Javier Cebollada: “El 60% de las fotos míticas del siglo XX no se podría hacer ahora en España”

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LETICIA CELMA

Tres décadas dedicándose al fotoperiodismo, entusiasmado por seguir aprendiendo, perfeccionista con sus fotografías y un ojo informativo que ha captado cogidas tan escalofriantes como la del torero José Padilla en la plaza de toros de Zaragoza. Así es Javier Cebollada, un profesional aragonés que consiguió convertir su pasión en su oficio. Todavía recuerda el día y el motivo que retrató por primera vez para la agencia EFE, una manifestación del 1 de marzo de 1986. En su trayectoria destaca la cobertura del atentado en la casa cuartel de Zaragoza en el 87. La Asociación de la Prensa de Aragón premió a la delegación de la agencia de noticias por este trabajo. Ahora sus imágenes han formado parte de la exposición de la agencia EFE, que ha recordado el centenario de la plaza de toros ‘La Misericordia’.

¿Cuándo empezó en la fotografía de prensa?

Empecé a hacer fotos a los 13 años en los boy scout. A los 18 empecé a hacer películas y reportajes para el Ayuntamiento. Me salieron más trabajos, me saqué mi licencia fiscal y empecé a trabajar de esto. Iba mucho al estudio fotográfico de José Antonio Duce y un día de los que paré había un hombre que me preguntó si haría fotografía de prensa. Le dije que hacía fotos de lo que sea. Me dio el contacto de Jesús Bosqued, cámara de televisión de EFE, que era un poco misterioso. Yo tenía mucho trabajo por aquel entonces, así que me olvidé un poco de eso. Un día me llamó y me dijo que querían que les enseñara un reportaje. Se me olvidó completamente. Tuve suerte de que hubo una manifestación, fui a hacer fotos y desde entonces no he parado. Poco a poco me fui preocupando de cómo funcionaba la fotografía de prensa. En esa manifestación tiré tres o cuatro rollos. Me fui puliendo con los años.

 

¿Cómo ha cambiado la forma de hacer fotografías?

Es lo mismo. Bueno…Antes tiraban más piedras (RÍE). Ahora tal vez las manifestaciones se parecen más porque en cualquier manifestación ves las mismas pancartas. Cuando yo empecé, comenzaron las manifestaciones de los estudiantes de los años 80, que eran todos los miércoles con pedradas y cruzadas de contenedores. Luego se fueron organizando más las manifestaciones. Aunque ahora, en según que sitios, vuelve a haber palos, que no me gusta.

 

Y respecto a la Ley de Seguridad Ciudadana, ¿cree que se va a tener que adaptar?

Aquí no sé cómo va a resultar porque somos pocos y nos vemos todos los días con los mismos policías. Como aún no ha entrado en vigor, no sé qué va a pasar. Entiendo que en Madrid y en Barcelona sí que pase porque hay un montón de personas, pero aquí ya nos conocemos todos y sabemos qué hacemos.

 

Javier Cebollada exposición EFEEn todos estos años, ¿hay alguna fotografía que destaque por ser complicada de conseguir?

Me costó hacer una de las fotos que sale en la exposición de ‘La Misericordia’, la de Ortega Cano en la enfermería de la plaza de toros. Fue consecuencia de un error. Me perdí la cornada. ¿Cómo volvía sin la foto de la cornada? Me acoplé en la puerta de la enfermería para sacarlo por lo menos en una camilla. Tuve la suerte de que salió uno de los médicos en un momento dado y nos dejó a un compañero y a mí un huequecillo y entramos. Tiramos tres o cuatro fotos hasta que nos echaron. Junto con un error técnico en ese revelado me salió una foto que tuvo más éxito que si hubiera sido la cogida.

 

Ha captado varias cogidas de toreros, ¿cómo se logra recoger ese momento?

