“Los gabinetes de comunicación han tenido un peso específico en la crisis”

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Víctor J. Rodríguez

Lola Ester, vicepresidenta de la APA y exsubdirectora de ‘el Periódico de Aragón’ analiza la actualidad del periodismo y repasa los reportajes sobre memoria histórica que le valieron un premio en la gala anual de la Asociación en el año 2002.

“Los periódicos quedaron sentenciados cuando surgieron los diarios gratuitos“, es una de las razones que Lola Ester señala como una de las causantes de la crisis que atraviesa la profesión periodística. “Se establecieron una serie de controles en su distribución que luego no se cumplieron. Recuerdo que en la puerta del Hospital Miguel Servet de Zaragoza se repartían todos y el kioskero de dentro no vendía nada“. Aquella situación, opina, devaluaba “el trabajo de los periodistas hasta el extremo de que se regala, entonces, ¿a dónde vamos? a donde estamos”. También apunta a las ediciones online de los periódicos y el hecho de poder leer el periódico entero en Internet como otra de las causas.

lola

Lola, que fue subdirectora de ‘el Periódico de Aragón’ desde principios de los años 90, afirma que ante la aparición de los diarios gratuitos “los editores no hicieron nada por evitar la situación a la que se llegó”. Recuerda una reunión internacional de editores en el Gran Hotel de Zaragoza, en la que “los editores de países del norte de Europa proponían, entre otras medidas, que se pudieran comprar los diarios a la carta en los kioskos. Decían que el futuro pasaba por que la gente llegara al kioskero y le pidiera la apertura de Sociedad y dos páginas de Deportes de un diario en concreto, por ejemplo. Era una medida rocambolesca, que no se llevó a cabo, evidentemente. Hubo debate sobre esto, pensaban que sería el futuro”. Vivió una época de incertidumbre, de preocupación en la redacción de su medio ante el avance incesante de las nuevas tecnologías a mediados de la primera década del siglo XXI. “Otra medida que proponían, era que gracias a los dispositivos móviles que, se comercializarían años después, los usuarios podrían imprimir los periódicos en casa. No hicieron nada por el futuro. Cada marcianada les parecía más estupenda”.

Empezó su carrera periodística a principios de los años 70 en el desaparecido Aragón Express y , a lo largo de su carrera, vivió el proceso democrático y la consolidación de la democracia en la sociedad española. Es el principio de la Transición la época en que recuerda que “los medios de comunicación fueron más importantes e influyentes en la sociedad. Sus apoyos fueron decisivos. En los 80 siguieron ejerciendo un papel importantísimo, crisis tras crisis”. Dicha situación fue posible porque los medios estaban dirigidos por personas que “si no eran de izquierdas eran demócratas. Supieron canalizar los problemas del país”. Sin embargo, opina que “los diarios empezaron a perder peso en la medida que aceptaron acogerse a banderas distintas. Ahora las grandes empresas tienen sus propios medios. No se supo mantener la independencia de la transición”.

Y es que otro de los motivos de la crisis del sector periodístico para Lola es la aparición de los gabinetes. “Nos han hecho muchísimo daño los gabinetes de las Instituciones Políticas y de grandes empresas. Han dado a los medios la comunicación perfectamente masticada y digerida y éstos la han comprado, hemos publicado lo que han querido sin plantar cara”, lamenta. También siente que en los últimos años las redacciones hayan asumido su papel de meros canalizadores ante las notas de prensa mandadas por partidos y empresas. “En mis últimos años vi que nos venía la información de los partidos con lo que querían decir, la foto que querían mostrar, todo hecho. Ahora el Gobierno de Aragón tiene una redacción parecida a la de un medio normal”.

Siente que, ante este afán de control del poder sobre los medios de comunicación, restringen el acceso de la información. “No podíamos hablar con un concejal. Establecen filtros y la información que viene capada no podemos contrastarla, es imposible, te la dan domesticada”. También reconoce que los gabinetes han tenido “un peso decisivo en la crisis que estamos viviendo y a los medios nos ha resultado barato. Con una información de un partido te ahorras llevar a un redactor y un cámara a una rueda de prensa”.

Acerca de uno de los temas más polémicos sobre información política, las declaraciones de Mariano Rajoy a través de un plasma, dice que “yo me levantaría y me marcharía, no sé porqué no lo hacen los periodistas. Entiendo que no quieran quedarse sin cubrir las declaraciones y que al primero que se levantara su director le echaría la bronca, pero después se levantarían los demás. Yo pasaría vergüenza sentada un día, dos no”. En referencia a la polémica surgida sobre la pregunta pactada de Rajoy con el ABC, saltándose el pacto de los demás medios, “me sorprende y me estomaga que en una rueda de prensa del Presidente del Gobierno pacten quién va a hacer la pregunta y qué tipo de pregunta para que acoja el interés de todos y que el periodista de un medio de ABC diga que su pregunta la había redactado su director”.

