Reporteros Sin Fronteras publica la nueva guía de la libertad de prensa

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Clasificación Mundial de la libertad de prensa

 

Después de las “Primaveras Árabes” y otros movimientos de protesta, que supusieron muchos cambios de posición en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa del año pasado, Reporteros Sin Fronteras publica su edición 2013 marcada por una “vuelta a la normalidad”.

El puesto que ocupan la mayoría de países ya no se debe a dramáticos acontecimientos políticos, sino más bien a sus iniciativas y a la actitud a medio y largo plazo de sus gobiernos con respeto a la libertad de prensa.

En los puestos más altos de la clasificación se mantienen los mismos tres países que encabezaron la lista del año pasado. Por tercer año consecutivo, Finlandia es el país que más respeta la libertad de prensa, seguido por los Países Bajos y Noruega.

A pesar de la multitud de criterios que se han tenido en cuenta para elaborar este índice, desde iniciativas legislativas a violencia contra profesionales de los medios de comunicación, lo cierto es que los países democráticos ocupan de forma mayoritaria los primeros puestos, y los dictatoriales, la parte más baja de la tabla. Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea, ocupan, un año más, las últimas posiciones.

“La Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras no tiene en cuenta de forma directa el tipo de sistema político de cada país, pero está claro que los sistemas democráticos aportan un marco de mayor protección a la libertad de producir y distribuir noticias que los países donde se violan los derechos humanos”, afirma Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras.

“En las dictaduras, los informadores y sus familias están expuestos a duras represalias, mientras que en las democracias la amenaza de los profesionales de la información es hacer frente a las crisis económica del sector y los conflictos de interés. Una situación que, a pesar de no ser comparable, debe ser reconocida. Debemos rendir homenaje a todos los que sufren todo tipo de presiones, ya sean visiblemente agresivas o más difusas”, añade Deloire.

Coincidiendo con la publicación de la Clasificación de la Libertad de Prensa 2013, Reporteros Sin Fronteras publica por primera vez un “indicador” anual global. Esta nueva herramienta analítica mide el nivel general de libertad de información en el mundo y el grado de respeto de los gobiernos a la libertad de información. El indicador responde a la necesidad de medir de forma global, no sólo individualmente, el estado de libertad de información  dado el auge de las nuevas tecnologías y la interdependencia de gobiernos, ciudadanos, y producción y distribución de comunicación e información a escala planetaria.

En 2013, la puntuación de este “indicador” se sitúa en los 3395 puntos, una medida de referencia para años sucesivos. Se puede desglosar también por regiones y calcular la media con respecto a la población de cada región, y producir una puntuación de cero a 100, donde cero representa un total respeto a la libertad de los medios de comunicación.

Así, la puntuación media de Europa está en los17,5 puntos, 30 Américas, 34,3 África, 42,2 Asia-Pacífico y 45,3 las repúblicas ex soviéticas. A pesar de la Primavera Árabe, Oriente Medio y Magreb tienen la puntuación más baja, con 48,5.

El elevado número de periodistas e internautas asesinados por causas relacionadas con el ejercicio de la profesión -una cifra sin precedentes en el Barómetro Anual de RSF-, ha tenido una importancia obviamente significativa en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. Somalia, Siria, México y Pakistán tienen los registros más elevados.

Los primeros y los últimos

Los países nórdicos han vuelto a demostrar su capacidad para mantener un ambiente óptimo para los informadores. Finlandia, Países Bajos y Noruega se mantienen en los primeros puestos de la Calificación. Canadá ha evitado por poco salir de las primeras 20 posiciones y Andorra y Liechtenstein  han entrado por primera vez, dentro de los 10 primeros.

En el otro extremo, Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea – vuelve una vez más a ocupar los tres últimos puestos de la Clasificación. La llegada de Kim Jong-un al frente Corea del Norte no ha supuesto ningún cambio al absoluto control de la información en el país. Y Eritrea, sacudida recientemente por un breve motín de soldados en el Ministerio de Información, sigue siendo una enorme cárcel de periodistas. Por su parte, el régimen de Turkmenistán, a pesar del discurso reformista de sus autoridades, no ha cedido un ápice su control totalitario de los medios de comunicación.

Siria y Somalia ocupan, por segundo año consecutivo, los puestos inmediatamente anteriores a los últimos tres clasificados, ambas con elevadas cifras de informadores asesinados en 2012. Irán, China, Vietnam, Cuba, Sudán y Yemen, cierran la lista de los diez peor clasifican. En Irán este año, además de encarcelar a periodistas e internautas, el régimen ha pasado a acusar también a sus familiares, incluidos a los familiares de los profesionales exiliados.

Notables subidas

Malawi ha registrado el mayor ascenso en la Clasificación, volviendo casi a la posición que tenía antes de los excesos del final de la administración de Mutharika. Costa de Marfil, que está saliendo de la crisis post-electoral entre los partidarios de Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara, también ha aumentado y alcanza su mejor posición desde 2003.

Birmania continua su mejora con respecto al año pasado. Las reformas de la “Primavera Birmana” la ha hecho subir varios puestos y dejar de estar entre los últimos 15 peor clasificados desde 2002. También ha sido significativo el ascenso de Afganistán. Un ascenso debido a la ausencia de periodistas encarcelados, pero que todavía se enfrenta a numerosos retos con la retirada de las tropas extranjeras.

… y notables bajadas

Malí ha registrado la mayor caída. Toda la agitación vivida en el país a lo largo del  2012, con el  golpe militar en Bamako, el 22 de marzo, y la toma de territorios del norte del país por parte de islamistas armados y separatistas tuaregs, ha expuesto a los medios de comunicación a constantes censuras y actos de violencia. Tanzania, con sus dos periodistas asesinados en cuatro meses, ha retrocedido 30 puestos.

Las represión a las protestas sociales y económicas en el Sultanato de Omán (141a) ha hecho al país caer 24 posiciones, el mayor descenso de un país de la región de Oriente Medio y Magreb en 2012. Alrededor de 50 internautas y blogueros fueron procesados por cargos de Lsa Majestad, o delitos informáticos, y 28 fueron condenados en diciembre.

Los periodistas de Israel disfrutan de libertad de expresión, a pesar de la existencia de la censura militar, pero el país ha caído varios puestos por sus ofensivas contra los profesionales de la información en los Territorios Palestinos.

En Asia, Japón se ha visto afectada por la falta de transparencia y el casi nulo respeto que ha demostrado al derecho de acceder a la información sobre temas directa o indirectamente relacionados con Fukushima. Su fuerte caída debe interpretarse de forma alarmante.  Malasia ocupa el nivel más bajo de toda su historia en la Clasificación Mundial por sus límites, cada vez más numerosos, al acceso a la información. Una situación similar a la de Camboya, donde el autoritarismo y la censura van en aumento.

Por último destacan también los 20 puestos retrocedidos por Macedonia en el continente europeo, por su retirada arbitraria de las licencias para los medios de comunicación y el deterioro del clima para el ejercicio del periodismo.

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Imagen: RSF-España