Antes disparabas a gatillazo, no había motor en las cámaras. Y si había, era una ráfaga muy lenta, uno, dos o tres tiros por segundo. El enfoque era manual, no había autofoco. Eso ha matado a la profesión, antes si no sabías enfocar bien no valía para nada la foto. Hace años para captar una cogida, tenías que estar totalmente concentrado todo el rato, enfocando, y podías hacer tres tiros. En la cornada de Padilla, por ejemplo, justo cuando le saca el ojo le metí una ráfaga de 40 tiros, aunque no solo de la cogida. Las cámaras de ahora hacen 8 o 10 disparos por segundo. Entonces, si tienes en cuenta que esa acción dura uno o dos segundos, le has tirado 16 fotos. Ha sido casi como una película. Eso no hace que la saques seguro, porque también te puede salir desenfocado. Depende de muchas cosas. Antes pensabas más a la hora de disparar.

 

Ha retratado fútbol, espectáculos…

Desde el 86 he hecho todo. El camping de Biescas, los dos atentados de ETA, manifestaciones como las del Trasvase, una de mis primeras fotos fue el Príncipe poniendo la primera piedra de la restauración de la Aljafería…

 

El camping de Biescas, las cogidas de toreros… ha captado también esos momentos más peliagudos

Reconozco que hay fotos que ahora mismo me autocensuraría de hacerlas, como la de Ortega Cano en la enfermería. Antes llegabas a un accidente y tomabas una foto, que tratabas que fuera informativa y que sintetizara todo lo que había pasado. El 60% de las fotos míticas del siglo XX no se podrían hacer ahora en España.

 

¿Qué diferencia una buena foto de una mala?

Muchas veces dicen que con una cámara buena se hacen buenas fotos, pero no siempre es así. Una de las cosas que no puede hacer la cámara es disparar en el momento clave. No vale llegar y disparar. Tienes que esperar un poco. También hay que saber un poco de composición. El momento de disparar y el punto de vista que cojas hacen que veas que esa era la foto.

 

¿Tiene algún retrato que le haya impactado?

El de Padilla. Un año después de la cogida, le entrevistamos. Vino con el parche puesto. Hecho un pincel. Le dije que yo había sido el autor de la foto de su pillada, que salió en todas partes, y que tenía la duda de saber qué le había parecido. Me contestó que había hecho mi trabajo, que lo había hecho muy bien, y que no tenía nada que objetar.

 

¿Qué historia hay detrás de la fotografía de Ortega Cano en la enfermería?

Se gastó la batería del fotómetro de la cámara. Solo podía disparar dándole a una palanca. No pude ni medir. Tiré tres. Había mucha diferencia de luz. Sobrerrevelé. Ese error hizo que quemara tanto las partes más claras que parecía que salía esa especie de halo del foco a la sábana. Además ese rebote hizo que se rellenara de luz las caras en sombra. Hay mucho grano y mucho contraste, pero la foto se publicó en Hola y en otras publicaciones. La gente comentaba que parecía que se les estaba escapando el alma, pero que no quería.

 

¿Cómo se ha adaptado a las nuevas tecnologías?

Siempre he sido muy tecnológico. La primera transmisión de una fotografía escaneada en la agencia, de ordenador a ordenador, la hice junto con un técnico de EFE en Madrid. Compré un escáner y conseguí hacer una transmisión, antes de que empezara internet. La primera foto digital publicada en un periódico, que yo sepa, también fue mía. Fue la de romper la hora en Híjar. Siempre salía dos días después.

 

Recientemente sus fotografías han estado en la exposición de EFE sobre el aniversario de ‘La Misericordia’.

Javier Cebollada exposición EFE 2
Exposición de EFE, en Zaragoza./Comunicaciones mil

Quiero agradecer a la agencia EFE por esta exposición. De 41 fotos, 31 son mías. Ya me había olvidado de exponer. La foto de Padilla, que está en la exposición, ya daba vueltas antes de que terminara la faena. Los espectadores estaban por los tendidos pasándose la foto en el siguiente toro. Se llevó todas las portadas.

 

¿En qué situación ve el fotoperiodismo?

El fotoperiodismo ha cambiado, ahora tira más por lo audiovisual, pero la fotografía no ha muerto. Ha cambiado también el modelo de negocio, ahora hay que vender el trabajo.