Diez consejos de profesionales para escribir claro

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Artículo publicado en ‘El objeto de la comunicación

Uno de los rasgos más repetidos del buen estilo periodístico es la claridad, la cualidad de que los textos sean entendidos correcta y rápidamente por quienes lo reciben. Así, Alex Grijelmo señala: “Una frase periodística tiene que construirse de tal forma que no solo se entienda bien, sino que no se pueda entender de otra manera”; pero como ya decía el novelista Nathaniel Hawthorne, una lectura fácil es tremendamente difícil de escribir.

Una prueba de la preocupación que suscita la claridad en el periodismo está en el libro, descargable en PDF, Escribir para la red. Se trata de una publicación del Gabinete de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona en la que 41 profesionales abordan en capítulos independientes distintos temas y problemas del periodismo en la actualidad, desde las fuentes y el silencio hasta el uso adecuado del color o de Twitter. Aunque la claridad cuenta con un capítulo específico, escrito por Jordi Pérez Colomé, es un tema que aparece de forma recurrente y no solo en los apartados dedicados a cuestiones afines, como la sencillez o la precisión, sino también cuando se tratan temas como los enlaces.

Los diez consejos siguientes proceden de otros tantos capítulos del libro y juntos forman una pequeña guía práctica para conseguir el objetivo de la claridad.

Usa los nuevos términos con moderación y sentido crítico: Umberto Eco afirma que la evolución de la lengua es un signo de vitalidad. Partiendo de que “lo nuevo que avanza”, que no sea un conjunto de ridículos papanatismos, que repiten como un papagayo las últimas declinaciones de la banalidad. (Fabio Tropea).

Repite con elegancia: La memoria del lector no es infinita y habrá que repetir los nombres, los objetos, los símbolos. La calidad de un texto se suele medir muchas veces en la sutileza de sus repeticiones. (Fernando Clemot).

Más que generalidades ir a lo concreto: Lo que no es específico no es válido, tiene menos significado decir un “edificio alto” que decir mide cien metros. (David Randall, El periodista universal). (Juan Carlos Ceballos).

La sencillez es amiga de la precisión: Nada de utilizar términos rebuscados, sino aquellos de fácil comprensión para los lectores. Implica usar palabras conocidas. (Juan Carlos Ceballos).

No te enrolles: Si tienes doscientas palabras y debes rellenar espacio para cuatrocientas, pon más grande la foto. Si no hay foto, busca más información. No estires el texto. A nadie le gusta que le hagan perder el tiempo con más palabras de las necesarias. (Jordi Pérez-Colomé)

Datos, adverbios y adjetivos: Esta fórmula es permitida, pero adverbios y adjetivos no pueden ser valorativos, sino descriptivos y exactos (Elvira Lora).

Sencillo, pero no lacónico: Se piensa en economía de palabras y esto puede conducir al laconismo. Al lenguaje de robots. Recordemos que cada palabra tiene una semántica propia, y en este mundo complejo la selección exacta evitará el estilo lacónico. (Elvira Lora).

Usa pocas comas y muchos puntos seguidos. El estilo llano es la clave para una comprensión rápida y efectiva. (Javier H. Murrillo y Lina Calle)

Frases cortas y verbos fuertes y directos: La utilización de frases cortas genera mayor agilidad en la lectura y el uso de verbos fuertes y directos aporta contundencia. (Fernando Esquivel)

Si un enlace no aporta nada, suprímelo: Estos se justifican por enriquecer un texto, no por recargarlo. Sin embargo, al escribir en internet, mucha gente inserta enlaces sin ton ni son. Lo hacen simplemente porque les parece que con tanto enlace el texto queda más… “hipertextual”. Tonterías. Como recomendaba Patricia Highsmith, sé implacable y elimina todo aquello que no aporte, incluidos los enlaces. (Ramón Salaverría)

Joaquín Marco

@JqnMarco

Periodista