Pilar Catalán: “El periódico de Texarkana lo lanzan todas las mañanas al jardín, como en las películas”

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Leticia Celma

La periodista Pilar Catalán vuelve a España después de pasar seis meses en Texas, Estados Unidos. A su regreso valora la experiencia, aparte del aprendizaje del idioma. Durante este periodo ha conocido personas de distintas culturas, ha viajado por otros Estados y ha conocido la información estadounidense de primera mano en un entorno amable y, en cierta parte, parecido al paraíso cowboy que retratan las películas.

Volvió a España hace poco más de 15 días, ¿cómo valora su experiencia?

La experiencia ha sido increíble. Yo siempre digo que, más que un aprendizaje de un idioma, es una experiencia vital porque conoces a muchas personas y un estilo de vida. El carácter de la gente, la cultura, cómo viven y cómo celebran las fiestas son muy particulares de cada sitio. Siempre es muy interesante aprender cosas diferentes a las que conoces.

 

¿Por qué eligió Texas y cuáles fueron los preparativos?

Decidí dejar mi trabajo porque tenía claro que quería mejorar mi inglés, que es algo que todo el mundo quiere y que nunca te decides a hacer. Me quería ir a Canadá, porque a Inglaterra se van todos los españoles y las cosas tan poco están mucho mejor que por aquí. Luego me encontré con una amiga que tenía un contacto en Estados Unidos porque su hija fue estudiante de intercambio y tenía a sus padres americanos allí. Me puse en contacto con ellos y me dijeron que fuera, que podía estudiar y aprender inglés, y el nivel de vida está más económico que en España. Y decidí irme allí.

 

¿A qué se ha dedicado durante estos seis meses?

Mi objetivo principal era estudiar y aprender inglés. Allí no hay academias como las que conocemos en España. Como tienen tanta población latina emigrante, el Gobierno está muy concienciado en que las personas que vayan se integren en la sociedad estadounidense. Entonces facilitan muchos cursos subvencionados por el Gobierno, no tienes que pagar nada. Evidentemente no son tan intensivos como una academia privada, pero es otra forma de aprender y te relacionas con los alumnos. Luego buscaba actividades sociales, como las que puedes encontrar en cualquier ciudad española, cursos en la biblioteca u otro de tejer, por ejemplo. En este último te juntas con otras personas en un círculo y aprendes. Es la excusa para poder hablar y mejorar el idioma.

No tenía ingresos, porque no podía trabajar. Me fui con una visa de turista de seis meses. Puedes solicitar una de estudiante, pero tienes que estar inscrito en una universidad o en un “college” y el trámite es más largo. Allí siempre puedes buscar algunos truquillos para ir ganando cuatro dólares sueltos.

 

¿Cómo es el ambiente en Texas?

Las personas son muy amables. Vas a un sitio a comprar y enseguida te cazan el acento y te preguntan de dónde eres y qué haces. Ellos tienen Europa un poco idealizado, te preguntan y les gusta saber cómo vive la gente. A raíz de eso, conocí a una chica que tenía una amiga que quería aprender español y le estuve dando clases. Valoran mucho el castellano.

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La periodista Pilar Catalán ha pasado seis meses en Texas./LC

¿Destaca alguna anécdota?

He visto muchas cosas, estoy todavía asimilando todo, hace 15 días que he vuelto… Como todo era más económico, me pude permitir el lujillo de viajar un poquito. He visitado ocho Estados de los 50 que tiene Estados Unidos, principalmente los del sur. Estuve en el Estado de Luisiana, que es donde está Nueva Orleans con los pantanos y los cocodrilos. También recorrí con una amigas la ruta 66, desde Dallas hasta Los Ángeles, visitando los lugares más emblemáticos: Las Vegas, el gran cañón del Colorado… Las personas son muy amables, no tienen prejuicios, entienden que todo el mundo es bueno hasta que demuestran lo contrario. Esto a veces es complicado de encontrar en las grandes ciudades.

 

¿Cómo es el periodismo en Texas?

Hay mucho periodismo local porque el país es enorme. Si en España es necesario, imagínate en un país donde viven cien millones de habitantes. En el caso de Texas, que es dos veces España, no te encuentras un programa informativo de Texas sino por zonas geográficas. En la zona donde vivía, por el noreste, media ciudad pertenecía a Texas y otra media a Arkansas, tenía un formato de una televisión como la autonómica. Si te cambias de región, te vas a encontrar un informativo que te muestre la actualidad que interesa al público que vive allí. En ese sentido es muy similar a lo que nosotros podemos encontrar en España como periodismo local o autonómico.

 

Por otra parte están las grandes cadenas, la NBC y la CBS, que tienen sus grandes presentadores, como lo fueron en su época Iñaki Gabilondo, Carlos Herrera y Luis del Olmo. Son informativos en los que se da mucha importancia al reportero. El cámara muchas veces incluso desaparece, ni siquiera rotulan quién ha sido el responsable de la imagen. Aparte de política e información que interesa a Estados Unidos, hacen reportajes sociales. El mismo presentador que da las noticias se toma su tiempo y hace un reportaje de cómo una asociación ayuda a niños de Nueva York, por ejemplo. Ahora hay un gran conflicto porque están llegando niños inmigrantes ilegales procedentes de Guatemala, que no saben hablar y van indocumentados. Hay estadounidenses que están en contra de los inmigrantes, pero otros están muy predispuestos a ayudar a estos niños.