 

ERE en su periódico

En 2009 Lola vivió el primero de los tres Expedientes de Regulación de Empleo que ha sufrido ‘el Periódico de Aragón’. Salió prejubilada junto con otros compañeros que pidieron bajas voluntarias. El suyo no ha sido el único de los medios de Aragón que ha pasado por una situación similar. “Los medios son las principales víctimas de la crisis, junto con el sector de la construcción”.

En el momento en que se han hecho manifestaciones de trabajadores afectas por los ERE’s, ningún otro periódico lo ha nombrado. “Cada medio se ha comido su propia desgracia, nadie de otro diario lo ha recogido, ni lo ha nombrado. Cada uno nos hemos lamido nuestras propias heridas sin necesidad de que vinieran a ponernos tiritas”.

“Todas las empresas van mal. Las emisoras de radio y las televisiones también. Todas sufren unos procesos parecidos. A todos les afecta el mismo problema, que es que no hay publicidad y la crisis se sangra por ahí. Ya no digo la venta, algunos se salvan mejor, los pequeños tienen un lector muy fiel y éstos siguen comprando, por lo que son los diarios grandes los que pierden más en cuanto a ventas”.

En los últimos años los ERE’s de otros diarios como ‘Público’ han provocado el auge de nuevos medios online y nuevos modelos financiación, como el pago y las suscripciones. Algunos ejemplos son eldiario.es, La Marea, Mongolia o InfoLibre. Lola dice no tener “mucha esperanza en que estos proyectos avancen y los periodistas puedan vivir de ese tipo de medio. Se van manteniendo pero no sé cuanto tiempo durarán. Los que han intentado cobrar en Internet están aguantando como pueden. De momento la gente no paga por leer el periódico online”. Esa ausencia de lecturas en red se suma a la caída en ventas del papel. “Cada día se prescinde más de la información que dan los medios, no lo entiendo porque yo la necesito. No entiendo a la gente que pueda prescindir de leer periódicos. No se si porque no se los cree, pasa de todo o estamos abotargados por la crisis y a la que venga, sin plantar cara”.

 

Su premio, ganado en 2002

Lola Ester ganó el premio de la APA por unos reportajes sobre memoria histórica. Trataban la historia de unos fusilados en la localidad turolense de Caudé. Así es como narra su experiencia con un tema que le caló muy hondo, lleno de duros testimonios y cargado de una historia terrible:

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Lola recoge su premio, durante la gala de 2002.

“Se empezaron a abrir las fosas de fusilados en León y sabíamos que aquí, en Aragón, había muchas, sobre todo en Caudé, donde hay 1005 fusilados en los pozos de la guerra. Lo encargué a un redactor, que resultó que no tenía tiempo de ir a Teruel ni quedar con nadie para hacerlo. Era un reportaje que requería de una buena producción, para ir y a hablar con la gente había que buscar y dedicar tiempo. Yo me cabreé mucho, porque nadie quería ni podía hacerlo. Así se lo dije al director, que entonces era Miguel Ángel Liso y al tercer cabreo que me cogí me dijo: <<pues hazlo tu>>.  Era subdirectora y los redactores jefe y subdirectores estamos en las redacciones encargando trabajos, pero no pisamos la calle, lamentablemente. Me fui a Teruel. Quedé con el presidente de la Fundación Proceso de Caudé, Francisco Sancho,  y él me había preparado una serie de contactos.

Había algunas claves en la información que publiqué, personas que se exiliaron de Teruel y vivían en sitios como Barcelona desde después de la guerra. Hablé con una mujer que sobrevivió en la guerra porque su madre la puso a salvo. La ató, a los tres años, a una mula y le dio una palmada. La mula fue sola a una paridera y la madre fue allí con sus hijos más mayores. Había testimonios impresionantes. Otro que recuerdo es el de un hombre de Cella al que mataron a su padre y que huyó con diez años. Éste señor lloraba tremendamente. Su mujer le decía que no podía llorar porque le habían operado de cataratas recientemente. Él le contestó que le dejara, porque era la  primera vez que lloraba desde los diez años. Como digo, había testimonios terroríficos.

Es un lugar en el que conviven las cintas negras anarquistas y sagrados corazones de católicos en las tumbas, conviven personas que murieron cada uno por su causa. Me impactó muchísimo, la verdad. Me marcó un montón, por recrear la historia, primero abrirla, apoyar a la gente y los testimonios. Cuando me contaban los hijos de los fusilados cómo afrontaron su propia desgracia me emocionaba. En otra historia, un señor, de joven, creía que su padre era muy malo. Su madre le decía que no preguntara por su padre porque <<las paredes oyen>>. En la escuela, junto con otros hijos de represaliados y asesinados, los mandaban sentarse al último sitio, donde el calor de la estufa no llegaba. Cuando ya iba a la universidad descubrió que su padre no era una persona mala, sino solo un represaliado. Fuimos a buscar dónde está su padre, sabía dónde lo habían fusilado pero nada más. Creo que plasmé bien el sufrimiento de las personas. Publiqué cuatro páginas un domingo y otras cuatro un segundo día”.

