Los corresponsales de guerra: huyendo del estereotipo de Indiana Jones

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Periodistas con experiencia en conflictos armados aconsejaron escapar del prototipo de reportero aventurero y reivindicaron su papel de buscadores y contadores de historias, durante la decimocuarta edición del Laboratorio de Periodismo de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), celebrado el 25 de abril en su salón de actos. Asimismo, propusieron el periodismo local como escuela para el reporterismo, auguraron el predominio de los autónomos frente a los periodistas en plantilla y recomendaron huir del egocentrismo y luchar como colectivo por los derechos laborales.

Artículo de Sergio J. Valera en la APM.

“El corresponsal de guerra no es un Indiana Jones, es un contador de historias”, afirmó Ana Alonso (@alonsay), jefa de Internacional del diario “El Mundo”. Definió a los reporteros como buscadores de historias que deben “leer, leer y leer” y tener “formación de periodismo local”. Además, aclaró que el foco de las historias no puede estar en el propio periodista, por mucho que le haya costado conseguir la información: “Nuestro ego tiende a la obesidad y hay que ponerlo a dieta constantemente. Son necesarios años de formación, de seguir historias; esto no es una carrera al estrellato”. Según Alonso, el periodista en plantilla “es una especie en extinción”, por lo que “hay que empezar a pensar en cómo financiarse para seguir siendo periodista”.

laboratorioAPM

 

Momento de debate, en el Laboratorio./Pablo Vázquez-APM

Hernán Zin (@HernanZin), reportero y director de documentales, incidió en las tesis propuestas por Ana Alonso: periodismo local y fuera egos. “Mucha gente se cree que por ir a la guerra ya te tienen que publicar [los artículos]”, aseveró. “La guerra no deja de ser una noticia local. Cinco años en periodismo local, curtiéndote en idiomas, una buena agenda, y entonces sí, ya con un nombre –puntualizó–, marcharte a la guerra”. Este periodista invitó a llevar a cabo “una reflexión ética” sobre la necesidad de tener “un poco de humanidad para no estar tan por encima de los civiles, ya que “este es un oficio que parte de la empatía, la empatía con la gente que no tiene un chaleco, un seguro…”.

Zin aportó la idea de que ya no solo informan de las guerras los periodistas de los países del norte, sino también los del sur, por lo que la oferta de artículos ha aumentado y, dada la procedencia de los mismos, se ha enriquecido. A su modo de ver, al tratarse de un mercado informativo global, sí que hay más oportunidades laborales, incluso en algunas ocasiones –especialmente en medios extranjeros, como Al Jazeera– con remuneraciones elevadas.

El infoentretenimiento o las guerras como películas de acción.

La reportera Olga Rodríguez (@olgarodriguezfr) reivindicó la mejora de derechos laborales y señaló la precariedad como uno de los principales obstáculos para los corresponsales: “Si no tienes para costearte un viaje de larga estancia, difícilmente podrás hacer un buen trabajo”. Para esta periodista, no se trata de un problema económico de los medios –como demuestra el salario de algunos de sus directivos, razonó–, sino de que las prioridades son otras, “en el mejor de los casos, el infoentretenimiento, no la información”. Esto consiste, explicó, en destinar buena parte de los espacios informativos a lo entretenido, “hasta el punto de que se contamina la narrativa de algo tan duro como una guerra, y se impone relatar una guerra como si fuera una película entretenida de acción, cuando una guerra es de todo menos entretenida”.

Según Olga Rodríguez, los recortes tanto de profesionales como de corresponsalías han propiciado que la visión de los temas internacionales se reduzca prácticamente a la de las dos principales agencias de noticias: Associated Press y Reuters. “Mismos enfoques, misma redacción o mismos planos: algo muy grave que atenta contra la multiplicidad de miradas”, concluyó.

“Si todos los periodistas dejáramos de trabajar, el mundo sería infinitamente más injusto”, acertó a decir José Antonio Guardiola (@jaguardiola), director del programa de TVE “En Portada”, para quien “el trabajo de hormigas de varios reporteros sí puede hacer un mundo mejor”. Indicó que “contar las cosas con pasión es la clave de este oficio”. Además, advirtió de la falta de cobertura informativa de las posguerras: “Cubrir una guerra no es suficiente: las guerras se cuentan –cada vez peor, pero se cuentan–, el problema es la posguerra”. Por último, al igual que varios de sus colegas, discrepó de la denominación de “reportero de guerra”, “porque solo es una parte del oficio de reportero y una parte menor aún del oficio de periodista”.

Doble moral o protección de los periodistas.

El fotoperiodista “freelance” J.M. López (@jmlopez73) calificó de “doble moral” la decisión de los medios de no contratar periodistas para informar sobre determinadas guerras arguyendo que carecen de la seguridad suficiente. Y lamentó que Siria sea una guerra cubierta tan solo por “freelances”, en su opinión, ante el desinterés de los medios. “Cada vez pagan menos por las crónicas y por las fotos, no me creo que no haya dinero”, denunció.

Según Ana Alonso, lo que prima en las decisiones de enviar corresponsales a conflictos bélicos es la protección de los periodistas. La jefa de Internacional de “El Mundo” celebró la liberación de Javier Espinosa, Ricardo García Vilanova y Marc Marginedas, secuestrados durante varios meses en Siria, donde actualmente se corre “un riesgo enorme de padecer un secuestro”, y agradeció “el apoyo ejemplar” de “toda la profesión, la APM, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) y de todos los medios”.

“Las asociaciones de periodistas hemos hecho todo lo posible para lograr la liberación”, constató Nemesio Rodríguez (@RdrguezNemesio), portavoz de la APM, que ejerció como moderador del Laboratorio. Recordó que Siria se ha convertido en el país más peligroso para los reporteros y que la situación de la profesión es “bastante complicada” en general y, en particular, de los reporteros de guerra. “Los ‘freelances’ son los más desasistidos; si tienen algún problema, no tienen el resguardo de un gran medio”.

Acuerdo marco de tarifas para autónomos.

Ante las “condiciones laborables misérrimas de los reporteros”, Nemesio Rodríguez planteó la posibilidad de crear un acuerdo marco de tarifas para “freelances”. A ese respecto, Paco Audije (@PacoAudije), representante de la FAPE en la Federación Internacional de Periodistas (FIP), informó de que en Francia, como en otros países europeos, sí que hay “cierta legislación que ampara a los ‘freelances’, y tienen un contrato tipo por jornada con cotizaciones sociales” para evitar “la desregulación total, salvaje e inmisericorde” que se da en España. Audije presentó en el Laboratorio el informe anual de 2013 de la FIP sobre periodistas asesinados.

“Un acuerdo marco de mínimos me parece bien”, dijo José Antonio Guardiola, “pero sin olvidar que la calidad se debe pagar por encima de esos límites”, remató.

Más información y vídeos.

Información escrita por Sergio J. Valera.

Fotografías de Pablo Vázquez