Roberto Savio: “El periodista es insustituible”

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“Estamos frente a un proceso de transición de un periodismo culto y analítico a otro que da al ciudadano lo que tiene que pensar”, afirma a FAPE el creador de la agencia Inter Press Service (IPS)

Texto: AURELIO MARTÍN

Fotos y vídeo: PABLO MARTÍN

El economista, periodista y consultor internacional en temas de comunicación de ámbito global, Roberto Savio, considera que el trabajo del periodista “es insustituible” y subraya que es una profesión que “no se puede extinguir.  Nacido en Roma y nacionalizado argentino, uno de los fundadores del Fondo Social Internacional, sumergido ahora en una campaña para la gobernanza de una globalización sostenible, defiende los muros de pago, para el sostenimiento económico de los medios, y confía en que al papel le quede tiempo, aparte de pensar que la lectura en este soporte tiene mucho más valor que en la pantalla.

Presidente de la Fundación Arcoiris TV,  Savio ha puesto en marcha proyectos, como la agencia de noticias Inter Press Service (IPS), el sistema tecnológico piloto de la Información TIPS, la red de sistemas nacionales de información para América Latina y el Caribe ASIN, la de América Latina servicios informativos nacionales ALASEI, el Servicio Informativo de la Mujer u  Othernews. Ha estado en España, donde ha participado en una conferencia con el expresidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, Óscar Arias, organizada por el Centro de Estudios sobre la Transición.

Usted se ha centrado en el mundo en desarrollo,  no sé si se le puede considerar un periodismo militante,  pero ¿cree que se puede perder objetividad al sumergirse tanto en una parcela concreta o comparte el criterio de Ryszard Kapuscinski sobre la misión del periodismo como apoyo a los más débiles?

Más que periodismo militante hay que hacer un periodismo democrático, la función del periodista es mirar lo que acontece y transmitírselo a los demás,  es imposible mirar sin incluir en esto a la mayoría de la sociedad. El periodismo que solo mira una pequeña parte, a los que están en la nomenclatura [en el directorio], no es un periodismo democrático,  crea una estructura de división entre lo que cuenta y lo que no y termina dando una visión desequilibrada de una sociedad donde solo participa una minoría.

 

Sin embargo la sociedad no compra periódicos, ¿se debe a que el periodismo ha dado la espalda a esa mayoría?

No. Se debe a un hecho inexorable, de tres movimientos. La gente joven no lee libros, mi generación creció leyendo libros, la de hoy, los chicos de 14 años, mira solo Internet,  por lo que el futuro de los diarios se basa en esto [en la Red]. El segundo punto es que vendan online, todos los diarios americanos sobreviven si tienen suscripción online, si no quebrarían, este es el camino, ahora la manera de la gente joven es diferente a la nuestra, leen cosas mucho más cortas y rápidamente, el periodismo online va a ser diferente al escrito. Y el tercer elemento, la concentración de los medios elimina la riqueza del periodismo porque lo convierte en más homogeneizado e idéntico.  Estamos frente a un proceso de transición de un periodismo culto y analítico, que da a los ciudadanos los elementos para decidir, a un periodismo que da al ciudadano lo que tiene que pensar.

 

Entonces, ¿qué salida le ve a esta situación?

La solución es que los periodistas tomen la comunicación, no sólo los periódicos, y creen conciencia e información, de alguna manera los blogs… No  es casual que los periodistas importantes que trabajan en un diario tengan su blog, porque logran decir con más profundidad y libertad lo que en los diarios se encuentra más restringido por razones de espacio.

 

¿Cree que la profesión de periodista está en peligro de extinción?

No se puede extinguir, entonces habrá poca capacidad para poder elegir entre la masa de información entre lo que uno tiene que buscar.  Hablamos de un profesional que hace el filtro, la selección y logra espigar de manera coherente una enorme cantidad de datos, que entre ellos no son homogéneos. Puede ser una profesión que vaya a cambiar,  seguramente cambiará, pero es insustituible.

 

Y en cuanto a lo económico y el negocio de los medios, dice que los muros de pago serán la solución.

Los muros de pago son la única salida que se vislumbra. La crisis de la prensa está inmersa en el cambio histórico en que estamos metidos,  la sociedad está cambiando radicalmente,  las nuevas tecnologías cambian, ahora se pueden imprimir objetos en tres dimensiones,  incluso un revólver, si esto funciona de verdad y no es una moda pasajera, en 20 ó 30 años, un ciudadanos se construirá en casa todo lo que necesita a diario; no los coches, pero lo demás sí.  Hay un cambio tecnológico en el que la prensa es solo una parte.

 

Dicen que al papel le queda aún bastante tiempo…

Espero, sin el papel se perderá una capacidad de traducción de hechos e ideas en términos analíticos y ricos de imaginación, que no se puede experimentar delante de la computadora.

 

Explique su tesis de que hay que cambiar la opinión de la sociedad.

El presidente Aldo Moro me halagaba los consejos que le daba, en mi época de asesor, pero nunca hacía lo que le decía, aunque lo consideraba perfecto… Me explicó que hay diferencias entre el político y el profeta, porque el profeta puede decir la verdad y el político solo la verdad que la gente puede entender,  entonces si la gente fuera más culta y brillante, el político podría ser mejor.

Dije, pues bien, vamos a mejorar la opinión pública, a cambiarla. Sigo convencido de que si el ciudadano está más informado crea una democracia más eficiente, basta con ir a los pequeños países escandinavos, como Suecia o Noruega, donde la gente lee, para ver que la democracia funciona de manera real.

 

¿Está satisfecho de los proyectos de calado social y de integración en los que ha trabajado, como la creación del Servicio de la Mujer, con sede en Nueva Delhi?

De los proyectos en sí no, porque no han cambiado el mundo, pero sí del hecho que la gente ha participado en una medida importante.  Ahora un joven de 13 ó 14 años tiene una conciencia ambiental o de género que yo no tenía con esa edad, los temas que eran de una minoría son ahora parte de la cultura común.