feudal, de un sistema machista donde la tradición tenía un peso tan fuerte que las leyes que se estaban haciendo no servían para nada.

¿El principal problema que tienen las mujeres afganas es la propia sociedad en la que viven?

Mónica Bernabé: Tienen una violencia estructural en la que está implicada toda la sociedad, es decir, es una violencia en la que están implicados los hombres pero también las propias mujeres. Sería necesario un cambio social y un cambio de mentalidad que no es posible que ocurra en tan solo unos pocos años porque hacen falta tres factores que no se están dando: ni educación, ni paz, ni desarrollo económico. Pero aparte, la comunidad internacional -me refiero a los países de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá o Japón- tiene una gran responsabilidad. Porque han fomentado la cultura de la impunidad. En Afganistán, en la actualidad, el Gobierno está dominado por antiguos criminales de guerra que han fomentado la corrupción, que han hecho que ninguna norma ninguna ley se tenga en cuenta y que han provocado que los derechos humanos no se respeten, y aún menos los derechos de las mujeres, que son el último mono de la sociedad. Y todo esto ha ocurrido estando la comunidad internacional presente y mirando hacia otro lado. ¿Qué ocurrirá en los próximos años cuando ya no queden extranjeros allí? Me temo que aún será peor.

¿Cómo fue el trabajo de campo? ¿Cómo convencieron a las mujeres para que posasen?

MB: Yo he estado viviendo en Afganistán durante más de 7 años y ha sido gracias a los contactos que he tenido allí. Buena parte con afganas que son amigas y que me han ayudado a abrir esas puertas para poder fotografiar a mujeres sin burka o tener acceso a lugares que hubiese sido imposible entrar y fotografiar a las muchísimas mujeres que se incluyen en la exposición y en el libro. Son 150, fotografiadas con sus historias, con su nombre y con la explicación de su drama.

La exposición muestra 155 fotos de Gervasio Sánchez con textos de Mónica Berbabé
La exposición muestra 155 fotos de Gervasio Sánchez con textos de Mónica Berbabé

Mónica, ¿cómo ha sido para ti como mujer realizar este trabajo, con toda la discriminación que  existe hacia las mujeres en Afganistán?

MB: El hecho de ser mujer también te abre muchas puertas. Porque a la mujer se la considera como un ser inferior, un ser débil al que se le tiene que cuidar y, en ese sentido, la sociedad es muy caballerosa. La mujer es la que se tiene que dejar pasar primero, la mujer es a la que se tiene que ceder el lugar… porque, claro, es más débil. Como periodista me podía presentar en un medio sin tener una entrevista concertada y, claro, a la pobrecita mujer se la tiene que dejar pasar y dejarle que haga la entrevista. En ese sentido, ser mujer me ha dado ventajas. También el hecho de ir cubierta con un velo te facilita más pasar desapercibida. Los inconvenientes como mujer evidentemente también existen. Te mueves en un contexto en el que prácticamente solo hay hombres donde normalmente eres tú la única mujer. Además no se entiende que una mujer viaje sola y siempre está presente el riesgo de abusos sexuales.

Por el contrario, Gervasio, ¿fue más difícil fotografiar a mujeres por el hecho de ser un hombre?

GS: Al final en ese momento en el que la mujer se da cuenta de que la va a fotografiar un hombre hay tan poco espacio de tiempo… hay retratos que están hechos en segundos: ya te ha entrevistado Mónica, ponte aquí que te hago una foto. No les da tiempo a plantearse que es un hombre quien le va a hacer la fotografía. Ella ha aceptado la entrevista, ella sabe para qué se va a hacer esta entrevista y que es importante denunciar todo esto. En ese sentido iba sin mucho aparataje, tenía pensado el lugar, la situaba, hacía tres o cuatro disparos y se acabó. No era ponte por aquí, date la vuelta…

Una de las cosas que decidí a la hora de hacer este trabajo era renunciar a la parte de fotógrafo de autor para basar todo el trabajo en la importancia del documento. No era tan importante conseguir juegos de luces, colocar una sabana negra o este tipo de efectos que hacen muchos fotógrafos. Sabía que no iba a tener mucho tiempo. Cuando fotografiamos a las 28 niñas en el correccional había una pared justo en frente donde daba una luz que estaba bien y te permitía trabajar, la colocabas y tirabas tres o cuatro disparos. Yo lo que quiero es que el retrato hable por sí solo. Trabajar con la idea clara del hilo narrativo, y eso lo tuvimos desde el principio claro, te facilita las cosas.