 

Nunca dejó de salir a la calle

En el momento en que Lola realizó los reportajes sobre Caudé, hacía más de diez años que era subdirectora de ‘el Periódico de Aragón’, por lo que su día a día lo pasaba dentro de la redacción, salvo algunas excepciones. Durante mucho tiempo estuvo realizando entrevistas de doble página y “tenía que hablar con el personaje dos horas para sacar la chicha y la enjundia, por lo que alguna vez salía y me quitaba la espina”. Declara que al director Miguel Ángel Liso, “no le gustaban los periodistas de salón y yo agradecía que me mandara a hacer la calle, como decía en broma. No dejé de pisar la calle nunca”. Entre risas, recuerda que en momentos puntuales se planteó si sabía mandar bien como subdirectora, porque “cuando nadie me entendía en algún reportaje que quería hacer, salía a hacerlo yo”.

Una de las historias que con más cariño recuerda es la siguiente:

Después de la moción de censura del PSOE al gobierno aragonés de coalición PP-PAR, en septiembre de 1993, en la que el voto de un tránsfuga, Emilio Gomáriz, provocó la salida de la DGA de Emilio Eiroa, el que vendió el voto se marchó, desapareció. Lo buscábamos para entrevistarlo y yo sabía que su familia tenía una finca en Belchite. Busqué el teléfono de la familia y llamé, me lo cogió este mismo señor. Le dije quien era y que me gustaría hablar con él, pero me dio largas. Entonces, le dije al fotógrafo Rogelio Allepuz que nos fuéramos a su casa corriendo. Dejé un recado para el director, avisando de que me había marchado. Cuando llegamos, la policía estaba custodiando la casa de Gomáriz. Yo, que soy de pueblo, sabía que por la parte de atrás encontraríamos una entrada. Así fue, entramos por la cochera. Entré llamándole a gritos, con naturalidad, y el propio Emilio Gomáriz salió. Yo le hablé con una familiaridad tremenda, para que la policía nos dejara entrar.

Gomáriz estaba recogiendo almendras, como la cosa más natural del mundo nos sentamos en una salita y nos sacó una fanta de limón. Le cogí con la guardia baja. Rogelio hizo una foto de él con una montonada de almendras y el pie de foto decía <<Gomáriz recogiendo el fruto de su cosecha>>, porque ese voto se compró por mucho dinero. Cuando años más tarde quebró una sociedad en la que estaba metido, le pillaron mucho dinero. Haciéndole la entrevista y apretando mucho las tuercas sobre el dinero y algunos problemas que había tenido se me encaró y me dijo que podía decir de mi que abusaba de niños menores, la cosa se puso bastante seria. Salimos de allí y llamé al periódico para que pararan y cambiaran el orden del día. Yo hablé por teléfono con él sobre las cuatro y salimos de su casa sobre las nueve de la noche. Publicamos la entrevista y fue una escandalera, porque decía cosas muy sustanciosas. Claramente había que hacerla. Es un ejemplo de que de vez en cuando me daba la ventolera y me largaba de la redacción, con el beneplácito del director. Y es que ese tipo de cosas no las puedes dejar de hacer“.

 

Periodistas a los que más admira

Lola sonríe al recordar que ha tenido la “inmensa suerte de haber trabajado con directores buenísimos, como Pablo Larrañeta, en ‘El Día’; Juancho Dumal, Miguel Ángel Liso y Jaime Armengol, en ‘el Periódico de Aragón’.

Haciendo balance, afirma que los periodistas a los que más admira de entre todos con los que ha trabajado son Plácido Díez, Nicolás Espada, Dalia Moliné (a la que califica de “todoterreno”), Lola Campos, José Luis Trasobares, de quien dice que aunque coincidieron poco tiempo, para ella fue muy especial. También cita a Carmen Puyó, con quien tuvo una sintonía fantástica, aunque eran rivales en un tiempo en que ella trabajaba en cultura para ‘El Día’ y Puyó para el ‘Heraldo’, pero sobre todo eran compañeras, “sabíamos donde empezábamos y dónde acabábamos”. Afirma con sinceridad que “me he llevado bien con todo el mundo, ya sean hombres o mujeres y mi núcleo duro de amigas son periodistas, aunque hayan sido de medios de comunicación distintos al mío, son: Pepa Cabrera, Lola Campos, Carmen Puyó, Genoveva Crespo y Concha Monserrat“.