Retos pendientes del periodismo 2.0

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Los primeros informativos de radio consistían en un locutor leyendo los titulares de los periódicos y sólo más adelante el medio fue desarrollando sus propias reglas. Un proceso que ahora se está repitiendo con el periodismo 2.0, que todavía responde a nuevas situaciones con fórmulas viejas o inapropiadas.

En mi blog El objeto de la comunicación ya he tratado de los problemas que internet está fomentando en el periodismo, a partir de las quejas más repetidas entre 70 entrevistas a profesionales del periodismo y la comunicación, reunidas en la web TreceBits. La misma lista permite reflexionar sobre otro problema: ¿cómo debe adaptarse todavía el periodismo a las características de internet y las redes sociales?

Interactividad con los lectores.

Los 70 entrevistados analizados trabajan en medios y cargos muy distintos y su trayectoria profesional es muy variada, y también son muy variados sus comentarios sobre esta cuestión; pero en el fondo late una misma idea: la información en la era 2.0 pasa por dialogar con tu público, y no se está haciendo bien.

Un aspecto concreto es el uso de Twitter y las redes sociales. Aurora Ferrer, community manager de la revista Quo, señala: “Jamás he logrado entender las cuentas habituales de los medios y revistas: emiten tuits, emiten más tuits, pero no contribuyen a la interactividad con sus lectores … Una cuenta spammer que solo emite y no se molesta en contestar a sus lectores no es Twitter ni entender la filosofía Twitter ni el lenguaje de sus lectores, es simple y sencillamente spam. Si miramos cuentas como el New York Times o Times, u otras, veremos que son un altavoz de sus noticias. No hay interactividad, y hasta que un medio no consiga mantener con sus cientos miles de seguidores una relación de empatía, no habrán entendido ni el lenguaje de Twitter, ni el de Facebook, ni el de internet”.

Quizá una de las razones, la apunte César Coca, adjunto a la dirección de El Correo y profesor de Periodismo: “Ahora el periodista está mucho más sujeto a supervisión y crítica por parte de los ciudadanos. Nos fastidia que nos corrijan o nos descalifiquen”.

El valor de la conversación.

Sin embargo, hay que preguntarse también por el verdadero valor de esta conversación, ya que un reto sin resolver es controlar su calidad.

Virgina Pérez, directora adjunta de 20minutos.es, señala: “Para mí, lo menos participativo que hay en un diario online hoy por hoy son los comentarios. La mayoría de las veces es un nido de trolls que lo que hace es echar automáticamente a la gente que sí que tiene ganas de aportar y conversar. Es algo que creo que todos los medios tenemos pendiente resolver”. Y para María Villardón, directora del programa de radio Edición Limitada, “Negativo de las redes sociales: Los insultos impunes. Y en muchas ocasiones deja al descubierto la incultura del ser humano, incluso el analfabetismo. ¡Ah! Y la publicidad, la publicidad esa agazapada”.

Un nuevo lenguaje.

Otra cuestión repetida es que internet, y en particular las redes sociales, requieren un nuevo lenguaje; aquí en su sentido de un código, lingüístico y no, que ayude a la comunicación eficaz.

Amel Fernández, CM en la revista Emprendedores y profesor universitario, señala que hay que fijarse en ejemplos como Wall Street Journal “porque saben ir al grano y dar algo más que un titular seguido de un enlace” o El País, “gracias a la utilización de hashtags al principio de cada tweet, para que el lector pueda desechar la información que no le interesa. Esa es una labor que muy pocos medios internacionales están haciendo y que considero fundamental para poder realizar esa indexación del contenido que tanto se echa de menos en Twitter”.

El SEO contra el contenido.

Con la cuestión del lenguaje se relacionan también otras críticas, que inciden en que se está atendiendo a aspectos irrelevantes para la información.

Para Miguel Ángel Uriondo, redactor de Actualidad Económica: “El problema de las noticias de internet es, a menudo, que están construidas con criterios de SEO que invitan al picoteo constante más que a la reflexión, pero por más que me digan que los textos en Internet tienen que ser cortos o que la gente no quiere leer, no dejo de pensar en que yo no soy así y que habrá más gente como yo. Pienso en lo que hace Jotdown y me encanta”.

Otros entrevistados apuntan a que se fían los contenidos a lo que da más tráfico, a que se da una relevancia desproporcionada a los trendig topic de Twitter o a que se sobrevalora el número de seguidores sobre el contenido y el número de tuits o posts sobre su calidad.

El fin de las medias distancias.

Por otra parte, César Coca apunta a una interesante idea, que el cambio en el concepto de actualidad está cambiando los formatos tradicionales. En sus palabras: “Los medios tradicionales quedan por tanto para dar el flash de la noticia y a partir de ahí el análisis, el reportaje en profundidad. Lo que ya no sirven son las distancias medias. (…) Si sales en el informativo de la radio o la TV de cinco horas más tarde con un minuto de información, o en el diario del día siguiente con 30 líneas, no tienes nadie que te escuche o te lea. Por eso, o eres capaz de analizar el asunto desde todos los puntos de vista o lo dejas. Ese pequeño aumento de información sobre el flash inicial ya no vale para nada”.

Expertos.

Y volviendo a la cuestión de los nuevos aspectos que internet obliga a considerar, Juan Gavasa, redactor Jefe de Panamerican World Canadá, hace una reflexión muy oportuna para terminar este repaso: “Sospecho de muchos de los que se dedican a divulgar supuestas claves de obligado cumplimiento para triunfar en las redes sociales. Hay mucho postureo, que se dice ahora, y bastante vendedor de humo, demasiada palabrería”.

Joaquín Marco, periodista

Artículo publicado en El objeto de la comunicación