¿Qué impresiones se van a llevar los visitantes de la exposición?

GS: Esta exposición es durísima, digamos que se tienen que ajustar bien el cinturón de seguridad mental. Es una exposición que si la quieres entender bien tienes que leerte todos los textos y los pies de foto. Necesitas entre una hora y una hora y media. Es muy dura, pero es obligatoria. Lo que muestra esta exposición es lo que ocurre en Afganistán, lo que ha ocurrido bajo la bandera de las Naciones Unidas y tutelado por la comunidad internacional. Yo he estado a veces viendo la exposición en  diferentes lugares, evitando que me reconocieran, y lo que me impresionaba mucho era el silencio con el que la gente se acerca a estas historias. La gente se siente muy golpeada tanto si eres mujer como si eres hombre. Yo creo que esta es una fortaleza el periodismo documental, un género que creo que debería estar permanentemente en los medios de comunicación y que por desgracia casi nunca está.

Una vez que este trabajo está terminado ¿cuáles son sus proyectos futuros?

MB: Yo me fui de Afganistán en octubre de 2014, y he cambiado totalmente de tercio porque ya lo necesitaba y ahora estoy en Roma establecida. Continúo colaborando para El Mundo  como periodista freelance. He cambiado de un fundamentalismo islámico a un fundamentalismo católico [ríe], pero digamos que la vida es mucho más plácida en Roma.

GS: Sigo trabajando en los proyectos en los que estoy desde hace muchísimos años: Desaparecidos en España y Vidas Minadas. Tengo la intención de publicar una nueva edición de Vidas Minadas en el año 2022, que se llamara Vidas Minadas, 25 años. También estoy haciendo otros proyectos que apenas se han iniciado. La verdad es que el trabajo de Mujeres ha sido muy laborioso, si hubiese pensado que iba a estar 6 años no lo hubiese empezado. Una vez que hemos conseguido desconectar mentalmente de Afganistán, que vemos que la exposición está funcionando y entendiéndose muy bien, ya me voy a plantear más relajadamente qué voy a hacer durante los próximos años y ya tengo varias ideas.

LOS AUTORES

Gervasio Sánchez publica sus reportajes y fotografías en ‘Heraldo de Aragón’ y ‘La Vanguardia’, y colabora con la cadena SER y la BBC. Es autor de varios libros fotográficos, entre ellos ‘Kosovo’, ‘Niños de la guerra’, ‘Sierra Leona. Guerra paz’, ‘La caravana de la muerte. Las víctimas de Pinochet’, ‘Latidos del tiempo’, ‘Desaparecidos/Víctimas del olvido’, ‘Vidas minadas’ y ‘Sarajevo 1992-2008’. Ha sido merecedor de los premios Cirilo Rodríguez, Club Internacional de Prensa, Derechos Humanos de Periodismo, Liber Press, la Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal, el Ortega y Gasset, Nacional de Fotografía o el premio Julio Anguita. Es enviado especial por la paz de la UNESCO desde 1998.

Mònica Bernabé es una periodista barcelonesa que trabajó durante años en el diario ‘El Punt’, como responsable de temáticas de inmigración y género. Tras un viaje a Afganistán en 2000, fundó la Asociación para los Derechos Humanos en Afganistán (ASDHA), y viajó cada año a Afganistán, donde se instaló finalmente como freelance hasta 2014. Por su constante denuncia de la violación de los derechos humanos y de las mujeres ha ganado varios premios, entre los que destacan el premio Julio Anguita Parrado, el y el Cirilo Rodríguez para corresponsales. Publica sus artículos en el diario ‘El Mundo’ y colabora con Radio Nacional de España, Catalunya Ràdio y Canal Sur TV, entre otros.