 

¿Los medios son tan sensacionalistas como se retratan en las películas?

Os sorprenderíais porque sobre todo el sur de Estados Unidos es una sociedad muy tradicional con todo lo que eso implica. En la televisión cortan todo tipo de muestra de cuerpo. Veía películas, que ya había visto en España, en versión original. Un día, viendo Titanic, la escena donde el protagonista dibuja a la chica, en la película original se ve el pecho en un plano, y en la versión estadounidense ese plano desaparece. Luego había otro plano del pecho dibujado a carboncillo y le pusieron un borrón. Eso sorprende. Pero, al mismo tiempo, está reconocido y es usual ver en el instituto chicas embarazadas, hay programas especiales para que puedan seguir estudiando. Es un poco contradictorio.

El periódico local es como si te imaginaras El Diario de Teruel, La Comarca o El Diario del Alto Aragón. El periódico de Texarkana lo lanzan todas las mañanas al jardín, como en las películas. Los jueves incluyen artículos sobre viajes y los miércoles, recetas de cocina. En mi libreta escribí esto porque me llamó la atención un artículo en el que se proponían cinco lugares que visitaría Hemingway. Ahí descubrí que el americano quiso llamar Pilar a su barco de madera. Tienen mucha información local, pero también hay esa vertiente cultural. A veces tenemos la idea de que ellos solo piensan en lo que pasa en Estados Unidos, pero en la prensa puedes encontrar informaciones más interesantes.

 

Dejó Teruel para vivir en Texas, ¿este cambio conllevó alguna adaptación?

La ciudad no era muy grande, tenía unos 100.000 habitantes. Allí la gente no hace vida de barrio, el concepto de las ciudades es completamente distinto. Necesitas el coche para ir a todos los sitios, no hay un centro con ambiente y donde todo el mundo trabaja como el que te podrías encontrar en España. Yo iba a un supermercado, pasaba por la caja y la cajera enseguida me preguntaba de dónde era, y así hacía amistades. Un día conocí a una pareja que me invitó al cumpleaños de su hija, fui a su casa, no los conocía de nada y pasé con ellos esa fiesta.

 

Ahora de vuelta, ¿cómo percibe España?

Se encuentra todo igual, no me he ido mucho tiempo. Creo que cuando vuelves todo sigue un poco igual y la que has cambiado eres tú misma porque has conocido cosas distintas y vienes con la mente cambiada. Siempre se tienen ganas de volver a casa. Creo que todo el mundo vive bien donde está su familia. Vengo muy ilusionada, con ganas de trabajar, porque lo necesito para sentirme viva. Puede que haya cierto optimismo, pero todo dependerá de la situación de cada persona. En mi caso vuelvo muy feliz, con la mochila cargada de aventuras, conociendo un poco más un idioma, que es importante para la profesión y que también me hace sentir bien conmigo misma. Fuera de casa se está muy bien, pero la tierra siempre tira un poquito.

 

¿Y hay trabajo?

Allí hay posibilidades de trabajo. En la zona de Miami y Florida hay muchos medios latinos que trabajan en español. Lo que tendrías que hacer es un proceso de conocimiento de qué interesa a la persona que ha emigrado de esos países latinos, conocer sus problemas y sus inquietudes. Te va a escuchar la población latina que está viviendo allí, que quiere saber cómo les afecta la realidad estadounidense, pero también saber qué está pasando en sus lugares de origen. Ahí sí que hay un filón importante. No hay que olvidar que la población latina en Estados Unidos es cada vez más importante. Lo que pasa es que en Estados Unidos se controlan los visados. Pero, como una primera toma de contacto, irte con una visa de tres meses, conocer cómo se vive y hacer contactos para volver y renovar el estatus de tu visa. Creo que se podría hacer. Yo tuve la suerte de tener una posibilidad de trabajo en España, entonces me quedo en casa.

 

¿Qué le diría a algún periodista que piensa en marcharse de España?

Si te apetece hacerlo, lo tienes que hacer. Dicen que nunca es tarde, pero cuanto antes mejor. No es lo mismo irte cuando tienes compromisos económicos o personales, que si estás tú solo. Si tienes unos ahorros, te puedes ir y tomártelo como una experiencia, porque el idioma lo vas a aprender viviendo allí. A veces te frustras porque no tienes la sensación de haber aprendido, pero todos los días se aprende algo. Los periodistas somos muy celosos de nuestro trabajo, lo queremos mucho y no nos queremos dedicar a otra cosa. Trabajar de periodista en un idioma que no es el tuyo, todos sabemos que es complicado si no lo dominas, pero se pueden hacer otras cosas que también te hacen sentir bien contigo mismo. Todo lo que puedas aprender te sirve en tu vida personal y profesional. El que tenga la posibilidad de irse que se vaya, siempre va a ser una experiencia positiva en su vida. Yo me fui porque no tenía nada, si hubiera tenido una oportunidad de trabajo no me hubiera marchado. Me han ido las cosas rodadas. A los quince días de volver conseguí un trabajo.